Central

Al vuelo de Central aún le cuesta abrir las alas

La versión 2019 de Central aún no mostró mejoras futbolísticas, algo que el propio Bauza se propuso como objetivo durante la pretemporada y tras la llegada de los refuerzos, para encarar este semestre de su ciclo.

Miércoles 13 de Febrero de 2019

Tras la llegada de los refuerzos (Rinaudo, Barrera, Allione, Vergara, Riaño y Molina) en el último libro de pases, el propio Edgardo Bauza fue quien se cargó una pesada mochila, respecto al salto de calidad que el equipo debía dar en relación al juego que había mostrado en el semestre anterior y que lo llevó, ni más ni menos, a la obtención de un título.

El técnico canalla entendió en ese momento, hace semanas nada más, que la coronación en Copa Argentina era algo así como el puntapié inicial para lograr que su equipo adquiera otro vuelo futbolístico. Si bien van apenas tres partidos tras el reinicio de la competencia, el equipo canalla no mostró síntomas de crecimiento. Tampoco se puede afirmar que la imagen o la fisonomía futbolística se haya empobrecido, pero sí que por estos días las caras de aquel equipo y de este se parecen bastante.

Una primera aseveración rápida conlleva la idea que en realidad no hubo grandes cambios en cuanto a nombres y eso quizá sea el factor principal de la lentitud en el mejoramiento del nivel colectivo.

Tomando en cuenta el último partido (el clásico contra Newell's) hubo apenas tres nuevos jugadores en comparación con los que venían actuando desde mediados de 2018. Hoy en cancha están Rinaudo, Allione y Riaño (Barbieri está jugando por Cabezas, pero el zaguero ya estaba en el plantel). Jarlan Barrera tuvo algunos minutos en cancha pero una rápida lesión ya lo puso afuera de competencia.

El cambio más brusco

Sin dudas el cambio más brusco es en el mediocampo, donde el aporte de Rinaudo le da algo más de presencia en el círculo central, pero el granito de arena que aporta el ex Gimnasia tiene que ver exclusivamente con la contención y no con la generación de juego.

Así, todo queda reducido a lo nuevo que puedan aportar Allione y Riaño por los ya ex jugadores canallas Federico Carrizo y Marco Ruben. Aun tomando ambos casos por separado la ecuación arroja resultados similares. Peluche no está funcionando muy por encima de lo que lo hacía el Pachi, mientras que Riaño se mueve de manera similar a lo que lo hacía Ruben. Es más, hasta aquí el ex Independiente y Boca, entre otros, no pudo marcar algún tipo de diferencia con su aporte goleador teniendo en cuenta la sequía que persiguió al ex capitán en los últimos meses de su estadía en el club. Con tres partidos de titular, Riaño todavía no pudo convertir.

¿Cabe la esperanza que ocurra lo que el Patón se propuso como uno de los principales objetivos? Claro que sí. Es que el tiempo de trabajo todavía es poco y hasta aquí la mayoría de los refuerzos jamás estuvieron en condiciones físicas como para que el técnico pudiera disponer de ellos.

Cuando Barrera se reponga de la lesión, cuando Vergara esté listo para jugar y cuando el resto (los que venían de la etapa anterior) sientan que también están para pelear por un puesto entre los once, allí se podrá analizar más fríamente qué cosas logró cambiar Bauza y en cuáles aún el equipo puede seguir en deuda.

Misma fisonomía

Desde la fisonomía de equipo propiamente dicha, este Central no sólo no juega distinto al del semestre pasado, sino que por momentos parece ni siquiera intentarlo. Y esto seguramente tiene que ver con la concepción futbolística que maneja un entrenador que, se supone, por más nombres que cambie o ambiciones que muestre, jamás encontrará algo más tentador que priorizar el orden para, a partir de allí, intentar crecer.

En los tres partidos del año el esquema nunca se alteró. Por allí el 4-4-2 tradicional puede trocar en algo similar (un 4-2-3-1, con ese volante adelantado por el centro con la necesidad de colaborar en el ataque pero también con la obligación dar una mano en el retroceso.

Para tener en cuenta. La forma de jugar del equipo en los primeros seis meses del Patón parecieron monótonos a la hora de manejar la pelota del medio hacia adelante, pero en esto no corre para los calificativos de "bueno", "regular" o "malo". Es simplemente un dato de la realidad. La misma realidad de la que es imposible abstraerse ya que con eso le alcanzó para romper una racha de 23 años sin títulos que parecía interminable.

Será imposible lograr algo similar en este semestre. Pero no es eso lo que está bajo la lupa, sino las formas en las que el equipo logre moverse. Y en ese terreno este Central versión 2019 no parece estar volando más alto que el Central del año pasado.

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