Ovación

El gen del potrero rosarino, presente en la selección argentina

La sociedad Messi-Lo Celso es la principal carta futbolística para la Copa América en Brasil.

Domingo 09 de Junio de 2019

Uno surgió en las inferiores de Newell’s, ganó todo con Barcelona y es el mejor del mundo. El otro es un producto de la cantera de Central, brilló en la primera canalla, hoy la rompe en Betis y su nombre es codiciado por los equipos más importantes de Europa. Los rosarinos Lionel Messi y Giovani Lo Celso fueron los puntos más altos en la despedida de la selección con el 5 a 1 ante Nicaragua en San Juan, en la previa de la Copa América que se inicia el próximo fin de semana en Brasil. Una sociedad con alma de potrero y el sello de calidad inquebrantable del fútbol rosarino. Leo, letal en la gambeta, la aceleración y la efectividad en la red; Gio, notable para enhebrar el juego y dejar a los compañeros libres de marca para convertir.

   En esta etapa de marcado recambio que está experimentando Lionel Scaloni al frente de la selección asoma esta sociedad que puede ofrecer el punto de apoyo creativo de tres cuartos en adelante. Frente a Nicaragua, un rival muy endeble que no es medida fehaciente para la camiseta argentina, lo más positivo estuvo en los diálogos con la pelota que entablaron Messi y Lo Celso en el primer tiempo, ya que la Pulga jugó sólo los 45’ iniciales en San Juan.

   Leo jugó suelto arriba como siempre y Gio se paró como volante derecho adelantado, pero con absoluta libertad para cruzarse de carril con diagonales. Y hubo sinergia de ideas entre el capitán número diez y el joven número veinte. Se asociaron en paredes, aceleraciones, pases filtrados y triangulaciones. Se buscaron permanentemente y ahí se vieron los mejores pasajes de Argentina.

   Son los primeros trazos de una sociedad que puede dar grandes réditos y que tendrá a la Copa América como un banco de pruebas legítimo para conocer si los rosarinos, juntos, pueden ser los líderes futbolísticos del nuevo proceso de Scaloni. No será sencillo, pero ya demostraron que son compatibles en talento y calidad.

   Está clarísimo que Messi ya llegó a la cima del fútbol y dentro de una cancha demostró que nada le es imposible con la pelota. A los 31 años tiene cuatro mundiales en el lomo y estuvo a un paso ser campeón del mundo en la final perdida en 2014 ante Alemania, justo en Brasil. Ese puede ser el único lunar de una carrera brillante y llena de gloria, que ya entró en la galería de los mejores jugadores de todos los tiempos. Pero la Pulga va por más y regresó a la selección para liderarla en esta copa.

   Mientras que Lo Celso recién está desandando la consolidación como futbolista de élite. A los 23 años Gio muestra una madurez futbolística que lo posiciona como uno de los jugadores con mayor proyección en el primer nivel. Por eso su nombre se vincula con las camisetas más pesadas de Europa.

   Ante Nicaragua el ex Central siempre priorizó abastecer a Messi. Y lo realizó de manera muy efectiva. Su aporte más destacado fue frotar la lámpara en varias asistencias magistrales. Dejó a Renzo Saravia, Messi y Marcos Acuña en posición de gol, pero al comienzo estos fallaron las oportunidades.

   Pero luego llegó otro pase de Lo Celso a Messi para que Leo a pura diablura hiciera caer sentados a los rivales en el área hasta conectar el pase bajo a la red y desatar el delirio en las tribunas. Allí la sociedad rosarina se plasmó en la máxima expresión. Asistencia, gambeta y gol para abrir la goleada. Después llegó el segundo grito de Leo tras capturar un rebote y no perdonar.

   Fueron 45’ de una alta dosis de fútbol entre ellos, lo más auspicioso de la selección de Scaloni. La cuota de esperanza para lo que viene.

   Tal vez de Leo ya nada sorprenda, pero sí es muy positivo que Gio empiece a ser importante con la camiseta de la selección. En el Mundial de Rusia se quedó con las ganas, no jugó ni un minuto. Ahora el ex canalla va por todo y lo está haciendo bien. Su acertada lectura de juego para abrir huecos con pases filtrados es la principal fortaleza.

   Con la naciente sociedad Messi-Lo Celso, Rosario vuelve a aportarle a la selección el ADN de talento que caracteriza a la ciudad más futbolera del mundo. Uno de origen leproso, el otro con pasado canalla, los dos de la mano por el bien de la camiseta albiceleste.

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