Ovación

Central no pudo con San Lorenzo

Habrá que aceptar que esta clase de golpes son necesarios para el crecimiento de un grupo que inexorablemente está en período de maduración. Golpes de tremenda impotencia, por una derrota que no debió ser y que no sólo se explica en un error arbitral (ver aparte), sino en la jerarquía de la que aún se adolece, que está por construirse y que por eso genera dudas sobre si la podrá lograr con el tiempo.

Sábado 17 de Octubre de 2009

Habrá que aceptar que esta clase de golpes son necesarios para el crecimiento de un grupo que inexorablemente está en período de maduración. Golpes de tremenda impotencia, por una derrota que no debió ser y que no sólo se explica en un error arbitral (ver aparte), sino en la jerarquía de la que aún se adolece, que está por construirse y que por eso genera dudas sobre si la podrá lograr con el tiempo. Más porque el precio fue otra frustración, en un contexto difícil que agranda la preocupación, ante un rival como San Lorenzo que apenas impuso su mayor oficio. Sólo eso. Tanto como eso para Central.

  ¿Dónde estuvo sino la diferencia que en ese atributo? Porque Central no fue menos que el temporario líder del Apertura. Lo puso seriamente en aprietos a Migliore, aunque no tanto para ser más que Broun en las menos que debió exigirse. Debió lastimarlo en la red, pero se quedó en sus merodeos y en su displicencia enorme para definir cuando logró estar a cara con el arquero. Y encima otra vez se enojó con el juez.

  Pero con ese error arbitral y todo, el equipo de Cuffaro no debió irse con las manos vacías. Es que fue fiel al libreto que viene desarrollando desde principios de campeonato, con lo que tiene, poniéndole mucha dinámica al traslado y la precisión necesaria para llegar hasta el área. Pero sólo hasta el área. Ahí se le nubló el arco, al punto de dejar la impresión de que jugando una hora más tampoco hubiera podido empatar pese a instalarse decididamente al final en los dominios de Migliore.

  Fue cierto que a Central le fue más cómodo enfrentar a un rival como San Lorenzo, más ambicioso y con la perspectiva de alcanzar el liderazgo en su cancha, que a un Arsenal, Banfield o Colón. Porque tuvo espacios para tratar de progresar con la pelota al pie y Méndez se apropió de la misma para conjugar con Jonatan Gómez, que trató de conducir al equipo a la victoria pero quedó claro que le falta madurez para asumir ese rol. Y acaso el promisorio volante de Capitán Bermúdez fue la mejor síntesis de lo que hoy le falta a este equipo. Serenidad y pausa, para que se traduzca en contundencia.

  El equipo de Cuffaro seguramente estuvo más con la pelota que San Lorenzo, pero el de Simeone creó menos opciones pero igual de claras y pudo llevar una a la red. Mientras que Romeo y el Papu Gómez participaron bien de casi todas las que tuvo el Santo, Franzoia y Zelaya casi no la tocaron en un primer tiempo que Central dominó en buenos pasajes. Y cuando entró Castillejos sí los delanteros se pusieron en condiciones de convertir, pero dudaron y, por supuesto, fallaron.

  Fue una verdadera pena la derrota canalla. Porque un buen resultado en el Nuevo Gasómetro hubiera hecho mucho ruido hacia afuera y mucho más hacia adentro. Y se sabe, cuando se es tan joven y la cosa viene mal, los malos resultados potencian inseguridades que no devienen del trabajo que se viene haciendo, sino de esa propia inexperiencia que no le deja dar un salto de calidad, que anoche fue otra vez una mera ilusión óptica. l



 

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