Central

El 4 lo dejó expuesto: el lateral derecho de Unión fue clave

Central hizo que el lateral derecho de Unión tuviera todas las libertades para marcar y asistir, lo que puso en evidencia los problemas de un canalla que nunca pudo meterse en partido.

Lunes 08 de Octubre de 2018

El 4 expuso a Central. La referencia puede caer para el lado del resultado propiamente dicho, que resultó lapidario. Pero a la idea puede caberle otra acepción, otra lectura, que hizo a la cuestión y que no resultó un detalle menor en el partido: el 4 de Unión, Damián Martínez, fue el autor de dos de los cuatro goles y quien metió las asistencias en los dos tantos restantes. No es normal que un jugador en esa posición goce de tantas libertades, pero Central lo hizo posible. Si un lateral, cualquiera sea la banda por la que se mueva, tiene la chance de arrimarse al área contraria, generar peligro, asistir y meterse en posición de gol explica con una claridad absoluta en qué lugar del campo de juego eligió pararse el equipo (en este caso el canalla) o, lo que es peor, exhibir el desorden propio que allana los caminos ajenos.

A los 14' del segundo tiempo Leonardo Madelón se metió en el banco de suplentes visitante y prácticamente no salió hasta el final del partido. Al técnico de Unión ya no le hacía falta dar ninguna indicación más. Todo lo que su equipo debía realizar ante Central lo hizo en ese tiempo, que fue más que suficiente para noquear a un canalla que fue más de lo mismo, un equipo apático, lento, previsible, sin profundidad y que, para colmo de males, se divorció del orden que en los primeros partidos del semestre le había otorgado algún atisbo de solvencia. Lapidario y contundente 4 a 0 en medio de otra puesta en escena para el olvido.

Sin un Central que haya intentando desde lo futbolístico algo distinto a los de los últimos partidos, a Unión le fue más que sencillo contenerlo. El refuerzo por las bandas fue suficiente. Así el canalla nunca pudo progresar, ni con Lioi ni con Fernández (finalmente jugó en lugar de Camacho). Y lo de siempre, con Ortigoza jugando a 40 metros de los delanteros, el desnivel volvió a ser una cuestión más utópica, una acción que hoy en Arroyito no se interpreta de ninguna forma.

Echenique se equivocó al no sancionar falta contra Elías Gómez, pero el centro de Martínez encontró a Mauro Pittón para sentenciar a Ledesma. Casi la misma desinteligencia en el corazón del área que se había visto algunos minutos antes con el centro de Zabala que Caruzzo mandó al córner.

Es cierto también que Jeremías Ledesma falló increíblemente en el remate de afuera del área, pero si a un equipo a los 23' le ponen la lápida hay algo que en ese equipo no funciona. O, en el mejor de los casos, hay cosas que merecen un replanteo profundo.

¿En el medio qué? Un cabezazo furibundo de Herrera tras una arremetida de Parot por izquierda que terminó con una formidable intervención de Nereo Fernández. Sólo eso. ¿En los 90 minutos? Sí, de ahí y hasta el pitazo de Echenique. Otra vez poquito y nada para un equipo que anhela protagonismo. Y sin llegadas claras es imposible convertir. No siempre el ciento por ciento de eficacia tiende una mano.

El desorden hizo todo lo demás. Ni los ingresos de Lovera, Carrizo y Pereyra pudieron remendar una estructura que crujió cuantas veces fue exigida. De hecho en el amanecer del segundo tiempo, Bruno Pittón tuvo la sentencia en sus pies pero Caruzzo apareció sobre la línea. Y lo demás una redundancia absoluta. Martínez por derecha y centro para la volea tremenda de Fragapane (59') para sonrojar aún más a un Central al que le podían dar todo el tiempo del mundo para jugar pero que a esa altura ya había expuesto su incapacidad para rebelarse (sólo hubo un cabezazo de Ruben en posición adelantada que terminó en gol y un remate de Pereyra que se fue alto) frente a un Unión que aun jugando a media máquina y regulando el paso pudo volver a poner a su marcador de punta derecho en zona de gatillo para otro error de Ledesma. Sí, el cuatro de los goles y las asistencias para el 4 a 0 que dejó expuesto al equipo canalla.


De escasa generación

Sin dudas una de las mayores falencias de Central está en el poco peso ofensivo que tiene. Y no pasa por poca movilidad de sus delanteros, sino por la escasa asistencia que reciben. Ayer otra vez el canalla llegó con peligro en una sola ocasión al arco rival: un cabezazo de Herrera que Nereo Fernández mandó al córner. Y un detalle: la jugada llegó por una arremetida de Parot, quien se olvidó que estaba jugando de central y fue por izquierda, el lugar que más conoce y desde el que suele generar cierto peligro. Pero no es nuevo que Central genere poco. Ante Almagro tuvo el gol de Herrera y no mucho más y, en el empate en La Plata, el único tiro franco al arco fue el remate de Gil, que terminó en gol.

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