El día llegó. Pasaron más de quince años para que el Chocho consiguiera la revancha de sentarse en el banco de suplentes rojinegro. Juan Manuel Llop volvió a casa para cumplir su sueño, ahora ya con muchos partidos como DT y una acumulación importante de experiencia. Un desafío que el mismo sabe que no es simple por la renovación que comenzó a aplicarse en el club, pero tomó la posta que dejó Diego Osella tiempo atrás. "Me siento feliz por estar nuevamente con la gente de Newell's y en este estadio", dijo el Chocho sobre sus sensaciones absorbidas en un Coloso a pleno en un 28 de agosto de 2017 que quedará grabado en su historial. No fue el que soñó. O el que esperaba para que este retorno fuera pleno. Porque la igualdad no lo dejó completo, sino con ciertos sinsabores.
La espera para el debut fue muy larga. Más de sesenta días desde que acordó regresar al Parque. Tuvo tiempo para pensar, armar el equipo e imaginarse el regreso para abrazarse desde lo sentimental con la gente. Pero, los sueños, sueños son. Y muchas veces no se cumple lo pautado o imaginado. El empate lo dejó a mitad de camino dentro del conformismo. "Me llevo más cosas negativas que positivas. Aunque también es bueno no perder, aunque nuestra intención era sumar los tres puntos para generar buen clima y mayor confianza. No se dio pero terminamos jugando bien en los últimos 20 o 25", afirmó dentro del análisis pospartido.
Llop pisó el césped del Coloso segundos antes de las 19. Y fue recibido con aplausos desde distintos sectores. Transitó los metros de la boca del túnel hasta el banco con las manos en alto retribuyendo el saludo. Su historia en el club le permite estar y ser considerado un emblema leproso.
Sufrió más de lo imaginado. Siguió todo el partido parado sobre la línea de cal. Dando indicaciones y aplaudiendo ante un mal pase de uno de sus dirigidos. Gesticuló una y otra vez y hasta se sacó un peso de encima cuando el armenio Guevgeozian movió la red con su disparo de penal.
El 1-1 no era el resultado imaginado en la previa. Ni hablar el 0-1 y el flojo rendimiento en conjunto ante un Unión que no representaba un arranque difícil en los papeles. Pero el conjunto rojinegro hizo muy poco desde que la pelota se empezó a mover y se notó que sería un partido complicado. Y a las fallas el técnico las vio en que "no presionamos como debía ser y estuvimos apresurados", pero asimismo miró desde un costado positivo que "lo empatamos y al final pudimos haber hecho algo más".
En el momento de buscar cuestiones positivas eligió pararse sobre el hecho de que "los centrales se movieron bien, sobre todo porque no funcionó la presión en bloque que quisimos plantear".
Igual, el Chocho no esquivó referirse a las fallas y explicó: "Jugamos muy apresurados, pensamos más en la segunda o tercera jugada y no armamos la primera". Pero no se asusta porque "es cuestión de tranquilizarnos. No se perdió y tenemos que trabajar con todo pensando en el partido muy importante que tendremos el lunes ante Godoy Cruz, por la Copa Argentina".
Y al puntualizar sobre algunos rendimientos, calificó que "Sarmiento estuvo bien, le dio movilidad y tenencia de pelota al equipo. Entró por la derecha, que es donde profundizamos bien aunque nos faltó ser más precisos en los centros". Mientras que de la inclusión de Opazo dijo que "fue para sostener a los centrales de ellos, para preocuparlos más, y lo hizo bien".
Y se fue del Coloso transmitiendo palabras positivas. Es su forma de ser. Mirar hacia adelante siempre, pero con confianza. Por eso no tuvo empacho en decir: "Vamos por buen camino" más allá de que el rendimiento en el arranque no fue el ideal. Pero el Chocho analiza y observa los errores para corregirlos, siempre con una mirada positiva. Es que se considera un optimista por naturaleza y disfruta de Newell's y de trabajar en el fútbol. Sus dos grandes pasiones.





























