Rusia 2018

Carácter, esfuerzo y compromiso

En un juego de suposiciones proyectar un equipo con estas cualidades le hubiese permitido a Argentina ser tricampeona del mundo en Brasil y festejar en Santiago y Estados Unidos.

Martes 03 de Julio de 2018

Bien podría asegurarse que Argentina sería tricampeón del mundo, jugaría el viernes que viene por cuartos de final y tendría dos Copa América más sólo con la mitad del carácter que tuvo Uruguay frente a Portugal. Sólo con la mitad.

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Por supuesto que es contrafáctico, pero también es un juego de suposiciones que intenta proyectar una selección diferente a la que jugó este Mundial, el anterior en Brasil y las copas perdidas frente a Chile. ¿Qué hubiera sido de esta generación si al juego innato de sus futbolistas, ultratalentosos en ese rubro, le hubieran agregado la personalidad que requiere ponerse la camiseta de la selección argentina? Messi hubiera jugado como en Barcelona, Higuaín como en el Madrid, Napoli o Juventus, Di María como en aquel Madrid, brillante aquel Angelito, casi un Kily González de la modernidad, Agüero como en todos sus clubes, siempre bien. También son incomprobables esas afirmaciones pero seguramente están mucho más cerca de la realidad. A esta generación le faltó adentro de la cancha la determinación que parece tuvieron en el vestuario para autogestionarse. No todo lo que se ve es lo que es. No todo lo que no se ve no existe. Existen muchas cosas que no se ven y no son reales muchas cosas que se ven.

En las últimas horas se hizo viral una declaración de Emanuel Ginóbili realizada tras la derrota contra Lituania en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en 2016. Ese día Argentina perdió el invicto y quedó obligada a ganarle a Brasil.

"Ellos jugaron siempre igual y nosotros nos enloquecimos un poco por nuestro afán de ganarlo con coraje y todo eso. Eso pasa habitualmente en nuestro país, que pensamos que todo se gana con huevos y no: se gana jugando bien. Después le tenés que agregar huevos y coraje".

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Involuntariamente, Manu abrió el debate. El coraje siempre fue un déficit de esta generación de futbolistas maravillosos en sus clubes. Argentina perdió dos finales con Chile no por falta de fútbol, sino porque el pánico escénico no les dejó desarrollar el juego que podían y conocían. Y Argentina perdió la final de un Mundial con Alemania -ese sí es un resultado lógico- sin oponer la resistencia anímica imprescindible para la competencia. Si así y todo Argentina fue un poquito mejor en el desarrollo, bien podría suponerse que con el plus temperamental hubiera ido mejor. Con la mitad del esfuerzo y el compromiso que derrama Uruguay en la cancha, Argentina sería mucho más Argentina y competitiva.

Comparaciones odiosas

¿O alguien puede suponer que a Cavani y Suárez les encantan los planteos del Maestro Tabárez? Luis lloró cuando su amigo Lodeiro se quedó sin Mundial, pero ni se le ocurrió pedir por él. Las comparaciones son odiosas. Por algo será.

Posdata: la Generación Dorada perdió mucho más de lo que ganó, hasta con rivales inferiores en algunos casos, pero a nadie se le ocurriría reprocharles nada. Ni siquiera cuando Ginóbili decidió quedarse al margen del equipo durante cuatro años. Es por ese plus intangible que pone al resultado a un costado y sólo califica el esfuerzo, el compromiso y el carácter puestos al servicio del juego de conjunto. Después, por supuesto, se puede ganar o perder. Pero nunca antes.

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