Central fue totalmente sometido en el primer tiempo, no pateó al arco, sufrió los dos goles de Huracán y vio la pelota pasar de largo todo el tiempo. Por supuesto que Miguel Angel Russo tomó nota y metió cambios para el complemento que equipararon el dominio, pero sin la intensidad suficiente como para revertir su suerte y de hecho casi sin opciones de gol. Por eso pasó del gran festejo en el clásico a la desazón en el Ducó de Parque Patricios sin escalas.
La primera fue de Huracán, en los pies del chileno Alarcón, que disparó desde 35 metros y Broun la pelota sacó al lado del palo derecho. Apenas había pasado un minuto de juego.
Un corte de luz que se resolvió rápido no cambió la ecuación para los minutos que siguieron a la reanudación y a los 6' Quintana evitó el gol del Globo, mandando al córner un buen centro de Fertoli desde la derecha.
https://publish.twitter.com/oembed?url=https%3A%2F%2Ftwitter.com%2FSC_ESPN%2Fstatus%2F1763363443669618975&partner=&hide_thread=false
Todo fue del Globo, con Central demasiado metido atrás. Y por eso no extrañó que llegara al gol. Luego de un tiro libre bien jugado, Broun debió exigirse para mandarla al córner tras un remate de Ibáñez que rebotó en Mallo. Del córner desde la izquierda llegó el remate seco de Pussetto casi en el área chica, luego de que Mauricio Martínez perdiera la marca.
Lejos de reaccionar, el equipo de Russo siguió a la deriva y la ambición del Globo siguió en alza. Al punto que le hizo un segundo gol de antología, donde tocaron varios ante la impotencia de todos los jugadores que quedaban para la foto, hasta que Alarcón se la cedió a De la Fuente, el lateral derecho de Huracán quedó mano a mano con Broun y definió bárbaro sobre el caño derecho.
Y a los 4 minutos al menos tuvo la primera ocasión de todo el partido. Forzó un córner desde la izquierda rápido, Malcorra mandó un gran centro y Mallo entró a la carrera para convertir, pero le pegó con la parte alta de la cabeza y se lo perdió.
https://publish.twitter.com/oembed?url=https%3A%2F%2Ftwitter.com%2FSC_ESPN%2Fstatus%2F1763366294089290219&partner=&hide_thread=false
Huracán fue siempre más, al punto que jamás Central inquietó a Galíndez y vio siempre impotente como el Globo le tocó la pelota.
Era obvio que Russo metería cambios para el complemento y así sacó a Mauricio Martínez, que quedó descolocado en los dos goles de Huracán, para darle cabida al juvenil Franco Ibarra. Y sacó a Martínez Dupuy, que no la tocó, para que Cervera le imprima más movilidad.
Tanto en esa acción, como en la de los 7 minutos donde Campaz casi conecta un centro desde la derecha de O'Connor, el juvenil volante empezó a tomar las riendas, seguramente más liberado en la marca al entrar Ibarra, con más marca que Caramelo Martínez.
A los 9', Campaz metió un centro rasante bárbaro que Cervera casi empalma. Ya se trataba de otro Central, al menos más combativo y con las llegadas que no había tenido en todo el primer tiempo.
Pero hasta ahí le llegó el envión, porque de a poco Huracán volvió a hacerse de la pelota y llegaron los inconvenientes. Campaz cometió una falta para cortar una contra y recibió la amarilla, y al toque tocó la pelota con la mano, lo que pudo merecer la expulsión que Penel perdonó.
Ahí mismo Russo decidió sacarlo, cerrando una mala noche del colombiano, y unos minutos después también sustituyó al héroe del clásico, Ignacio Malcorra, también de bajo rendimiento. Entró Jonatan Gómez y también Alan Rodríguez, por el lesionado Sández.
Pero el tiempo de Central, esos primeros diez minutos del complemento, fueron el único rapto de lucidez del equipo de Russo y pasaron rápido. Cuando Huracán recuperó la memoria, le disputó el balón y dejó latente la posibilidad del tercero en cada contragolpe.
Para colmo, sobre los 38’ Mallo recibió una dura entrada de Siles y lo dejó mal para lo poco que ya quedaba, sin posibilidad de nuevas variantes.
La suerte pareció echada desde mucho antes del final, más allá de que hasta el final intentó con remates fallidos de Gómez e Ibarra, y Central apenas maquilló algo en el complemento la pésima imagen de la primera parte que lo alejó de la zona de reválida del título.