Tres mujeres santafesinas revolucionan la forma de cultivar, con conocimiento que nació del litoral santafesino y se desarrolla sin prisa pero sin pausa, mientras conquista al mundo entero. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) de la ONU premió a Infira, por su capacidad de innovación y su efecto disruptivo en la categoría Agro y Alimentos.
Se trata de una startup fundada en 2020 por tres mujeres de la ciudad de Santa Fe que avanza en el conocimiento para alargar la vida útil de las plantas así lograr rebrotes sin tener que volver a sembrar.
“Vamos a cambiar la forma de realizar la agricultura pero no hay que pensarlo de manera dramática, pueden coexistir todos los cultivos”, explicó a La Capital, Renata Reinheimer, cofundadora de Infira junto a Cecilia Arolfo y María Cecilia Nagel, y ganadora además del premio a la mejor mujer emprendedora.
La empresa actualmente comercializa conocimiento, un paquete de tecnología que permite un cambio trascendental en la forma de cultivar. En términos técnicos, la agricultura de hoy se basa en cultivos anuales: se siembra una vez, el productor cuida la planta, florece, se cosecha y luego el cultivo muere. “Lo usaste una vez y tambien usaste la tierra”, indicó Renata. “Nosotros lo que logramos es volver a rebrotar ese cultivo y que tenga una linda producción, intensa”, precisó.
Este invento reduce no solo tiempos, sino que también permite ahorrar: reduce maquinarias, insumos, agroquímicos, mano de obra. Además, mantiene las raíces vivas y mejora la estructura del suelo. “Brindamos una nueva oportunidad para aquel productor que lo quiera probar y que le gustaría regenerar su suelo, eso permite que sea más sano”, aclaró la creadora.
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Infira: investigación y equipo
Infira fue fundada en 2020, pero Renata comenzó a investigar a las plantas mucho tiempo antes. Es investigadora, profesora de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y su campo es la biología y la biología molecular. “Lo primero que me pregunté es por qué las plantas son tan distintas”, contó. A partir de allí, comenzó un camino que la llevó a distintos laboratorios en el mundo.
Descubrir esta posibilidad de generar rebrotes le llevó 20 años de investigación científica “fundamental y básica para llegar a cualquier descubrimiento en laboratorio”, destacó. Después comenzó el camino de probar una posible aplicación y para eso creó Infira.
Tenía la idea y sabía el camino, pero no podía sola. Necesitaba no solo recursos, sino también equipos, cabezas, cerebros “no científicos”. Así fue como se asoció con Cecilia Arolfo, ingeniera química y emprendedora que fundó varias empresas en Santa Fe, con mucha experiencia en administración de empresas; y con María Cecilia Nagel, con conocimientos en trasferencia tecnológica y desarrollo de modelos de negocios. “No fue buscado que seamos todas mujeres, solo sucedió”, aclaró Renata.
En busca de la validación
Una vez fundada Infira, sus dueñas solicitaron la propiedad intelectual y crearon la empresa. Luego salieron en busca de capital para desarrollar su idea. Así fue como apenas fundadas las invierte la Aceleradora Litoral. Desde entonces comenzaron un camino con hitos planificados y organizados, siempre en busca de inversores privados para el crecimiento de la empresa. En un principio proyectaron 10 años de desarrollo hasta llegar a los cultivos en campo. Actualmente están en la mitad de camino, aseguró Renata.
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Ya lograron extender el descubrimiento del laboratorio al campo, o sea, salir de las condiciones controladas. “Nos llevó mucho trabajo local, regional y nacional mostrar lo que hacíamos y lograr esa confianza, no tenemos un producto tangible sino un paquete de conocimiento y su aplicación, que son intangibles”, remarcó Reinheimer.
Tras seis años de trabajo ya desarrollaron un arroz probado en campo, este cultivo se convirtió en su “caballito de batalla”. Sin embargo, también tienen otros cultivos en camino como Soja, Alfalfa, Caña de Azúcar y Maíz.
Ahora están en la etapa de comercialización de ese conocimiento y de la apertura al mundo. Buscaban la validación tecnológica y la encontraron nada más ni nada menos que de parte de la OMPI. “Esto nos dio una apertura a todo su ecosistema con contactos, consultorías, pero sobre todo visibilidad y legitimación”, indicó Renata. Una vez conseguida la validación internacional, el paso que sigue es comenzar a encontrar los socios estratégicos, partners que les ayuden a generar mayor conocimiento sobre cómo comercializar su producto.
Pero toda esa búsqueda de validación, fue doble. O triple. “Somos mujeres de Latinoamérica y trabajando con una tecnología disruptiva en el agro, nos llevó muchísimo tiempo más generar confianza, fue un trabajo triple o cuádruple porque en definitiva estas empresas avanzan por relaciones de confianza”, expresó Renata. “Tuvimos que ponerle mucho más esfuerzo que el que calculo que le habría llevado a una empresa liderada por hombres”, agregó. Todo su equipo está conformado por mujeres y un solo varón.
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Ciencia pública y santafesina
La empresa está emplazada en el Parque Tecnológico del Litoral Centro (PTLC), un ecosistema ubicado en el Conicet Santa Fe que conecta al sector científico-tecnológico con el gubernamental y empresarial. Además de Renata que estudió y trabaja en la UNL, sus cofundadoras también se formaron en escuelas y universidades públicas santafesinas.
“Este camino nace en Santa Fe porque es el lugar ideal, no solo por el ecosistema para la transferencia de tecnología y la generación de nuevas empresas, sino por el contexto del agro”, observó Reinheimer. “Santa Fe y la Argentina son un lugar en el que el agro puede innovar, el espacio ideal para mostrar nueva tecnología”, añadió.
Con respecto al sistema educativo y científico público y la situación de desfinanciamiento y desprestigio que atraviesa, Renata sostuvo que ya existieron épocas parecidas e incluso peores, pero que ella prefiere “mirar el vaso medio lleno”. En esa línea aclaró que “de las crisis siempre salimos más fuertes, no hay un panorama claro pero estoy segura que vamos a salir más organizados, con mejores ideas y sistemas más dinámicos”, y advirtió que “el mundo está cambiando y hay que replantearse formas para que lo público tome la relevancia que tiene que tener”.