Hernán “Rifle” Castellano, ídolo canalla, se retiró el año pasado del fútbol
profesional y dio un giro de 180 grados a su ocupación. El hombre que carga sobre sus espaldas el
mérito de atajarle un penal hasta al mismísimo Diego Armando, colgó los guantes de arquero y se la
jugó: sacó del bolsillo u$s 190 mil para abrir un restaurante top en Punta del Este, según publicia
el sitio punto biz.
En junio de 2008 Castellano terminó su contrato con Rosario Central. A partir de allí decidió
concretar el deseo que mantenía con su esposa Romina durante las vacaciones anuales en los
balnearios esteños: “Siempre pensábamos en venirnos a vivir a acá y ponernos algún
negocio”, contó el Rifle a punto biz.
Para hacer realidad su sueño, Castellano le pidió a Central que le pagara la deuda que
mantenía con él y así pudo desembolsar u$s 190 mil para la compra de un restaurante en la zona de
La Barra que estaba cerrado desde hacía dos años. La adquisición del local le costó u$s 170 mil y
reformarlo otros u$s 20 mil : lo ampliaron, construyeron una galería y un deck. En cuatro meses
tuvieron todo listo y así “Barramar” abrió sus puertas el 20 de diciembre de 2008.
“Si me contaban cómo era este negocio no me metía”, apuntó el jugador. Al Rifle
le costó llevar adelante la habilitación del local, el trato cotidiano con proveedores y empleados.
Pero también supo encontrar el costado bueno del negocio: “Disfruto de invitar a mis amigos,
de hacerme de nuevos conocidos, y de todas las personalidades que se acercan, las conozca o
no”.
Ya metido en el personaje de empresario, Castellano contó las dificultades que tuvieron que
enfrentar: “Por la crisis, la temporada no fue buena para nadie, pero nosotros estamos bien
gracias a la atención personalizada y los buenos precios”.
Siguiendo con los detalles, el ex futbolista comentó que durante diciembre recibieron la
visita de turistas brasileros y extranjeros en general. Y ya en enero empezaron a llegar los
argentinos, entre ellos Miguel Angel Russo, ex DT de Central, el periodista Daniel Hadad y Martín
Barrantes, el ex marido de la modelo Pampita, entre otros.
De esta forma se suma un jugador más a la lista de tantos futbolistas que deciden poner sus
ganancias en otros rubros, como fue el caso de Walter Ribonetto con Ojo al Bife en la esquina
rosarina de Moreno y Tucumán o Lucas Bernardi en Te Amaré Vicenta, en Presidente Roca y avenida
Pellegrini.





























