Cuando habla, siempre es importante escucharlo, siempre invita a la reflexión. Por lo que sembró en su carrera futbolística, porque está plenamente identificado con uno de los clubes de la ciudad y porque compartió plantel con quienes hoy se coronaron campeones del mundo. Amigo de ellos, además, de Lionel Messi y de Ángel Di María. Es el Patón Guzmán, campeón con aquel Newell's del Tata Martino, uno de los arqueros argentinos en el Mundial de Rusia 2018 y jugando en Tigres de la UANL desde hace mucho tiempo. Desde ahí, en México, vivió y disfrutó el título, y ponderó a la selección nacional porque trascendió "más allá del resultado". Defendió las formas de los festejos porque se hicieron con la gente que "se identificó con ellos", y hasta alabó al Dibu Martínez, con el que "me siento plenamente identificado". También apuntó que ve una "ola de felicidad que hay que aprovecharla".
"Muy emotivo todo, muy emocionante, sobre todo las últimas dos semanas", contó el Patón al programa Trascendental de LT8, entrevistado por José Maggi y Hernán Cabrera. "Me tocó vivirlo a pleno porque estaba en pretemporada y podía ver todos los partidos, analizarlos, soñar cada vez más. La verdad que a medida que avanzaba el Mundial la ilusión se hacía cada vez más grande. Nos pasaba a todos y la última semana fue de éxtasis", empezó diciendo Guzmán, en plena pretemporada con los Tigres.
Me imagino que el momento de mayor tensión para vos y los argentinos que juegan allá fue cuando enfrentamos a México.
Había mucha tensión. Lo cierto es que los mexicanos no tenían tantas expectativas sobre el partido antes de comenzar el Mundial pero cuando Argentina pierde el primer partido, México empata y se le presenta una buena chance, fue como que revivieron y se ilusionaron mucho. Creo además que hasta el gol de Leo, habían hecho un partidazo, un planteo bárbaro. Como dijo el Tata, la única forma de salvar ese encuentro para Argentina era con una genialidad de Messi, alguna individualidad, porque en lo colectivo el planteo de Martino había sido muy bueno. Además, hay un poco de pica con los mexicanos en el fútbol, así que se vivió con algo de tensión.
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El Patón Guzmán y su compañero francés, exselección, André Guignac. Hicieron una apuesta por el Mundial, que ganó el argentino.
¿Te tenías tanta fe que hiciste una apuesta si Argentina salía campeón?
Sí, fue una locura, al menos en la previa lo era. Nos invitaron a mí y André Guignac, compañero mío francés (jugó con la selección gala también) con el que hace rato compartimos Tigres, a hacer una acción social y el que perdía tenía que pagar juguetes. Estamos armando la movida, aunque la apuesta fue un poco una excusa para hacer acá este tipo de cosas, que creemos que ayuda al que lo necesita y ahora se está organizando cómo va a ser.
Si hubieses estado en la selección, ¿qué le hubieras dicho al Chiqui Tapia, "subámonos al balcón de la Rosada" o no?
Las imágenes que se veían eran una locura, no sé cómo iban a hacer para llegar a la Rosada. Ya parecía difícil llegar hasta donde lo habían hecho con el colectivo y toda esa gente alrededor. No sé qué hubiera hecho. La sensación fue muy linda de que hicieran un tramo muy cerquita de la gente. No recuerdo lo del 86 cómo fue, pero el valor fue haber estado cerca de la gente, porque de esa manera quitás un poco la politización del evento. Ese es un mérito muy grande de la selección, la gente se sintió representada, así que fue muy lindo lo que hicieron.
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Guzmán, en los tiempos de la selección nacional.
Dos preguntas en una: ¿Lo llamaste a Leo o a Ángel en estas horas? y la otra: ¿tenés los bolsos preparados por si Messi decida jugar en Newell's?
Siempre tengo una valijita preparada (risas), con un par de guantes y un par de botines sobre todo, porque allá no consigo el talle. Y respecto a la primera pregunta, con Leo y Fideo son los que más me mensajeaba, también lo hice con Lisandro o el Dibu Martínez. Y en un momento, creo que fue después del triunfo con Países Bajos o Croacia, con Guido Pizarro, otro de mis compañeros argentinos, conversamos mucho viéndolo desde otro lugar que no sea desde el fanatismo y encontramos algunas palabras que creíamos necesario acercárselas, una conclusión o sensación grupal, de que esta selección trascendió el resultado. Fue creando una forma, una identidad, y la supo defender con valores y mensajes que no fueron incongruentes. No fue que el técnico decía una cosa y al otro día hacía otra, y los jugadores lo mismo, sino que se respetó una bajada de línea, una forma transmitida con pasión dentro de la cancha. Y eso me pareció lindo hacérselo llegar a Leo, le dejé un mensaje y cada vez que recibo una respuesta de él me hace sentir un hijo de puta, porque está con mil cosas y te responde, te agradece y se impone una conversación. Con Ángel lo mismo, aunque he tenido en la época de la Copa América conversaciones un poco más profundas porque conozco, no solo el deseo sino el sufrimiento por lo que ha pasado en situaciones determinadas. En fin, eso le acerqué a Leo durante el Mundial, sobre todo para que se dé cuenta de que todo lo consiguieron ellos, arrimando u atrayendo con eso de invitar a subirse al barco. Eso fue un logro enorme, que la gente sienta que no importaba si ganaban o perdían, sino que los defiendan con las formas que venían jugando y con el corazón. Y eso, en el fútbol de hoy de una vorágine y ferocidad terrible, es educación. El mérito de gestión del cuerpo técnico fue muy grande, complementaron muy bien lo nuevo con lo viejo.
¿Desde tu puesto de arquero, hay algo para copiar o aprender del Dibu Martínez, de quién se habló tanto, desde la atención psicológica hasta cómo poner nervioso al rival que te va a patear?
Y, yo me siento muy identificado con el Dibu (risas). Ese día y vuelta con el pateador, que tuvo más relevancia en este último tiempo. El arquero se dio cuenta que el pateador tiene mucha presión y a veces generarle una duda, moverle una fibra o decirle que sabés cómo patea influye. Agarro lo mejor de él, es una bestia debajo del arco y lo más representativo fue esa atajada extraordinaria sobre la hora, esa apertura de brazos y piernas digna de copiar.
Esta conquista también pone de nuevo sobre la discusión a los clubes de barrio, de dónde surgieron los Messi o los Di María. ¿De qué forma te parece hay que llamar la atención a los funcionarios para atenderlos mejor?
Les diría que no hay que olvidar no solo a los que surgieron de ahí, sino el rol social que cumplen, que cada vez tienen que mejorarles las condiciones para atraer gente, para que los chicos quieran de verdad estar ahí. Que la cancha esté más o menos linda, que haya diversión, contención, un bufé, detalles. Pienso en lo que tenía yo en Mercadito y tal vez los clubes necesitan mejorar esas condiciones para de verdad ser formadores. Todos sabemos el rol social que cumplen y si se desatendieron creo fue por elección, no porque no se dieron cuenta. Igual que las escuelas, son dos lugares donde los chicos precisan estar contenidos, porque sino lo lamentamos después en diferentes tipos de realidades, en inseguridad. Hay que atender de nuevo a los clubes con dedicación, paciencia y mucho amor... Y no quería dejar pasar la ocasión para felicitar a las Abuelas de Plaza de Mayo, que anunciaron un nuevo nieto recuperado, el 131.
Las Abuelas debutaron en el anuncio con el "abuela la la la la" que lo hicieron propio, pasando del fútbol a la fibra más sensible de los argentinos.
Es que todo está conectado. No tengo dudas de que las Abuelas respetaron el momento de la selección con el Mundial para hacer el anuncio. Eso también tiene un valor enorme, que habla de códigos, de humanidad. La alegría se contagia, hay una ola de felicidad que nos está envolviendo y hay que aprovecharla. Hacía rato que no veía a la gente así.