Hockey

Es que Rosario siempre estuvo cerca

Martina Ferrazini, múltiple campeona con GER el año pasado, hará su primera experiencia europea en Bélgica y la dirigirá nada menos que Manuel Brunet, surgido en Universitario, oro olímpico con Los Leones y emblema del hockey argentino

Viernes 24 de Julio de 2020

“Es que un campeón olímpico hace así y tiene lo que quiere”, dice desde Bélgica Martina Ferrazini mientras chasquea los dedos. La cara de alegría al otro lado de la pantalla del teléfono lo dice todo. Y en breve desanda el relato de un nuevo presente. La volante y defensora de 22 años, múltiple campeona con Gimnasia y Esgrima (GER) el año pasado, ganando tres de los cuatro torneos que disputó el club, estaba de viaje con la familia en enero y sin wifi durante casi todo el día. Pero de pronto una tarde ingresó a tomar un café y la señal entró. Apareció un mensaje: el de Manuel Brunet, oro olímpico con Los Leones en 2016, medallista mundial en 2014 en mayores y campeón de mundo junior en 2005. De rosarino a rosarina, Manu, jugador del Royal Daring de Bruselas y entrenador de mujeres en ese club donde es coordinador, le estaba proponiendo a Martina ser parte de un nuevo proyecto: el de jugar en la División de Honor de este equipo que él mismo ascendió. ¿Cómo decir que no? Entonces, eso que alguna vez fue un pensamiento, una ilusión algo temerosa, se transformó en un hecho: Martina activó los motores, agilizó todo lo que había que agilizar y hoy ya tiene otra perspectiva. Incluso, le resalta a Ovación que su paso por Europa, a donde llegó hace sólo un puñado de días, no tiene intenciones de ser volátil, sino que el Daring puede erigirse como una plataforma de despegue. Jerarquía, como la que plasma en la cancha.

“¿Qué significa que me haya llamado Manu? Tendrías que preguntarle a mi hermana mi reacción (Vicky, su melliza, arquera y fan indiscutible). Fue una locura. No entiendo mucho aún por qué me buscó. Pero me encanta que sea así. Estoy chocha y tratando de responder”, se explaya la rubia, tan vistosa como sacrificada adentro de la cacha. En los últimos años no sólo se destacó en la polifuncionalidad que mostró en GER sino también en los seleccionados del Litoral, el de su categoría (Sub 21) y el de mayores. Hoy, a los 22, tiene esta oportunidad que dice, imaginó pero necesitaba un último empujón: “Si no me hubiese hablado Manuel quizás no me hubiese animado. Así es mejor, ¿que llegue, no?”.

El Daring cuenta hoy con bastante presencia argentina en los equipos, tanto en damas como en caballeros. De hecho entre las chicas está Josefina, hermana de Manuel y también la mendocina Ana Bertarini, su esposa, además de la bonaerense Rosario Alemán. Y mucha gente con pasado o proceso de selecciones nacionales: Sofía Monserrat, Rocío Broccoli, Bárbara Borgia y otra mendocina, Priscila Jardel, la ex River campeona del mundo junior en 2016 y Leona hasta hace unos meses. Entre otros chicos, los ex Leones Joaquín Coelho y Nahuel Salís. En este contexto, Martina, aún atónita, remarca que no sabe cómo está ahí, que “no lo puedo creer”. Es más, si bien tenía admiración por Manuel Brunet y por lo que representa en su ciudad y en el hockey argentino, no lo conocía. Sí sabe que quizás otros entrenadores le hablaron bien de ella como para que exista el llamado. “Realmente no sé quién fue, pero a quien lo hizo le debo algo”.

Si bien la humildad es un valor que Martina Ferrazini lleva consigo, tanto dentro como fuera de la cancha, su talento es innegable y hasta plantea la duda si no estaba para más en su país pero el sistema, bastante encriptado (entiéndase selecciones nacionales) para los jugadores del interior, se lo impidió. Que llegue a Europa no es casual. Pero especialmente no es casual que lo haga a un hockey que está creciendo mucho (en hombres aún más, claramente, 3° del mundo), pese a que hoy Holanda sea el pico más alto. Y aún para ratificar lo que esta escalada puede significar para ella, está su propio convencimiento: “Mis amigas me decían que bueno, tal fin de semana puedo aprovechar para irme a algún lado (por la cercanía de los países), pero no, no es ese mi objetivo. Quiero acomodarme, estoy jugando con bestias y quiero absorber todo, crecer. Lo real es que quiero ver hasta donde puedo llegar, hasta donde me puedo empujar”.

Si bien Martina lleva pocos días entrenando en el Daring, porque las prácticas acaban de empezar, cuenta que “Manuel aparte de ser buena persona es buen entrenador, es exigente y frontal, eso está muy bueno”, a la vez que detalla que ya mantuvieron una charla íntegramente rosarina en la que él le planteó la primera idea, la de ponerla de líbero, aunque seguirá probando de cara al inicio de la temporada de la División de Honor el 30 de agosto, con amistosos mediante. En este sentido también detalla las primeras impresiones: “Entrenar todos los días en agua, que las bochas estén... Hay muchas cosas que acá dan por sentadas pero una las valora. No se dan cuenta lo importante que es (muy distinto a Argentina). Súper importante para la base del hockey”.

De no haber sido por la pandemia, GER, que el año pasado ganó un Regional de Clubes (NEA), una Copa Santa Fe y el ansiado y deseado torneo local, tendría que no sólo haber defendido eso sino haber jugado la Liga Nacional (Campeonato Argentino de Clubes), el faro que desvelaba a todas las Mens Sanas. Pese a ello, Martina, que no era la excepción, cuenta ahora que “había cumplido objetivos de esos que te dan un poquito de rienda suelta y por la decisión estaba tranquila porque el club tiene jugadoras de puta madre que son las que me llevaron a mí a estar en ese nivel. Aldana (Lovagnini), La Chula (Giulianna Ruggieri), ambas internacionales con Italia, Lichu (Giacomotti). Todas las chicas en realidad, teníamos un equipazo y eso me ayudó, obvio. Ahora voy a ver cómo me tratan estas bestias”.

Es de noche, tarde en Bruselas pero el verano europeo da cierto margen para estirar la jornada. En la casa de los cordobeses Joaquín Coelho y Joaquín Kruger, la “banda argentina” que está de visita (las chicas viven muy cerca) comparte un buen momento. Martina roba un espacio de la casa para charlar con Ovación y los nuevos amigos hasta ofician de fotógrafos con la flamante camiseta: “Quiero cumplir con el equipo, estar adentro, ser parte y disfrutar. No puedo creer en el lugar que estoy, lo valoro. Ahora habrá que creérsela un poquito en serio, para crecer”, insiste.

A unas cuadras de esa casa, en otra, el DT Manuel, se acaba de pegar una ducha. Ante la pregunta de cómo llegó Martina al Daring y cómo la vio hasta ahora, detalla. “Recién la estoy conociendo, la entrené pocas veces y no la había visto jugar (en vivo)”. Mesurado como siempre, no quiere adelantarse a un concepto que la perjudique, aunque resalta: “La vi en videos y tengo amigos de Rosario, entrenadores de primera división, que la conocen bien y me hablaron muy bien de ella, tanto de la jugadora como de la persona. Así que me parecía una buena oportunidad para que venga. Cuando hablé con ella me gustaron las charlas. Por ahora estoy re contento, se está adaptando, pero se ve que tiene un potencial muy grande y que va a andar muy bien. Además es inteligente”.

-Y, Martu, ¿creés que con vos también fue una parte de GER?

-¿Una parte? ¡Tengo de todo! Me traje la camiseta pero también me lo traje al Chavo (Leo Chao, el entrenador). El Chavo y sus gritos de “¡Martina!”, que no paraban en los partidos. Aunque fuera de joda, creo que hoy él es el mejor entrenador que hay en Rosario, me tuvo muchos años y aprendí muchísimo de él. Así que me lo traje, al Chavo bueno y al Chavo malo, por cualquier cosa.

La risa es una constante en el final. La alegría se transmite a 13 mil kilómetros y océano mediante. Con otra certeza. En Bélgica ya hay acento rosarino. Y varios que se comen la “S”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario