Eduardo Schwank no solamente es el rosarino con más partidos jugados en Copa Davis, sino que además es el único tenista de la ciudad que enfrentó a Kazajistán. Este país repartido entre Europa del Este y Asia no tiene un rico historial de enfrentamientos con Argentina. De hecho, hasta el momento solamente se midieron en dos ocasiones, con una victoria por bando. El fin de semana venidero, en el Jockey Club de Rosario, ambos equipos jugarán por tercera vez una serie y uno de los dos inclinará la balanza. Será por Qualifiers 2024.
La primera vez que estuvieron frente a frente fue en julio de 2011, oportunidad en la que Schwank dijo presente jugando y ganando el partido de dobles junto al Flaco Chela.
“De la mano de Chela y Schwank, a la semifinal”, tituló el Diario La Capital que arrancó la nota diciendo: “Otra jornada sencilla, sin sobresaltos. Y la clasificación a semifinales de la Copa Davis por séptima vez en 10 años. Juan Ignacio Chela y Eduardo Schwank derrotaron a los kazajos Evgeny Korolev y Yuri Schukin por 6/3, 6/2 y 7/5 en poco más de dos horas y ubicaron al equipo capitaneado por Tito Vázquez entre los cuatro mejores de 2011”.
Más adelante, el Decano de la Prensa Argentina argumentó: “Eduardo Schwank llevó el peso de un equipo que sólo padeció un poco más de la cuenta en el tercer set, pero que al final puso las cosas en su lugar con una victoria casi tan sencilla como las de Mónaco y Del Potro en la jornada del jueves”.
Pasaron más de diez años de aquel enfrentamiento, pero volviendo el tiempo atrás, desde la tranquilidad que le ofrece el Schwank Tennis & Paddle Center en Roldán, el “Gordo”, como lo apodaban sus compañeros de equipo, recordó esa gesta.
¿Qué recordás de esa serie con Kazajistán?
Recuerdo que era una serie que en los papeles había que ganarla y terminamos ganándola bien. Me pasó como en todos los partidos que jugué por Copa Davis, la viví con mucho nerviosismo, pero todo disfrutando mucho del punto a punto, del partido, del público y todo lo que conlleva un partido así.
Para esa serie Modesto Vázquez te había sacado del equipo, pero la lesión de Nalbandián te puso nuevamente donde tenías que estar. ¿Cómo lo viviste? ¿Fue una especie de revancha personal?
Revancha para nada. David tenía su lugar en el equipo siempre, era un número fijo y nosotros eso lo respetábamos porque sabíamos que era así. Y lo viví como cada vez que jugué en la Davis, como algo muy lindo que lo disfruté muchísimo por esa cercanía con el público y por el hecho de jugar en equipo.
Con el triunfo en dobles se aseguraron la serie con la que se metían nada menos que en semifinales. ¿Cómo fueron los festejos?
Los festejos siempre fueron medidos. Recuerdo que hubo una cena tras el festejo con todo el equipo y fue la que sirvió para sacarnos toda la tensión que traíamos desde la previa. Siempre después de la Copa Davis el cuerpo queda un poco tenso por el desgaste, porque baja toda la adrenalina que cargaste en la semana, pero es una sensación hermosa.
A partir de tu experiencia, ¿cómo vive un jugador estos días previos a jugar un partido de Copa Davis?
Jugar una Copa Davis, siempre, es una responsabilidad. Todo lo que es la previa se vive de una manera muy intensa, porque no estás jugando para vos, sino que estás representando al país y eso te mete una presión distinta. En mi caso me motivaba mucho jugar Copa Davis, es como que sacaba mi mejor nivel, pero no a todos les pasa lo mismo, a algunos les pasa más factura. Unos lo disfrutan más, otros menos pero siempre hay una adrenalina importante y una presión extra.
¿Se siente más presión jugando de local o de visitante?
Creo que de local se siente mucho más la presión en todo lo que es la previa, hasta que pisás la cancha. Una vez que estás dentro de la cancha, esa presión que sentís que te puede jugar en contra te termina jugando a favor. El público a favor hace que te motives más, que saques tu mejor tenis. Después, una vez que te enfocaste, que estás pendiente del punto a punto, que estás conectado, pasa a ser mucho más fácil jugar de local.
¿Cómo crees que se puede dar esta serie con Kazajistán?
Va a ser una serie muy linda. Antes que nada, me gustaría decir que se juegue en Rosario una serie de Copa Davis es algo impresionante, para destacar a todos los que hicieron posible poder traerla. Sinceramente no conozco a los rivales que nos van a enfrentar, pero Argentina tiene un equipo muy bueno, con singlistas como Sebastián Báez, Tomás Echeverry y Francisco Cerúndolo, que son muy respetados a nivel ATP y que además tuvieron una gran temporada el año pasado. El dobles, con Andrés Molteni y Machi González, viene con mucha confianza y también ganaron muchos títulos el año pasado. Creo que el equipo argentino está capacitado para sacar la serie adelante. Obviamente hay que ir partido a partido, pero es un equipo sumamente competitivo.
En este tipo de partidos, ¿gana la táctica o el corazón?
Creo que los dos van de la mano. Muchas veces el corazón solo no te lleva a ganar los partidos cuando del otro lado tenés un rival con mucha experiencia y de muy buen nivel. Pero cuando ese nivel es parejo de los dos lados, ahí sí el corazón termina inclinando la balanza totalmente.