Rusia 2018

Banega, el socio de Messi

El rosarino, ex volante de Newell's, la rompió ante Nigeria y tuvo su gran revancha luego de quedar afuera del Mundial 2014. Fue un debut mundialista estelar para el actual jugador de Sevilla.

Jueves 28 de Junio de 2018

De Lionel Messi todo resulta obvio. Nada que se puede agregar resultará significante ni cambiará una carrera estratosférica como la que tiene. Lo único que podría haberlo bajado a tierra y ser eternamente el blanco fácil de sus criticadores de turno era si Argentina se quedaba eliminada del Mundial en la primera ronda con él adentro de la cancha. Como eso no sucedió, Leo seguirá desafiando los límites en Rusia 2018. Pero el que sí fue el gran ganador en la épica victoria ante Nigeria en San Petersburgo fue Ever Banega. Otro rosarino, tan hincha de Newell's como Messi, y que tuvo su gran revancha jugando con la camiseta de la selección argentina.

Banega no sólo le sacó tajada a la posibilidad que le brindó Jorge Sampaoli, por expreso pedido de Messi, sino que interpretó como ninguno de sus compañeros lo que pedía el partido ante Nigeria. Sobre todo, en ese primer tiempo de ensueño que disputó. Hizo todo bien. El póster de la clasificación lo tiene a Messi festejando el gol subido a cococho de Marcos Rojo, quien a partir del martes será para siempre el héroe de las Noches Blancas, el fenómeno atmosférico que llena de luz a San Petersburgo durante junio. Pero el verdadero arquitecto del juego argentino fue Banega. El socio ideal que posibilitó, aunque suene a una burla, que se despertara Messi en el Mundial. El retrato del primer gol, con Leo abriendo una pequeña hendija para que el volante de Sevilla metiera un pase filtrado maravilloso, le dio la razón a Leo. Por algo lo pidió a mano levantada. Y Sampaoli, atendiendo la situación apremiante en la que estaba, decidió entregarles el equipo a los jugadores. "Es un partido para que lo jueguen los jugadores históricos y Ever (por Banega) es uno de ellos. Es el jugador ideal para conectarse con Messi", algo ya había adelantado el Zurdo durante la conferencia del día anterior.
   La asonada no le pudo salir mejor al DT casildense. Banega jugó con el compromiso para no fallarle a nadie y eso que era su primer partido en un Mundial. Fue el debut que tanto soñó cuatro años atrás, pero que no lo pudo concretar en Brasil 2014 porque Alejandro Sabella lo dejó afuera de la lista en el último corte.
   Aquella marginación fue el combustible que utilizó para convencer a los entrenadores que sucedieron a Sabella. Martino tenía devoción por Banega. Muchas veces el Tata supo comentar que veía en Ever a él cuando jugaba en el maravilloso equipo de José Yudica que conquistó el campeonato en la temporada 87/88. Para el Patón Bauza también ocupaba un lugar de privilegio cada vez que había una citación. Y Sampaoli necesitaba que alguien le resolviera con prolijidad la circulación de la pelota y Messi le habló de lo bien que se conecta con Banega. No hubo necesidad de mayores replanteos. Fue uno de los puntos en los que coincidieron el técnico y los futbolistas para afrontar la final contra los nigerianos.
   Con los riesgos que eso implicaba, sobre todo porque una de las fortalezas del volante de Sevilla no es precisamente la inestabilidad emocional, Sampa se la jugó igual por Banega. No le importaron sus intermitencias ni sus depresiones. Tenía muy presente cuando surgió en la primera de Boca y con sólo verlo parar la pelota le alcanzó para definirlo como un crack. De esos jugadores que Sampaoli era capaz de entregarle la llave de un partido para que lo abriera con su clarividencia.
   Los españoles también vieron lo mismo que el Zurdo y después de ganar la Libertadores con Boca en 2007, Valencia puso 26 millones de dólares y se lo llevó a la meca europea. Pero como en Mestalla no encontró lugar, buscó un refugio temporario en Atlético de Madrid. Recién al año siguiente regresó al club que había invertido tanto dinero por él. Aunque en Valencia más que por su juego se acuerdan de una secuencia de escándalos que lo tuvo como protagonista y terminaron de reforzar su fama de conflictivo.
A poco de aterrizar en España dio positivo en un control de alcoholemia y los medios españoles también no le perdieron pisada por su apego a las largas noches y a su devoción por las hamburguesas. Hasta Valencia le puso una cocinera en su casa para que siguiera al pie de la letra una dieta, en la que no se incluía obviamente a la comida chatarra. También estuvo involucrado en un episodio que recorrió todos los portales digitales del mundo cuando una mañana salía para ir a entrenar y frenó a cargar nafta en su Audi R8, pero se olvidó de poner el freno de mano y el auto se fue hacia adelante y le aplastó el pie contra el surtidor. La consecuencia de ese accidente fue una fractura de tibia y peroné y 6 meses de inactividad. Aunque ese no sería el único incidente con sus autos importados. Antes de recuperarse de esa lesión, en Argentina impactaron las imágenes de verlo bajar de su Ferrari recién estrenada hecha una bola de fuego.
   Era evidente que Europa no lo ayudaba en la tarea de la reinserción en un fútbol que lo veía crack, pero que él no jugaba como tal. Entonces, decidió ir detrás de la huella del destino y se dio el gusto en vida de jugar en Newell's, el club del que es fanático. Volvió a Rosario para reencontrarse con sus raíces. Cumplió el sueño que acuñaba de chiquito, pero la apuesta no le resultó lo beneficiosa que le hubiera gustado. Disputó algunos partidos con la camiseta rojinegra, aunque en Rosario se lo recuerda más por haber jugado un picadito con amigos en la cancha perteneciente a la banda narco de Los Monos que por sus buenas actuaciones en Newell's. De nuevo a Europa, la rompió en Inter de Italia y ahora Sevilla parece su lugar en el mundo.
   Aunque se sienta en la mesa de los históricos en la selección argentina, el martes pocos se dieron cuenta de que Banega hacía su debut de titular en un Mundial. Pasó desapercibido ese dato estadístico porque él se encargó de jugar un partido con una naturalidad pasmosa. Cómo habrá sido de estelar su actuación que hasta Messi lo felicitó cuando la clasificación a octavos estaba sellada. Ahora Leo podría pagarle regalías por adelantado ya que el sábado contra Francia, Banega tendrá otra vez la misión de convertirse en su alma complementaria.


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