"Arranqué jugando de base en el CAF porque era una pulga, muy chiquitito. Hasta los 16 años medía 1,60 metro, pero después pegué el estirón y llegué a 1,93 metro. Ahí el Tete (Gustavo Lalima, quien fue entrenador de El Tala en sus años más gloriosos) me mandó a jugar de 2 y 3 (escolta-alero), así que de ahora en más juego en esas posiciones y me siento muy cómodo", comenta.
Ríos cuenta que de los 7 años a 17 jugó para el CAF y de ahí pasó al Rojo de la Sexta. "Me contactó el Tete (Gustavo Lalima, entrenador de El Tala en aquel entonces) vía Facebook y me invitó a tomar un café. A esa reunión fui con mi viejo porque no entendía nada. Entonces el Tete me dijo que estaba interesado en que me sume al equipo para el Federativo; lo pensé y le dije que sí, que quería intentar una categoría más y de ahí en más estuve cinco años con él. En el medio de ese lapso disputé el Federal con Atalaya y después volví a El Tala".
De acuerdo al historial, Ríos jugó los torneos de la Asociación Rosarina con CAF y El Tala hasta que en 2018 pasó a Atalaya para probar suerte en el Torneo Federal. De allí pegó un salto de calidad para subir de categoría y jugar con el Lobo platense en el TNA (actual Liga Argentina) durante 2019 y 2020, donde fue una de las revelaciones del equipo y le valió la contratación del Griego cordobés durante la temporada 2020/2021.
Parte de sus cualidades como jugador lo había visto el entrenador Carlos Guerrero, quien recuerda: "Lo enfrentré cuando dirigía esas categorías con El Tala y él jugaba para el CAF. Ya se notaba que tenía muchas condiciones, hacía la diferencia y se notaba que asimilaba muy bien las situaciones y aspectos del juego. Pese a la defensa y juego fuerte que proponíamos, en lugar de enojarse o salir del juego siempre lo intentaba y seguía adelante con mucha actitud".
De laburar en una fábrica a ser jugador profesional
Como la gran mayoría de los pibes y pibas que hacen deporte en Rosario, Joaquín terminó la secundaria en una escuela técnica y empezó a trabajar en una fábrica para cubrir los gastos que insume el deporte: transporte, calzado e indumentaria, entre otras cosas.
"Cuando terminé la escuela técnica arranqué a laburar en una fábrica que hacía turbinas agrícolas. Estuve cerca de cinco años, toda mi trayectoria en El Tala la hice laburando hasta que me llamó un representante, Ariel D'Orazio, y me preguntó si estaba interesado en ser jugador profesional y le pedí que necesitaba un sueldo que cubra gastos de básquet y de trabajo y ahí me consiguió Gimnasia, que jugaba la Liga Argentina; ahí no tuve mucho que pensar porque era una categoría más y por eso le dí para adelante", recuerda.
De La Plata voló a Córdoba sin escalas gracias a su rendimiento con el Lobo platense en el TNA por aquel entonces. "Cuando volvimos a la actividad por pandemia, pegué el salto a la Liga Nacional con Atenas de Córdoba. Fue como un aprendizaje más allá de que no rendí como esperaba porque el club me rescindió porque estuve mucho tiempo con un diagnóstico de covid positivo", lamenta el alero.
Atenas, un paso opacado por la pandemia de Coronavirus.
En ese contexto, explica que todo comenzó un día antes de viajar para hacer la pretemporada de cara al inicio de la Liga Nacional, pero cada vez que se hisopaba le seguía dando positivo. "Estuve como un mes y un poco más con ese diagnóstico y no podía ingresar a Córdoba si no tenía un resultado negativo", recuerda para asegurar que "previo a viajar a Córdoba estaba diez puntos, muy bien preparado".
Pero admitió que después del covid quedó con varios kilos menos y no estaba bien físicamente. "No podía correr y me faltaba toda la pretemporada que se necesita para competir en el máximo nivel del país. De modo que ahí aprendí que no se puede asumir un compromiso como ese cuando no estás preparado, pero en ese momento las ganas eran superiores a todo", razona.
Una revancha en la Liga Nacional
La revancha para Joaco en la Liga Nacional fue la llegada a Argentino de Junín en julio de 2022 y así lo entiende hoy en día. "Les dije a mis viejos que, más allá de lo económico, quería tomarme revancha y demostrar que puedo jugar la Liga Nacional y la verdad que fue muy positivo porque el grupo era bárbaro. Tuve la posibilidad de hacer amigos y el equipo mantuvo la categoría al zafar del descenso 8 fechas antes; en Junín, la gente y los dirigentes supieron conformar una gran familia y de la que guardo muy lindos recuerdos", resalta Ríos.
Señal que fue triple y todo red. Joaquín es especialista en el tiro de tres puntos.
También jugó dos temporadas en Colón, donde pudo demostrar sus cualidades como jugador. "En Colón fue diez puntos, más allá de que la última no fue muy buena porque tuve una lesión fuerte que me dejó tres meses inactivo, pero gracias a mi cuerpo médico de Rosario y otros médicos santafesinos amigos, me cuidaron y pude terminar la temporada, por eso una fue positiva y la otra fue regular porque no pude estar al ciento por ciento", reconoce.
Siempre vuelve el Rojo de la Sexta
Desde que Joaquín llegó al club ubicado en Cochabamba y Juan Manuel de Rosas, revela que allí supo conformar una gran familia y así lo hicieron sentir desde que llegó, de la mano de Lalima y del presidente José Manuel Maldonado.
"La verdad que en El Tala la pasé muy bien y eso también se lo agradezco al Tete y al Lolo Maldonado, quien siempre me hizo sentir como un jugador más de la familia del club y eso es lo lindo, además del grupo que formamos con los chicos y el hecho de haber salido campeón dos veces (Superliga y Copa 90º Aniversario en 2016)", valora.
También no ahorra elogios a la hora de hablar de Lalima. "El Tete fue el mejor entrenador que tuve, es como un profesor más que me enseñó la disciplina en el básquet y lo que es comportamiento, por eso lo admiro mucho. Sinceramente tuve muy buenos técnicos en mi carrera, pero fue el que más me marcó", destaca.
No obstante, también agrega que también tiene una buena relación con Juan Lupo (actual entrenador). Es por eso que, siempre que no tiene que disputar torneos en otros clubes del país, siempre vuelve para vestir y transpirar la camiseta del Rojo de la Sexta y, de paso, ayudar a las nuevas camadas del club.
"Cuando volví me gustó ayudar a los más chicos y transmitirle lo que pude aprender en otros lugares como la disciplina, el comportamiento dentro de la cancha y la conducta de un jugador profesional: la alimentación, el descanso, el gimnasio y los entrenamientos a conciencia, cosa que es muy difícil porque en esa edad juvenil hay una vida social que cuesta resignar", comenta.
Su actualidad en el Granate
Después de Argentino de Junín, Ríos estuvo disputando el Torneo Federal y la Rosarina con El Tala y desde ahí volvió al plano nacional para sumarse a Lanús, que disputa la Conferencia Sur de la Liga Argentina y llegará a los playoffs con varias semanas para recuperar jugadores y poner a punto al equipo tras clasificar primero en esa zona que también comparte con Provincial.
"En tres meses, enero, febrero y marzo, disputamos entre 8 y 9 partidos por mes, es decir, más de 20 en tres meses, lo cual es un montón. Pero la verdad que se hace llevadero porque el grupo, el club y la gente hace que todo sea una linda familia y el grupo humano trambién, ya que hay buena convivencia", destaca.
"Mi cabeza está acá en Lanús, terminamos primeros de la Conferencia Sur de la Liga Argentina. Ahora nuestro objetivo es llegar lo más arriba posible en los playoffs vamos a trabajar para dejarlo bien arriba y conseguir el objetivo del ascenso", asegura. Muestra de ello son los puntos que viene cosechando por partido (suele convertir entre 17 y 28 puntos) y fue elegido MPV en varias oportunidades.
En ese sentido, revela: "El club se armó para pelearla, tenemos un lindo grupo; nos propusimos estar entre los cuatro, también estar primeros a falta de 10 partidos, lo conseguimos y ahora buscamos seguir escalando".
Jugar en el exterior, otra meta a cumplir
Ríos dice que el año pasado recibió propuestas para jugar en el exterior (Bolivia y Ecuador entre otros países), pero que su corazón fue más fuerte y por eso decidió volver a El Rojo de la Sexta.
"Esta última propuesta la rechacé por el Tala; le había dado mi palabra al Lolo (presidente del club) y en mi familia me enseñaron que la palabra valía más que otra cosa, y por eso me quedé en el Tala", afirma.
"Hoy en día, lamentablemente por la situación del país se busca lo económico por encima de lo deportivo, aunque muchos suelen valorar estar más cerca de su familia y también lo deportivo", reflexiona a sus 28 años.