Con el receso invernal concluyó la primera mitad de la temporada de la Asociación Rosarina de Básquetbol. Por lo cual es un momento oportuno para hacer un balance de una actividad que, por su volumen y complejidad, exige una organización permanente. Detrás de cada partido existe un importante trabajo de planificación y coordinación que muchas veces pasa inadvertido para el público.
"Cuando la gente llega a la cancha, el partido ya está listo para jugarse. Lo que no siempre se ve es todo el trabajo previo para que ese encuentro pueda desarrollarse con normalidad. Esa es la parte invisible de nuestra tarea. Hay una estructura que funciona todos los días para que los clubes puedan concentrarse en lo más importante: jugar y formar deportistas”, explicó Marcelo Piccoli, responsable de la programación y coordinación de las competencias de la Asociación Rosarina de Básquetbol.
Entre marzo y julio se disputaron aproximadamente 4.000 partidos en todas las categorías entre la rama masculina y femenina. De ese total, alrededor de 3.200 correspondieron a las divisiones formativas, con un promedio cercano a 200 encuentros cada fin de semana. Mientras que los torneos de Primera División sumaron unos 800 partidos, distribuidos en jornadas nocturnas durante prácticamente toda la semana.
El inicio de la temporada
La temporada comenzó en marzo con el inicio de los torneos de Primera División masculina y femenina y de los campeonatos clasificatorios de las categorías formativas. En la actualidad, las competencias se desarrollan con normalidad y ya transitan la segunda parte del calendario deportivo.
Las categorías mayores avanzan hacia la definición de sus fases regulares y posteriormente disputarán los tradicionales playoffs, mientras que las divisiones inferiores ya completaron las etapas clasificatorias para las competencias provinciales y nacionales y tras un reordenamiento, comenzaron la disputa de sus torneos anuales.
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Otro dato que refleja el crecimiento de la actividad es la cantidad de jugadores registrados. Actualmente, la Asociación Rosarina de Básquetbol cuenta con aproximadamente 7.000 jugadores fichados, una cifra que demuestra el fuerte desarrollo que ha tenido la disciplina en Rosario y su zona de influencia.
Más allá de un fixture
Pero semejante movimiento deportivo requiere mucho más que confeccionar un fixture. La programación de partidos, las designaciones arbitrales, la administración de aranceles, el control de habilitaciones, las reprogramaciones, la actualización de los sistemas informáticos y la permanente comunicación con los clubes forman parte de una tarea diaria que demanda coordinación y rapidez para resolver cualquier imprevisto.
El verdadero objetivo de esa estructura organizativa no es solamente administrar campeonatos, sino brindar a los clubes un marco de competencia serio, ordenado y transparente, permitiéndoles concentrar sus esfuerzos en la formación de jugadores, el desarrollo deportivo y el crecimiento institucional.
La dimensión de la competencia adquiere aún más valor si se tiene en cuenta que toda esta tarea es coordinada por un equipo de trabajo reducido. El área de Competencias está integrada por Ulises Saias, César González, Juan Pablo Rodríguez, Marcelo Quinteros y Marcelo Piccoli, mientras que Mario García tiene a su cargo la administración de los sistemas de la Confederación Argentina de Básquet y de la Asociación Rosarina.
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Dentro de esa estructura, Piccoli supervisa el funcionamiento de los sistemas de competencia, coordina la programación deportiva junto a Ulises Saias y realiza el seguimiento permanente de los torneos para garantizar su normal desarrollo. Marcelo Quinteros, Cesar Gonzales y Juan Pablo Rodríguez están volcados a la designación arbitral.
Nuevas herramientas
La incorporación de nuevas herramientas tecnológicas permitió optimizar la administración de las competencias mediante sistemas digitales que gestionan habilitaciones, designaciones, planillas electrónicas y resultados en tiempo real, mejorando la eficiencia y el servicio brindado a los clubes.
Durante esta temporada también se incorporó una nueva responsabilidad para la Asociación: la coordinación de los operativos policiales en los partidos de Superliga. Esta tarea, centralizada por Juan Pablo Rodríguez, simplificó un procedimiento que anteriormente cada institución debía realizar de manera individual.
A pesar de las adecuaciones que debieron realizarse al calendario por nuevas disposiciones de la Confederación Argentina de Básquet y por la incorporación de competencias federativas, todos los torneos se desarrollan dentro de los plazos previstos y con absoluta normalidad.
"Nuestro trabajo no consiste solamente en organizar torneos. La verdadera responsabilidad es generar las condiciones para que los clubes puedan dedicar su energía a formar jugadores, enseñar valores y competir en igualdad de oportunidades. Si nosotros hacemos bien nuestro trabajo, ellos pueden hacer mejor el suyo", sostuvo Piccoli.
De nuevo a la actividad
Tras el receso invernal, la actividad se reanudará durante la última semana de julio con la etapa decisiva de la temporada. Los playoffs de Primera División y las instancias finales de las categorías formativas definirán a los campeones del año y marcarán el cierre de un calendario que, hasta el momento, se desarrolla con un alto nivel de organización y compromiso.
Detrás de cada partido hay mucho más que cuarenta minutos de juego. Hay planificación, trabajo en equipo y el esfuerzo conjunto de la Asociación Rosarina de Básquetbol, los clubes, los dirigentes, los árbitros y miles de familias que hacen posible que el básquet continúe creciendo día a día en toda la región.