Ovación

Aunque Diego haya dicho lo contrario, la pelota sí se mancha

Los vínculos del fútbol con la dictadura en el año en el que Rosario será sede del III Seven en Memoria de Rugbiers Desaparecidos.

Sábado 24 de Marzo de 2018

La pelota sí se mancha, aunque Diego Maradona haya dicho lo contrario. La afirmación cobra aún más contundencia este año a cuatro décadas del Mundial 78 y el triunfo de la selección argentina. La pelota se mancha y más cuando se sabe que intentó tapar los crímenes de la última y sangrienta dictadura cívico, militar y religiosa. Se mancha cuando se contabiliza una historia más de un rugbier desaparecido durante esos años de plomo. La lista ya suma 140. A ellos se los recordará en Rosario (ver "Seven...").

En el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, Ovación convocó a dos periodistas que investigaron los contactos del fútbol de la ciudad y la capital santafesina con la dictadura. El también diputado provincial por el Frente Social y Popular Carlos del Frade habló de esos contactos espurios en sus libros "Central y Newel's, la ciudad goleada" y "Fútbol, lavado, dinero y poder". Nicolás Lovaisa también retrató los oscuros vínculos de Unión y Colón en "Tiempo recuperado".

Para Del Frade, tal vez lo más desconocido sea el pago de viajes al Mundial de España que el dictador Leopoldo Galtieri hizo en 1982 en plena guerra de Malvinas. Benefició a barrabravas de Central, Newell's, Boca, River, Chacarita, Racing, Estudiantes, Independiente y Gimnasia. "El hecho constituye el sostenimiento de grupos paraestatales en el marco del negocio del fútbol. Esto lo reconoció el ex titular de Vélez Raúl Gámez. Pero la pregunta pertinente hoy es: ¿Esa matriz se disolvió o está vigente?", preguntó Del Frade.

Sin abandonar la idea del negocio entre la redonda y lo político, el periodista y legislador retrocedió a 1978 y dijo: "Para el Mundial se gastaron 700 millones de dólares, el doble de lo que costaría el Mundial de España 4 años después. Se robó mucho y el negocio estuvo a cargo del capitán de navío Carlos Alberto Lacoste, amigo del comandante de la Armada Emilio Massera, quien lo puso de vice del Ente Autárquico Mundial 78 (EAM)".

Otro punto de contacto polémico en Rosario fue para Del Frade la designación en 1974 de la cancha de Central como sede mundialista. "Documentación en la Justicia federal da cuenta de los negocios del II Cuerpo de Ejército con el por entonces presidente del club de Arroyito, Antonio Rodenas, lo que habría facilitado esa designación. El y otro dirigente de Central, Natalio Wainstein, alquilaron La Calamita en Baigorria, espacio que era de Raúl Benzadón (dueño de la tienda La Buena Vista). El espacio que fue luego centro de detención, donde se torturó y asesinó, fue cedido por los dirigentes rosarinos al Ejército. Benzadón lo reconoció".

No obstante, los vínculos entre dirigentes y militares no serían coto del club de Arroyito. "En 1979 la dictadura le pagó a Newell's, que no había sido elegido como sede, con la construcción del estadio cubierto para los Juegos Odesur (fueron en Argentina en 1982)".

Finalmente, Del Frade no deja de recordar los jugadores que pasaron por el fútbol local siendo parte del personal civil de inteligencia durante el proceso.

"El Gato Edgardo Andrada, ex arquero de Central, y el ex Newell's Juan de la Cruz Kairuz, quien por contactos con la familia Blaquier llegó a ser técnico de Atlético Ledesma y comandante de un grupo de tareas y represor. También hay otro caso de conexiones con el poder, el Pampa Félix rte, ex Central que fue comprado por Loma Negra, de Amalia Fortabat, por tratativas con el coronel Luis Prémoli. Y no hay que olvidar la final del 77 entre Independiente y Talleres, en la que el rojo fue campeón tras ganarle a la T sugestivamente con 8 jugadores, en una interna entre Galtieri y Mario Benjamín Menéndez. Las ligazones entre fútbol y dictadura son innumerables".

"En Santa Fe las relaciones del fútbol y el terrorismo de Estado no están tan ligadas a lo institucional como a ciertas personas. Colón declaró socio vitalicio al ex presidente de facto Roberto Viola y le pidió la supresión de los descensos cuando peleaba la permanencia, pero no lo logró. Pero el militar Alberto Candioti, que integraba el batallón 601 y hacía inteligencia, se acercó al club en los 70 y llegó a ser vice del club en los 80, fue secretario de Julio Grondona y presidente del Colegio de Arbitros. Estuvo al frente de cuatro centros clandestinos, un tipo al que condena su legajo. Otro militar, Roberto Balmaceda, quien dijo que recibió órdenes de él, estuvo en La Cacha, de La Plata, en el período en que nació Guido Carlotto y mataron a su madre Laura; en la brigada de San Justo, en el Pozo de Banfield y en el de Quilmes. Un hombre que no jugó en las sombras sino con alto perfil en la AFA y en la compra y venta de jugadores, de familia patricia y con vínculos con la Justicia", aseguró Lovaisa.

Candioti, detenido durante el menemismo, estuvo prófugo en Montevideo, se supone que gracias a sus vínculos con el Registro Nacional de las Personas (Renaper) e Interpol. "Hoy integra la lista de más de mil detenidos que el gobierno de Macri quiere mandar a su casa, aunque fue juzgado por más de 80 detenciones, privaciones ilegítimas de la libertad y torturas. Pero mientras sucede esto tan lamentable, está el reciente pedido de varios socios del club, quienes solicitaron en estos días que se lo expulse del padrón de la entidad", dijo Lovaisa, quien también recordó el paso del Gato Andrada por Colón.

"El tipo alardeaba de su contacto con los militares, al punto que en una oportunidad amenazó a un periodista con hacerlo desaparecer y no por un tema político sino de polleras", comentó.

En cuanto a Unión, el periodista también apunta a un personaje oscuro que tiene que ver con la historia tatengue: el general Alcides López Aufranc, represor en el Cordobazo, en Villa Constitución y sucesor en Acindar de José Martínez de Hoz.

"Unión en los 70 se había desafiliado de AFA y jugaba en torneos regionales. Cuando quiso volver, los demás clubes se opusieron, pero un socio, sobrino de López Aufranc, consiguió que el represor le dé la orden de reafiliación a AFA". Una de las tantas anécdotas que el periodista publicó en su libro editado en 2011 y reeditado en 2016.

El cantito de las tribunas

Ovación les preguntó a Del Frade y Lovaisa por los cantos tribuneros políticos de ayer y hoy. "En el Mundial, en una tribuna de Central algunos cantaron: «25 millones de boludos pagaremos el Mundial», dando vuelta la canción oficial. Un extraordinario hecho de resistencia política en los tiempos oscuros de la represión. Ya Bertold Bretch hablaba de la sabiduría de las tribunas, algo de lo que pasa con los cantos contra Macri, que son la continuidad de una matriz política que siempre tuvo el pueblo a través del fútbol", dijo Del Frade. Lovaisa, en cambio, recordó otro canto. "«Con Perón comíamos jamón, con Videla mortadela y ahora con Viola nos chupamos bien las bolas», se escuchó en cancha de Central, el 18 de junio de 1981 en un amistoso de la selección de Menotti ante un combinado santafesino, por los damnificados de las inundaciones. "En la cancha fueron abucheados el dictador Viola, el almirante Lacoste y el intendente de Rosario, Alberto Natale", dijo Lovaisa, para quien el canto a Macri nace del fútbol, contra Boca que concentra el poder y quizá eso derrame hacia el descontento con el gobierno.

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