Horacio Zeballos compartió en sus redes sociales el mail que la leyenda del tenis Guillermo Vilas le envió a su padre en 2003, cuando le dijo que le iría bien en ese deporte al flamante número uno del mundo en dobles masculino.

El mejor jugador en la historia del tenis argentino predijo hace dos décadas el enorme presente que atraviesa el doblista número uno del mundo
Horacio Zeballos junto a Guillermo Vilas en una foto histórica.
Horacio Zeballos compartió en sus redes sociales el mail que la leyenda del tenis Guillermo Vilas le envió a su padre en 2003, cuando le dijo que le iría bien en ese deporte al flamante número uno del mundo en dobles masculino.
Tras pasar a semifinales del Masters 1000 de Madrid y asegurarse aparecer el lunes como el nuevo número uno del ranking ATP en dobles masculino, el tenista compartió muchas de las historias que sus allegados le dedicaron en Instagram y recordó el mail que Vilas le envió a su padre en 2003.
El correo electrónico data del 25 de noviembre de 2003, pasado 51 minutos de aquel martes, en el que la leyenda del tenis argentino le escribió al padre de Zeballos con el cual tenían una relación de amistad ya que ambos eran de Mar del Plata y se cruzaban en los clubes Náutico, donde entrenaba Vilas, y el Edison Lawn Tenis Club, donde Zeballos era el encargado.
"Horacio, muy buen chico tu hijo. Le irá muy bien. Tiene asegurado un lugar dentro de la industria del tenis. Si no llega como tenista, llegará como coach o profe, etc. De él me ocupo yo", fueron las palabras de Vilas para Horacio Zeballos padre sobre el futuro de su hijo que hoy es número uno del mundo en dobles masculino.
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Zeballos compartió este mail en Instagram, hace aproximadamente un año, y comentó: "Cómo no emocionarme con estas cosas. Corría 2003 y Guillermo se intercambiada mails con mi viejo (amigos y compañeros de largos entrenamientos) sobre mi carrera. Siempre dándome una mano, desde consejos a conseguirme el primer contrato con Head, que aún sigue vigente. Como vos decís, Guille: «de él me ocupo yo». Y así lo hacés. ¡Un maestro!".



Por Martín Stoianovich

