Newell's

El verdugo, hoy del otro lado

Ignacio Scocco, el que martirizó como ningún otro leproso a River, enfrentará el domingo por primera vez a su ex club, que extraña cada vez más sus goles ante la sequía de los 9.

Martes 21 de Noviembre de 2017

Newell's está en un momento difícil. Hace rato que le cuesta asomar la cabeza desde lo institucional y en esta temporada esa crisis empezó a tener un claro correlato con lo deportivo. Fue un oasis en el medio del desierto del primer año de la nueva conducción del club esa gran campaña que supo hacer con Diego Osella al borde de la cancha, y con los tres mosqueteros dentro de ella. Nada de eso perdura y acaso la próxima cita rojinegra lo ponga como ninguna frente a ese espejo. Es que este debilitado equipo que Juan Manuel Llop se empeña en hacer funcionar, con los juveniles a los que apostó y las incorporaciones que pudo hacer, se opondrá al River Plate también opacado que tiene hoy como uno de sus mejores referentes a uno de aquellos tres mosqueteros: Ignacio Martín Scocco. Sí, Nacho, uno de esos emblemas, el que fue gran verdugo de los millonarios, el que estará enfrente para hacer lo que debe todo profesional: ganar, aunque sea a su querido Newell's.

Por eso no es sólo un dato anecdótico que los rojinegros enfrenten al equipo de Scocco. Un Nacho que, cuando ya era sabida la imposibilidad de retenerlo y su pase al club con el que coqueteó varias veces era un hecho, se despidió en el Coloso jugando, arriesgando en la derrota ante Godoy Cruz 2-0, pese a que unos días después debía ya debutar en la Copa Libertadores con su nueva camiseta. A la que le hizo honor de entrada, por cierto, con un gol en Asunción ante Guaraní y los 12 que le siguieron luego, redondeando un promedio bárbaro en sólo 18 partidos jugados intensamente en menos de 5 meses.

Pero esa historia que Scocco ya supo escribir en River, con aquella inolvidable noche ante Jorge Wilstermann, no hizo más que demostrar su vigencia a los 32 años. Sus goles que llegaron enseguida en Núñez son imposibles de escindir ahora que por primera vez en su carrera deberá vivir la experiencia, seguramente que hubiera querido evitar, de enfrentar al club al que le debe todo. Y al que le dio todo también (ver: "Nacho está en la historia leprosa"). Y no tanto por lo que él significó, y significa, en el corazón del pueblo leproso, sino fundamentalmente por el contraste que ofrece con la actualidad rojinegra.

Las razones económicas por las cuales Scocco, Maxi Rodríguez o Mauro Formica debieron irse del Parque son equivalentes a esta formación que, a decir verdad, hace lo mejor que puede dentro de la cancha, que se esmera por conseguir mejores resultados que los pobres obtenidos, que trata de encontrar una línea de juego con juveniles que al fin empiezan a aparecer pero que deberían crecer en mejores días y que, sobre todo, no puede disimular la falta de gol de sus delanteros. Dos 9 vinieron ante la previsible partida de Nacho (y la inentendible de Matías Tissera, que empezaba a asomar) y ninguno de ellos hoy están dando la talla para que no se lo extrañe tanto.

El único festejo del 9 peleador Mauro Guevgozian y la única exquisita definición de Luis Leal (ver "Los únicos de los nueve nuevos") son hasta el momento demasiado poco y una de las razones por las cuales Newell's no tiene unos puntos más de los que tiene. ¿Qué hubiera pasado si la buena gambeta del pibe Joaquín Torres o la saludable aparición de Braian Rivero hubieran tenido una terminación de jugada con mayor garantía? No hay prueba contrafáctica, pero...

Lo que no es, no es. Scocco ya no está en Newell's. No se puede llorar sobre la leche derramada y es imposible cambiar hoy esa realidad. Sólo que es inevitable compararla. Al menos, no se verá la 32 sobre la espalda de la banda, sino la 11. Tampoco será en el Coloso, que hubiera tenido otra reminiscencia.

Además, el equipo de Llop no tendrá, vaya paradoja, al jugador que más goles le convirtió a River en menos partidos: 7. Igual que Mario Nicasio Zanabria, pero en 8 encuentros contra los 14 de Marito. Además, tres de ellos convertidos en el mismo Monumental, dos de los cuales de enorme factura.

Por la crisis que hoy amaga a quedarse en el universo leproso, y en este evidente contraste que la presencia de Scocco generará enfrente, los delanteros leprosos acaso no tengan una ocasión mejor para empezar a justificarse. Así es el fútbol también, después de todo.


Los únicos de los nueves nuevos

En la 1ª fecha, Guevgeozian marcó de penal tras una falta de Gómez Andrade y fue el empate ante Unión. En la 3ª, Leal desniveló ante Olimpo abriendo la cuenta para el 2-0, ambos en el Coloso. Los dos únicos goles de los centrodelanteros.

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