Cuando la dirigencia de Central decidió despedir al Kily González y buscar nuevo entrenador no hizo más que repetir una historia que en los últimos años se tornó moneda corriente en Arroyito y que es que un entrenador deba tomar las riendas del equipo en medio de una competencia, es decir, por la salida de un par suyo. Es que en los últimos cinco años Leandro Somoza se transformó en el quinto técnico (en ese loto hay que mencionar a Paolo Montero, Leonardo Fernández, Paulo Ferrari y Diego Cocca) en desembarcar en Arroyito con un torneo en marcha, sin contar, por ejemplo, el caso de José Antonio Chamot, quien estuvo simplemente para un interinato de pocos partidos. Lo que sí, casi todos tuvieron la chance de cumplir con esa recta final del torneo y después realizar una pretemporada y, sobre todo, elegir los refuerzos que consideraron convenientes. El único que no tuvo ese “privilegio” fue Paulo Ferrari, a quien le dieron apenas seis partidos.
Somoza está frente a una situación particular en Central, donde debe lograr que el equipo mejore lo malo que hizo en el semestre anterior. En realidad, mejorar eso no será demasiado complejo porque justamente fue muy posible, por eso el desafío estará en que el equipo logre un mínimo de competitividad y protagonismo.
Para que Central pueda acercarse a esas metas será necesario que Somoza pueda trabajar de la manera que cree conveniente. Porque a partir de junio el Central que se verá en cancha será, lisa y llanamente, el Central de Somoza. Es que el actual entrenador fue quien tomó la determinación de realizar una depuración importante del plantel, con la baja de seis futbolistas que tenían (la gran mayoría aún los tiene) contrato y, lo primordial, la llegada de refuerzos será por pedido expreso del entrenador.
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Somoza aspira a que la dirigencia de Central cierre cuanto antes los refuerzos que solicitó.
Desde ese punto de vista Somoza ya no tendrá excusas cuando se inicie el próximo torneo, porque aquella herencia que recibió tras la salida del Kily no será tal y lo que ocurra de ahí en más será responsabilidad suya, con una pretemporada encima y un armado del equipo a su gusto.
Esta referencia se hace porque en los últimos en Central se hizo costumbre que un entrenador llegue a tapar el hueco que dejó algún otro. La mayoría de las veces no hubo finales de ciclo ni contratos que fueron renovados, sino partidas de técnicos en medio de una competencia. Bajo esas coordenadas hicieron pie en Arroyito Montero, Leo Fernández, Ferrari y Cocca. Sólo el Chacho Coudet, Edgardo Bauza y el Kily González tuvieron la posibilidad de iniciar sus ciclos con un mínimo de trabajo previo.
Del Chacho a Montero
Montero fue el primero en esto de tomar el barco en la mitad del río, pero es un caso que rompió en cierta forma rompió el molde. Es que si bien se hizo cargo del equipo en medio de un torneo, su llegada se dio en medio de un receso, por lo que tuvo algunos meses de preparación física y futbolística, además de la posibilidad de solicitar refuerzos.
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Leo Montero llegó a Central después de la salida del Chacho Coudet.
Marcelo Bustamante / La Capital
El partido ante Lanús, por la fecha 13 del torne Independencia (2016/17), fue el último que dirigió el Chacho en el Gigante. Después de eso llegó la final de Copa Argentina contra River, su alejamiento y el interinato de un partido (ante Belgrano) de Leo Fernández. Quedaba la mitad del torneo por disputarse y Montero se hizo cargo ahí, a mitad de camino. ¿Cómo le fue en el arranque? Ganó siete de sus primeros diez partidos (incluyendo uno por Copa Argentina), empató dos y perdió el restante.
De Montero a Leo
El segundo semestre de 2017 fue decididamente malo para Central y para Paolo Montero en particular. Es cierto que llegó a la semifinal de la Copa Argentina, pero fue casualmente esa competencia la que fue le fue entregando vidas a un entrenador que se sabía que había perdido casi todo el crédito. Por eso en aquel partido en Formosa en el que cae por penales frente a Atlético Tucumán el DT presentó su renuncia.
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Leo Fernández, un DT formado en Central, tuvo la chance de dirigir, cuando Montero dejó el cargo.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Su último partido en el Gigante dirigiendo a Central había sido casualmente también frente al equipo tucumano, pero esa vez con derrota por 1 a 0, por un torneo local (el segundo que dirigía en Central) en el que llegó a estar sentado en el banco apenas ocho encuentros.
A ese fin de 2017 le quedaban tres partidos por delante, que fueron asumidos por quien, a la postre se convertiría en el nuevo DT de Central: Leo Fernández. Los encuentros frente a Talleres, Boca y Newell’s (todos por 1 a 0) le dieron a Leo el crédito necesario para asegurarse el puesto. Es que la dirigencia ya no buscó otros candidatos y le dio toda la confianza a un hombre de la casa, también con la posibilidad después de esos tres encuentros de realizar una pretemporada.
La despedida de Leo
La cosecha de puntos en el torno no fue la esperada por y en cancha de Defensa y Justicia fue su último partido como técnico canalla, con dos partidos por delante en el campeonato local Sí había dirigido el choque de ida por la Copa Sudamericana, ante San Pablo.
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El Loncho Ferrari duró apenas seis partidos como entrenador de Central.
Gustavo De los Ríos / La Capital
La vuelta la dirigió Chamot, al igual que los partidos contra Arsenal y Estudiantes. Lo de Chamot podría tomarse también como un DT que llegó en medio de un torneo, pero siempre se supo que lo suyo era un interinato.
Los últimos dos: Ferrari y Cocca
A Ferrari le tocó tomar la posta del Patón Bauza, quien se fue después de la sexta fecha de la Superliga 2018/19, tras la derrota en cancha de Lanús. El Loncho fue nombrado entrenador oficial de Central, pero su estadía duró la nada misma. Tan solo tres partidos por el torneo local, uno por Copa Argentina y dos por Copa Libertadores.
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Diego Cocca había sido el último DT que Central que asumió con un torneo en marcha.
Héctor Rio / La Capital
Así, en medio de ese mismo campeonato llegó un nuevo DT para tratar de acomodar las cosas con un torneo en marcha. Es cierto, le faltaban sólo dos fechas, pero vale para la estadística. Dirigió algunos más antes de llegar al receso, realizar una pretemporada y trabajar también sobre los refuerzos. Cocca llegó al final de su contrato, por eso lo del Kily no entra dentro de estos parámetros de análisis, como sí sucedió ahora con Somoza.