Jugador

El Patón Bauza, la gloria eterna de Rosario Central

Bauza es un "valiente y triunfador que orgullo inspira" en Arroyito, parafraseando el himno. El único canalla que salió campeón como jugador y técnico

Domingo 02 de Agosto de 2020

En el Documento Nacional de Identidad figura como Edgardo Bauza. Para los habitantes de la república de Arroyito es simplemente, el Patón. El mismo valiente y triunfador que orgullo inspira. Ese mismo que se forjó desde las divisiones inferiores hasta moldearse en el profesionalismo con la camiseta que más defendió y siente en el corazón. La historia marca que hizo historia al ser campeón dos veces como jugador y una como entrenador de Central. Una figura tallada a semejanza de la idiosincrasia canalla. Era un firme, aguerrido y seguro defensor que además fue goleador. Sobre todo a la hora del plato fuerte en los clásicos. Es y seguirá siendo un fiel abanderado de los colores azul y amarillo como pocos. El presente marca que está radicado en Ecuador, pero es una leyenda viviente de la institución canalla, que dejó un legado inigualable en Arroyito.

   Nadie puede poner en tela de juicio que el Patón Bauza es un culto a la lealtad. Tiene tatuado en el alma el escudo de Central. Aprendió a amar a los colores patrios para el pueblo canalla desde la cuna. Parafraseando al himno auriazul, es la gloria eternal de Rosario Central.

   Así lo indica el examen de ADN. Dejó una impresionante estela como jugador. Cada vez que salió a la cancha nunca empalideció los blasones. Todo lo contrario. Terminó siendo un ícono muy presente por los simpatizantes de las últimas décadas. El plus es que es el segundo máximo goleador de la historia canalla. Nada mal por ser un defensor que además visitó la camiseta de la selección argentina y participó del Mundial Italia 90.

bauza2.jpg
Edgardo Bauza ganó el torneo de la temporada 1986/87 de la mano de Zof.

Edgardo Bauza ganó el torneo de la temporada 1986/87 de la mano de Zof.

   El Patón Bauza es ese mismo amigo fiel de sus amigos. Quien con sus casi dos metros y talle 46 de calzado supo hacer vibrar los corazones rosarinos. El mismo que como coordinador de las inferiores o entrenador de la primera canalla accedía sin poner barreras ni mirar el reloj para hablar de fútbol o del partido. Sea el que se avecinaba o el que recién se había consumido. El mismo que comulgaba un idioma claro y futbolero. Rico en contenido y nutritivo en sinceridad.

   Podía o no gustar el planteo táctico. O cómo armaba los planteles. Pero nadie a la fecha puede reprocharle que el protagonismo no era su objetivo. Siempre se mostró ambicioso a la hora encarar los respectivos proyectos. Fue hostigado muchas veces por las críticas de algunos hinchas. La realidad marca que en los dos procesos como DT fue clave y llevo al club al protagonismo absoluto.

   En el primer ciclo fue subcampeón de la Copa Conmebol de 1998 y del torneo Apertura 1999. Clasificó a la Conmebol de 1999 y a la Libertadores de 2000 y 2001. En la última llegó a la semifinal, algo que nunca más se repitió en Arroyito.

   Luego fue citado prácticamente de urgencia por la directiva en mayo de 2018. Todo en busca de obtener un viejo anhelo. Un campeonato. El Patón parecía estar destinado a seguir cosechando laureles en su pago. Y así fue.

   Porque ninguno puede negar que les ofreció la sonrisa más grande y eterna en 2018. Y por partida doble si se quiere. Depende del grado de pasión que se tenga por dentro. Lo tildaban de no ganar clásicos, pese a que como jugador ostenta el logro de ser el máximo goleador en la historia del derby rosarino, ya que señaló 9 tantos en su carrera como defensor. Hasta que llegó la tarde del jueves 2 de noviembre de 2018.

   Desde las entrañas de Sarandí se marcó un antes y un después. Central borró de los cuartos de final de la Copa Argentina a Newell’s en una despoblada cancha de Arsenal con un 2 a 1. Y se anexó la noche mágica del jueves 6 de diciembre de 2018. En Mendoza, Central venció por penales a Gimnasia y ganó la Copa Argentina. El Patón fue el Rey.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario