La frase que patentó el Gringo Heinze cuando vestía la camiseta de Newell's tras perder un clásico en Arroyito ("los objetivos son otros") le cabe a la perfección a lo que fue la presentación de Central en cancha de Vélez, el equipo que es dirigido justamente por aquel tremendo defensor que hoy porta el buzo de DT. Hay un contexto en el medio del que hay que dar cuenta, el cual se debe poner dentro de un manto de entendimiento la poca mella que quizá haga esta derrota auriazul por 2 a 0. Un equipo muletto, con los titulares (a excepción de Ledesma, que estuvo en el banco) siguiendo el partido por televisión, fue lo que el canalla puso en cancha para cumplir con la obligación del fixture. Claramente el objetivo, la mente y las ilusiones están puestos en otro lado. La referencia es obvia: la final del jueves por Copa Argentina lo es todo hoy en Arroyito y allí siempre estuvieron puestas todas las miradas. Dolió la derrota, sobre todo por la forma en la que se dio, pero creer que puede provocar un decaimiento anímico es un análisis erróneo.































