Rusia 2018

Ignacio Fideleff, el rosarino que pisó Islandia

El ex Newell's le contó a Ovación la odisea que vivió en el país que le tomará el primer examen a la selección y adelantó: "Nunca se dan por vencidos y a Messi no le van a dejar recibir la pelota".

Jueves 07 de Junio de 2018

La voz llega serena desde el otro lado de la línea telefónica. Ignacio Fideleff se encuentra en Milán junto a su esposa, embarazada de casi ocho meses, y a su hijita de un año y medio. Mientras espía el pasado con la culpa de quien siente haber elegido mal el país para seguir jugando, le cuenta a Ovación que durante esta estadía italiana comenzó con el curso de entrenador Uefa B. Porque de terminarlo le permitirá trabajar como ayudante de campo y esperar con otro ánimo alguna oportunidad durante el receso mundialista. En realidad, lo que busca el ex defensor de Newell's es ponerse en movimiento cuanto antes para enterrar la frustrada experiencia por el fútbol islandés.


fideleff001.jpg


Pese a todo lo sufrido, Fideleff igual está en condiciones de sacarle la ficha como nadie a la selección de Islandia, el rival con el que cortará la cinta en Rusia 2018 el seleccionado argentino. Cuando habla la tiene más clara que el mismísimo Jorge Sampaoli. Es que no sólo se convirtió en el primer futbolista argentino contratado para jugar en la Premier Islandesa, sino que la pasó realmente mal durante los cuatro meses en los que vivió en Heimaey. Un pueblito isleño, de apenas 4 mil habitantes, donde tiene la sede Vestmannaeyja, el club que lo contrató.

"Me fui a jugar a Islandia a principio de año por medio de un agente que ya me había querido llevar a Dinamarca. Pero en ese momento yo estaba en otra situación, muy distinta a la de ahora. Cuando me lo ofrecieron realmente me entusiasmé con la idea. Creí que podía ser una buena experiencia. Fui a un archipiélago que se llama Vestmannaeyja, que es como si fuera la isla de la isla. Cuando me tentaron pensé que podía ayudar para transitar este momento de mi carrera. Me iba a encontrar con un país diferente y con un fútbol que hasta ese momento no conocía. Venía de un parate sin jugar por una lesión en los meniscos de la pierna izquierda y también me cerraban los tiempos para ponerme competitivo.

Como en Islandia el torneo arrancaba en mayo, iba a adaptarme sin problemas. Se lo planteé a mi familia y decidimos ir. Al principio parecía una locura caer en un país en el que nada se parece al nuestro. Tenía otras opciones, pero esas posibilidades no eran mejores a Islandia. También influyó que estaba buscando algo que me sirviera para volver a posicionarme de a poco en mi carrera. Sabía que en Islandia no iba a estar en el gran cartel ni en boca de la crítica y a mí me venía bien para recuperar el nivel. En lo futbolístico, por más que todavía no había jugado, estaba todo bien. El club me había cumplido con lo prometido y yo me sentía en condiciones de retribuirle la confianza que habían depositado en mí luego de las reiteradas lesiones que sufrí en la rodilla", arranca el relato con marcado entusiasmo. Aunque esa cronología de los hechos empieza a mostrar fisuras cuando trae a escena la cotidianidad con la que debió lidiar hasta transformar el paso de los días en una verdadera pesadilla.

fideleff002.jpg

"Con mi esposa ya nos dábamos cuenta con el paso de los días de que la vida en Vestmannaeyja no era lo que nosotros pensábamos cuando aceptamos ir. Encima con ella embarazada de casi ocho meses todo empezó a complicarse. La verdad, no era el mejor lugar para que transitara ese tiempo de embarazo. Entonces puse en la balanza si valía la pena arriesgar a mi familia para que yo tuviera continuidad. Lo hablamos y decidí rescindir el contrato. Ya en abril nos vinimos a Milán aprovechando que yo tengo la ciudadanía italiana. Mi esposa, en un principio, quería que nos quedáramos un tiempo más para ver si las cosas cambiaban, pero era hacerle pagar un alto costo a mi familia si seguíamos allá", continúa ya más liberado luego de empezar a contar lo vivido en el país que le tomará el primer examen a la selección de Sampaoli en el Mundial.


¿Qué fue lo que tanto sufriste para no aguantar más y decidirte por rescindir el contrato sin haber jugado?

No podíamos seguir en ese lugar. En dónde estábamos nosotros no existe obra social privada. La salud es pública. Uno va con el número de visa al hospital y te atienden. A mí me la estaban tramitando por el contrato que había firmado y después de seis meses se la tramitaban a mi esposa. Eso ya no me gustó. Con ella embarazada y sin una atención médica periódica, las cosas empezaron a preocuparme. Otro problema: en el hospital no había ecógrafo y el obstetra sólo iba una vez por semana. Para los controles había que trasladarse a Reikiavik, la capital, que está a media hora de avión y a tres en barco. Pero el viaje para allá también era complicado. Porque se cancelaban a cada rato por las tormentas de nieve o las malas condiciones del tiempo. Además, había que viajar en ferry en un mar que siempre estaba enrarecido. La primera vez fuimos en barco y fue un desastre. A mi esposa le bajó la presión, le salía sangre de la nariz, mi nena se la pasó vomitando y yo no podía ni mantenerme parado. Encima no pudimos volvernos por las malas condiciones del tiempo. Fueron demasiadas las cosas que nos pasaron. Y para completarla, cuando ya estaba organizando la mudanza a Reikiavik junto a mi suegra, mi hija de un año y medio se cayó de una escalera en mi casa y se quebró cuatro dientes. Los dos dentistas de la isla (uno es el técnico de la selección de Islandia, Heimir Hallgrimsson) no estaban y fue terrible conseguir a alguien que le suturara la herida. Eso terminó por definirme para rescindir el contrato. Además, si me quedaba ella tenía que vivir en Reikiavik y yo en Vestmammaeyja. Algo así como si yo viviera en Buenos Aires y mi esposa en Rosario. No daba para hacer ese sacrificio y mucho menos por la situación familiar que estábamos atravesando.


¿Con lo que contás ahora será difícil que algún jugador argentino acepte ir a jugar a Islandia?

Puede ser. Yo cuento mi experiencia, capaz que va otro jugador y se banca todas estas cosas y se queda durante mucho tiempo. Yo no me la banqué. Fui a Islandia a buscar continuidad y no la conseguí porque todo lo que estaba viviendo no me permitía tener la cabeza sólo en el fútbol. Tampoco era el momento de volverse a Argentina. Hay un mundial en el medio y el mercado de pases recién se moverá más adelante. Por eso decidí instalarme en Italia para hacer el curso de entrenador Uefa, que antes por falta de tiempo no podía realizarlo. Lo termino ahora en junio y en agosto vuelvo a Argentina para el nacimiento de mi segundo hijo. Ahí analizaré las posibilidades que se me presenten y decidiré sobre mi futuro.

Te meto en lo deportivo, ¿cómo es el fútbol en Islandia?

Digamos que ahora Islandia está de moda porque clasificó al Mundial y encima integra el mismo grupo que Argentina. En los últimos tiempos también atrajo a muchos turistas que tienen la curiosidad de conocer el país que enfrentará a la selección en Rusia. Después que pase ese partido, seguramente bajará el nivel de interés de los argentinos por conocer Islandia.

¿Con qué clase de rival se encontrará la selección argentina el 16 de junio en el debut del Mundial en Moscú?

En Islandia se juega al fútbol como se vive. Es una obviedad decir que no tienen la pasión de los argentinos. Allá el deporte principal es el handball. A la gente le gusta el fútbol, pero hay que tener en cuenta de que son un país de 300.000 habitantes. Además, las condiciones del clima no son las mejores y eso en algún punto influye. Por ejemplo, en pleno invierno, en diciembre y enero, prácticamente no hay sol. Nosotros practicábamos en una especie de hangares techados, que se construyeron para el desarrollo del fútbol islandés. Los vestuarios también están climatizados. El frío es tremendo, pero allá se sigue jugando. En los últimos años Islandia creció mucho en infraestructura y experimentó un gran avance tecnológico. También instalaron un sistema de riego en canchas climatizadas para que la pelota corra rápido y los equipos se aprovechan de eso. Pero también tiene sus rarezas. Por ejemplo, no existe la utilería. No te falta nada de la indumentaria que necesitás, pero no hay utileros. Pasa eso porque es un país de muy pocos habitantes. Falta personal para trabajar porque faltan personas. Lo mismo ocurre si vas a un restaurante. El dueño es el que te cobra, cocina y te atiende. Sobre todo, donde estábamos nosotros, que apenas vivían más de 4.000 personas. No es como en Argentina o en otros países en los que existen mozos o una persona encargada de atenderte.

¿Qué otras cosas te sorprendieron de la vida que experimentaste en Islandia?

Allá los chicos que juegan al fútbol también trabajan. Ellos no tienen la conducta de un jugador profesional que hay en Argentina. Por ejemplo, cuando yo jugaba en las inferiores de Newell's no era profesional porque no cobraba, pero tenía la conducta de un profesional. En Islandia no pasa eso. Por eso difícilmente vivan del fútbol. Los pibes estudian o trabajan y saben que cuando se termina el fútbol van a vivir de lo que fueron haciendo paralelamente al fútbol. Igual, pasa como en Argentina, los buenos enseguida se van a otros mercados. Puede ser al fútbol belga, a la segunda división de Inglaterra, Alemania, Dinamarca y hasta Noruega. Depende del nivel que muestren. Hacen las inferiores en Islandia y la carrera en otros países. La diferencia que existe con Argentina es que generalmente un chico que muestra buenas condiciones juega, por lo menos un año en su club, antes de irse afuera. En Islandia, por necesidad y para mostrarse en Europa, no juega ni un año en el club en que se formó.

¿Y qué promedio de esos chicos llegan a la primera división y luego son transferidos?

Llegan bastante a la primera división. Igual, ellos ya saben que si el futuro no está en el fútbol, está en el trabajo. No veo tan mal pensar de esa manera. Más en un país como Islandia. Allá no existe la clase alta y baja. Todos son clase media. No vas a ver por las calles autos importados ni últimos modelos, pero tampoco existen las villas miserias ni casas precarias sin las mínimas comodidades y todos servicios. Por ejemplo, yo recuerdo que en Rosario cuando hace 5 grados bajo cero, tarda un buen rato calentar la casa por más que tengas un buen sistema de calefacción central. En Islandia eso no pasa y mirá que el frío que hace te congela. Tenés todas las comodidades. No tengo dudas de que la calidad de vida es mejor que en Argentina. Pero si no sos de allá se te complica para hacer otras cosas. No hay lugares para divertirte con tu familia. Tampoco hay plazas para que se recreen tus hijos. Eso sí, salís a la calle y podés caminar a cualquier hora que nadie te va a molestar, pero no hay un lugar para programar un paseo familiar. ¿Sabés lo que hacía para sacar a mi hija de mi casa en los cuatros meses en los que estuve? La llevaba al supermercado todos los días. Ese era nuestro gran programa familiar. Y si el tiempo y el viento lo permitían, la llevaba hasta el puerto de la isla para que disfrutara de los pájaros. Hay un ave típica de allá que se llama frailecillo, que tiene un pico colorido y que siempre está en las costas. Los turistas van al puerto para fotografiarse con esos pájaros y yo, cuando podía, llevaba a mi hija para sacarla un poco de la rutina y del encierro de la casa. Lo que más te complica es la vida social. Hace mucho frío, si no salís bien abrigado de tu casa te congelás en un segundo. Además, en las calles no hay nadie. Todos los negocios están cerrados y hay que acostumbrarse a esa vida. En Reikiavik, al ser una ciudad más grande, tenés más cosas para hacer y la pasás mejor. Pero en la isla en la que estaba yo, la única salida que teníamos era ir al supermercado como te dije (risas).

¿Cómo juegan los islandeses?

Tienen técnica y saben jugar rápido porque están acostumbrados a las canchas sintéticas. Juegan a uno o dos toques, la pelota va rápida y la controlan bastante bien. En Islandia hay una gran influencia del fútbol inglés. En los cuatro o cinco canales que tienen miran mucho la televisión británica. Del fútbol argentino no tienen idea. Sí conocen a los jugadores argentinos que actúan en Europa, obviamente a Messi, y miran mucho la Premier League. Tienen menos calidad y técnica que los ingleses, pero tratan de imitar a ese fútbol.

¿Se le puede complicar a Argentina cuando juegue contra Islandia en el estreno del Mundial?

En el fútbol es difícil predecir lo que puede ocurrir, y más en un Mundial. En Islandia están muy entusiasmados con la posibilidad de enfrentar a Argentina y, sobre todo, a Messi. Para ellos es todo un acontecimiento. Desde el momento en que se sorteó el Mundial y salió Argentina ya lo están palpitando.

¿Cómo imaginás que plantearán el partido?

Islandia es un equipo que tiene bien aprendido el libreto de su entrenador Heimir Hallgrimsson. Desde que está él le dio organización a la selección en todo sentido y los jugadores ya tienen incorporado ese mensaje. Para este plantel que jugará el Mundial es algo histórico todo lo que consiguieron. La Eurocopa 2016, competencia en la que llegaron hasta los cuartos de final, le cambió la vida a la selección. Después de eso se le animan a cualquiera, saben que les darán pelea a todas las selecciones porque ya se probaron en la Euro. Por eso Argentina deberá tener cuidado. Los islandeses juegan rápido, no tienen ningún miramiento si la tienen que reventar a la platea y además nunca se dan por vencidos.

¿A Messi le harán marca personal?

No creo, igual no lo van a dejar recibir tranquilo la pelota. Tal vez lo marquen en forma escalonada o se turnen según el lugar en el que se mueva. Igual, en Islandia son todos conscientes de que es muy difícil sacarle un buen resultado a Argentina.

¿Con un empate estarán hechos?

Claro, si sacan un empate festejarán como locos.

¿Creés que pueden sacarle un punto a Argentina?

No creo, a la larga se impondrá la mayor jerarquía de los jugadores de la selección argentina. Más allá de que en los mundiales suele haber sorpresas, Argentina tiene todo para arrancar ganando en el partido del 16 de junio en Moscú.

El tema para Argentina es si no logra abrir enseguida el partido.

Puede ser. Está claro que eso favorecerá el planteo que hará Islandia. Pero Argentina tampoco necesita dominar tanto al rival o jugar muy bien para ganar. Messi aparece con una jugada o con un remate y ya está. Te ganó el partido.

¿En Islandia Messi es tan popular, como ocurre en cualquier parte del mundo donde va?

Sí, Messi es Messi es cualquier lugar del mundo. Quizás en Islandia no muestran la devoción por él que existe en otros países de Europa. Igual, para los islandeses es un orgullo jugar contra la selección de Messi.

¿La idea es volver al fútbol argentino si te sale algo que te seduzca en lo deportivo?

Primero quiero ir a Argentina para que mi esposa esté controlada por los profesionales que conocemos y se pueda realizar todos los estudios antes de parir. Ella se atendió como pudo en Islandia, después de todo lo que conté, y ahora tiene chequeos más frecuentes en Italia. Pero mi hijo nacerá en Argentina. Una vez que ella esté instalada, veré hacia dónde va mi carrera. Seguramente el mercado se empezará a mover cuando termine el Mundial. Pero ahora me encuentro en una situación distinta a la que estuve cuando decidí irme a Islandia para encontrar continuidad luego de la lesión que sufrí jugando en Nacional de Paraguay. Está claro que necesito jugar y volver a ser competitivo. Aunque en mi vida, después de lo que pasé en Islandia, cambiaron las prioridades.

¿Está en los planes volver a Newell's?

Nunca hay que decir nunca y menos al club que me formó. Quiero mucho a Newell's como institución y le tengo un gran cariño a su gente. Tengo enormes recuerdos de cuando jugué ahí y si se da la posibilidad de volver, obvio que la analizaré.

Y si no conseguís un equipo o un lugar que te motiven, ¿existe la posibilidad de dejar el fútbol?

También es una posibilidad. Por algo estoy haciendo el curso de entrenador. Veré qué pasa con mi carrera. No soy de los que quieren jugar en cualquier categoría y a cualquier costo. Ya tengo bastante con lo que me pasó en esta experiencia en Islandia. Ahora sí necesito volver a sentirme cómodo en el lugar adónde vaya. También tengo claro que las posibilidades para mí son más reducidas que para otro jugador por el tema de mis lesiones. A mí hoy ya no me sirve ir a un fútbol como el de Islandia para quedarme allá. Necesito ir a un mercado que me sirva de trampolín para el último tramo de mi carrera. Si se dan esas condiciones sigo, si no veré qué hago. Mientras tanto pienso recibirme de entrenador.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario