El fútbol tiene sus extrañas paradojas. Cuando un proceso no avanza de acuerdo a los objetivos y las expectativas generadas en los inicios, muchas veces es necesario detener la marcha e implementar cambios de dirección y de nombres para poder levantarse rápido tras los efectos traumáticos de los tropiezos. Lo llamativo es que, generalmente, esos nuevos impulsos que arriban con intenciones sanadoras radican en lineamientos que apuntan en sentidos distintos a los pasos precedentes que deja el pasado inmediato. La llegada del entrenador Mauricio Larriera a Newell’s se inscribe dentro de este fenómeno tan particular que tiene este deporte. Ante la decepción de lo reciente, se apuesta sin demasiados reparos a otros modos y a modificaciones de rumbo, para cambiar el aire, inyectar combustible y promover nuevos desafíos hacia nuevos horizontes.
Mirando por el espejo retrovisor y teniendo en cuenta la declaración de intenciones que expuso en su primer contacto con los medios de prensa locales este jueves por la tarde en la sala de prensa del Coloso, el DT uruguayo mostró que pregona aspiraciones y conceptos propios que no coinciden mucho con los parámetros anteriores.
Larriera se exhibió como un bicho de fútbol rioplatense, algo romántico, que valora muchísimo venir a dirigir a la liga de los campeones del mundo, y que sabe dónde y cuándo llega. Elogió a Newell’s como cuna de grandes figuras que andan dando vueltas por el mundo, pero con el mismo tono de sobriedad destacó que “debe rescatar el lugar que ocupaba” hasta hace no tanto tiempo.
Si bien calificó el trabajo de Gabriel Heinze de “muy bueno”, y resaltó que va a “construir sobre lo ya construido” por el Gringo, también graficó este momento de dificultades con un latiguillo uruguayo. “Los zapallos se irán acomodando mientras anda el carro. Y si el camino es más empedrado, mejor”.
De esa manera, con esa astuta ocurrencia, pintó el escenario de complicaciones que acompaña su llegada al parque Independencia, y que se enmarca en una reconstrucción integral del fútbol rojinegro en todos los niveles.
Ahora en esta nueva etapa, se está creando una estructura mucho más abierta, con representantes y referentes del club con más participación, más interacciones y con más poder de decisión en todas las instancias.
La era Larriera en Newell’s tendrá toda la mira puesta en el ámbito doméstico. Consciente de esa obligación, el conductor charrúa resaltó que le dará gran importancia a la Copa Argentina, a la que apuntó como un objetivo más accesible, de menos escollos y estaciones intermedias que otras competiciones.
Y en las ligas, reclamó que “hay que recuperar los lugares de vanguardia que le corresponden a Newell’s”.
Y a la vez se mostró muy contundente en relación a los clásicos. “Son un torneo aparte, y como tal los vamos a tomar”.
En estos puntos, se separa de la postura de Heinze que siempre relativizaba todo, casi al punto de la negación. Larriera se para distinto en esa puja dialéctica, y parece asumir, al menos en este inicio de trabajos de pretemporada, un sitial de valoraciones más cercanos al ojo y al sentimiento del hincha leproso. Y, curiosamente, lo hace desde su traje de hombre no formado en el club. Esas palabras, esos gestos, fueron bien recibidos por los simpatizantes.
“Queremos que el hincha vuelva a sentir y a emocionarse como aquel Newell’s de hace algunos años”, apuntó el uruguayo, exponiendo una postura muy distinta al ciclo anterior donde todo recorría puertas adentro y nunca se reparaba en las reacciones y los gestos del afuera. Se blindó tanto, que no vio venir su precipitado final.
Rasgos propios
Larriera también empezó a revelar en la conferencia de prensa algunos rasgos del estilo que quiere impregnarle a su versión de Newell’s. Destacó que, el plantel todavía está en formación, que durante la pretemporada “habrá altas y bajas”, y subrayó la necesidad de incorporar refuerzos de jerarquía y experiencia para potenciar a los pibes.
En ese marco, remarcó que necesita tiempo para ir trabajando la idea y para “ir convenciendo a los muchachos”.
En ese sentido confió que pretende un equipo que salga “a ganar y a imponer condiciones”, y que para eso hay que ser “eficaces en las dos áreas”.
Sobre las maneras de llegar al área rival confesó que le gusta “ser vertical” y que por las evaluaciones que ya realizó del grupo de jugadores reconoció que le gustaría intentar llegar al gol con “un nueve finalizador de jugadas”.
Sobre los sistemas tácticos que prefiere, admitió que suele utilizar un dibujo pero que los jugadores deben tener “capacidad de adaptación” para amoldarse a cada situación, a cada necesidad, a cada desafío.
“Nunca antepongo la táctica a la técnica, para mí lo más importante es el futbolista y desde ahí pienso todo”, expresó.
En ese escenario, Larriera se encargó de puntualizar que “de acuerdo a los futbolistas que arriben al club y a cómo quede conformado el plantel, veremos la táctica que usaremos”. Y precisó: “Aspiramos a tener un equipo que se adapte a los contextos y las circunstancias”.
Acerca de los jugadores que deben regresar al club de los distintos préstamos, solo nombró al arquero Ramiro Macagno (quien debe volver de Platense) y lo utilizó para mostrar la política interna de superación que pretende instalar en el plantel rojinegro.
“A mí me gusta que haya mucha competencia interna. Terminará jugando el que entendamos con el cuerpo técnico que está en mejores condiciones. Macagno hizo un buen torneo, pero hay buenos arqueros en el plantel. Vamos a fomentar la competencia interna”.
Larriera elogió a los jóvenes del club. “Notamos un gran presente y un gran futuro con los jugadores”, y comentó que continuarán realizando “evaluaciones y análisis para ver bien en detalle los que siguen y los que no continuarán en el club. Estoy muy ilusionado con muchos de los chicos que están”.
El DT charrúa fue bien directo y admitió que “hace tiempo que estamos trabajando para conseguir incorporaciones donde vemos que tenemos carencias”.
Y sobre las características de esas incorporaciones, precisó que “intentaremos traer futbolistas con jerarquía, experiencia y temperamento para sumar a los chicos con gran potencial que tenemos”.
También destacó que “algunas veces vamos dominar, otras podemos llegar a sufrir porque el rival también juega, pero todo lo que haga el equipo tiene ser en función de ganar”.
Así, Larriera esbozó los lineamientos de su plataforma de partida. Muchos rasgos distintivos que no se asemejan al proceso previo, y que buscan abrirse camino por las suyas en un mundo que empieza a conocerlo.