El fútbol ofensivo y de ataque siempre se valora por sobre las propuestas mezquinas. Pero para poder desplegar un perfil estratégico ambicioso primero hay que entregar garantías defensivas y en la contención. Los equipos se arman de atrás para adelante, incluso los más osados del planeta. Intentar planteos arriesgados desde las intenciones sin la coordinación aceitada de las piezas puede llevar a chocar contra el muro implacable de la realidad. Porque además no todos los rivales tienen el mismo calibre y se imponen los matices tácticos a la hora de salir a jugar cada fin de semana. No es lo mismo, por ejemplo, enfrentar a River que a Defensa y Justicia, aunque en ambos casos Kudelka utilizó dispositivos ultraofensivos apostando a los volantes creativos Mauro Formica y Maxi Rodríguez junto a otros dos delanteros. Y está clarísimo que para que Maxi y el Gato puedan convivir junto a dos puntas el resto debe tener un rigor táctico y una aplicación sin fisuras en el retroceso, ya que de lo contrario el costo puede ser muy caro. Newell's sí pudo doblegar a Defensa, pero River fue demasiado en el trámite del complemento, más allá del dignísimo 2-3. Y, además, en la recientes derrotas ante Gimnasia, Talleres y Argentinos, Newell's se quedó a mitad de camino entre la postura nominal ofensiva y la puesta en escena endeble que entregó en el desarrollo. Por ello, el gran desafío de Kudelka es terminar de encontrar el perfil de equipo que pretende, que desde la ideología hasta ahora fue osado, pero en la realidad, en especial en las últimas presentaciones, tuvo los pies de barro y fue inconsistente. Lo dicho, hacer coincidir a Maxi con el Gato, más dos delanteros, sólo sirve si el resto de la tropa está compacta y muerde sin tregua a los rivales. Lo contrario es jugar a la ruleta rusa. Atlético Tucumán e Independiente son dos rivales de cuidado ante los que Kudelka deberá engranar mejor las piezas para encontrar resultados positivos en la despedida del 2019.
































