Ovación

Central debe aumentar la seguridad en defensa

Los errores en la última línea, sobre todo de los experimentados, dejaron de rodillas a Central ante Colón. El Kily tiene mucha tarea por resolver

Domingo 18 de Octubre de 2020

Crujió el cimiento. Justo cuando la vuelta al fútbol está al caer. Central exhibió en el Cementerio de los Elefantes una estructura defensiva destartalada pese a contar con oficiales experimentados. El equipo del Kily González no tuvo ese aire de guapo que mostró contra Unión y Belgrano. Se apichonó cuando estuvo frente a las narices de Colón, que se movió en torno a una idea conceptual bien clara porque mantuvo la base y el entrenador comprende perfectamente de qué se trata este juego. La lapidaria goleada rojinegra de 4 a 1 fue una señal de alerta para ajustar las clavijas en el fondo cuanto antes, además de refrescar cuáles deberán ser los pasos a seguir. De lo contrario, el arcoíris que salió en Arroyito podría esfumarse en el momento menos deseado.

   Chau invicto. Que en definitiva, es lo de menos. Porque se trató de un ensayo informal de pretemporada. De esos que sirven para evolucionar sobre la marcha. Pero Central retrocedió dos pasos en el casillero. Sea el de la voluntad como en la puesta en escena. Nunca se sacó la almohada. Ni amagó con desenfundar esa dinámica que eclipsó a propios y extraños ante el tatengue y el Pirata.

   El canalla salió perdiendo desde el vamos prácticamente. Porque el arquero Josué Ayala y los zagueros centrales Joaquín Laso y Jonathan Bottinelli se levantaron con el pie izquierdo la mañana que no debían. Los yerros y desinteligencias protagonizadas por los mayores hicieron sucumbir la carrocería.

   Claro que el motor auriazul recién arrancó y rugió unos minutos en el complemento. Luego volvió a apagarse como casi todos los jugadores experimentados. Salvo Lucas Gamba, quien estableció el 3-1 de penal, el resto de los “adultos” tuvieron un partido de preparatoria que nunca olvidarán.

   Mientras que los pibes, esos mismos que están en cancha por fuerza mayor debido a las crisis financiera que generó la inactividad de la pandemia y al éxodo de varios apellidos, pusieron la mejilla con la humildad y el corazón en la mano como buenos defensores del club que son.

   La puesta del Kily González distó de lo ideal. De lo que realmente debe ser y mostrar el equipo cuando sale a la cancha. Sea en el Gigante u otro estadio. Esta vez mostró lo que no se debe hacer a la hora de encarar un partido por los puntos, pese a que ayer se trató de un desafío informal que no generó daños internos porque aún está en pretemporada. Muy diferente hubiese sido la historia si eran por un encuentro oficial. Ahí saltaba el termostato y la temperatura ambiental se iría por las nubes.

   Pero al ser un amistoso no es para dramatizar o recurrir de manera inmediata a una sesión con un profesional de la salud mental. Aunque sí es para ocuparse del tema. Sobre todo porque el margen de error, a esta altura, se achicó considerablemente.

   Hace más de dos meses que el canalla entrena. Ya debería tener bien ensamblado los puntos estratégicos. No se trata de falta de tiempo. Hay cuestiones esenciales y básicas que ayer brillaron por su ausencia. Por ejemplo, lo del arquero y dupla central fue un canto al espanto.

   Tampoco se vio un equipo amalgamado a una idea o plan de juego decretado. El Kily recibió la primera cachetada ante un Colón que se mostró por primera vez con orden y sólidos argumentos. Ahora habrá que ver cuánto tiempo tardará el entrenador auriazul en reaccionar. Y qué es lo que retocará.

   Porque de su mano y mente tendrá que darle una vuelta de tuerca al equipo, pese a que deberá hacer eje en la última línea donde paradójicamente cuenta con nombres que tienen los botines gastados de tanto pisar canchas, más allá de lo flojo que estuvieron en el estadio Cementerio de los Elefantes.

   Con respecto a los puntos positivos hay que resaltar, una vez más, el rendimiento de Luciano Ferreyra. Pupi fue el más decisivo en el sector ofensivo, pese a que el único gol auriazul llegó por obra de Lucas Gamba, quien en tres partidos acumula tres conquistas.

   El debutante en este ciclo como Francesco Lo Celso no pudo gravitar, pese a que con poco y nada hizo más que otro en el rol de conductor. Al mismo nivel de intermitencia estuvieron Joel López Pissano, Rodrigo Villagra y Emmanuel Ojeda.

   La excursión de Central por territorio rojinegro no fue la esperada. Lo que debería haber sido un ensayo sin dolores de cabeza, sobre todo por lo que mostró ante Unión y Belgrano, terminó siendo una pesadilla. Porque se empantanó solo de entrada y se pegó la vuelta con más dudas que certezas. Justo cuando la Copa de la Liga Profesional está al caer.

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