Deporte adaptado

Al vóley pero sentado

Hoy desde las 11.30 darán una exhibición en La Florida. Enfrentarán a sus pares de Buenos Aires y Chaco

Sábado 20 de Enero de 2018

Seis contra seis. Saque, recepción, pase, remate, bloqueo y ¡tanto! Como el vóley convencional, pero con la cola sobre la arena y una red baja como la de tenis. Así es el vóley sentado (o sitting beach vóley), una disciplina adaptada para atletas con malformaciones o mutilados, regida a nivel internacional por la Organización Mundial de Voleibol para Discapacitados, que se juega desde hace muy poco en Rosario y busca crecer. Hoy a las 11.30, en el balneario La Florida, habrá una demostración en el marco de la Copa Ciudad de Rosario 2018 del circuito vóley playa.

El equipo de Rosario, el primero de la provincia, es mixto, está integrado por jugadores de entre 15 y más de 50 años y lo dirige Melisa Angles. Se enfrentará en esta jornada a sus pares de Chaco y de Buenos Aires. Una buena oportunidad para conocer y sumarse a un deporte que ofrece "energía", "diversión", "ganas de vivir" y "agilidad", al decir de algunos de los integrantes del equipo, dispuestos a contar algo de su historia a Ovación, durante la última práctica de esta semana.

Juan Cruz Ferreyra, de 15 años, amputado en la pierna izquierda por haber sido embestido por un móvil policial hace poco más de un año (ver aparte), es el primer jugador que se alistó en el equipo.

"Hacía un tiempo que buscaba un lugar para entrenar y empezar, se me cerraban las puertas y un día recibí un mensaje de Juan Cruz diciendo: seré tu primer jugador. Fue el comienzo", cuenta la entrenadora, una ex jugadora de Sonder y ayudante técnica, de 22 años, que conoció el paravóley en el exterior y decidió importarlo a la ciudad y adonde la inviten a dar charlas. No trabaja sola, remarca, la ayudan dos estudiantes de kinesiología y profesores de educación física.

El sitting vóley está representado en la Federación de Vóley Argentino (Feva) desde la secretaría general de Laura Cometto, quien coordina distintos centros de desarrollo: el de Buenos Aires, Chaco, Tucumán, Mar del Plata y ahora el de Rosario. Es un deporte a nivel mundial muy desarrollado en lugares de guerra como Irán (el jugador Morteza Mehrzad se destacó en los Juegos Paralímpicos de Río por su estatura de 2,46 metros). También se juega en Alemania, Brasil, Italia y Estados Unidos.

Angles da más detalles sobre el juego en sí. "Para las mujeres la red debe estar a 1,05 metro de altura y para los varones a 1,15. Cuando se toca la pelota, los glúteos deben estar apoyados en el piso o se cobra falta (lifting o separación), todo lo demás es casi como el vóley convencional: la cancha es más pequeña (10x6) y la línea de ataque está a 2 metros, a diferencia de la convencional que está a 3. Lo juega desde alguien a quien le amputaron 3 dedos de una mano o un pie, la discapacidad mínima, hasta alguien con los cuatro miembros comprometidos, como uno de nuestros jugadores, Torito, que lejos está de estar inmóvil: es parte de las selecciones nacionales de rugby y natación adaptada y ahora está probando con el vóley. Además, como recién comienza el deporte en el país, se permite un jugador convencional por equipo, pero no es así a nivel competitivo mundial".

Sol pleno

Son las 9.30 de un jueves, el sol ya cae sin piedad sobre la arena de La Florida, donde será la práctica, y llegan cuatro jugadores: uno en silla de ruedas, el resto con muletas (faltaron con aviso Carlos González, de Santa Fe; Andrea Arriola (convencional), María Luz Martínez y Gabriela Lasauka).

Entran a la cancha al ras de la arena. ¿Se queman?, pregunta Ovación. "Se la aguantan, yo los cargo y les digo que son los jugadores «culos calientes», pero hablando en serio: si la discapacidad está a la altura de la cola es un problema, el calor les puede hacer mal, no pueden jugar vóley, pero sí a otros tantos deportes adaptados", dice Angles.

Empieza la entrada en calor. "Hacemos ejercicios de desplazamientos, movilidad, fuerza y flexibilidad, para luego practicar técnica y tácticas como en el vóley convencional", dice la entrenadora.

Se los ve en plena acción masticando arena, bien inclinados hacia atrás para sacar o para impedir que se vaya una pelota. Se los ve trasladándose con una velocidad inaudita sobre sus muñones y atacando y recibiendo como cualquier voleibolista.

En diciembre del año pasado jugaron la primera Copa Argentina. Salieron quintos, pero lejos de desmoralizarse piensan entrenar más. "Este año haremos dos prácticas en el Complejo Belgrano Centro (Belgrano 621). El horario aún está a confirmar", dijo la técnica.

Cristina Valdiviezo tiene 42 años. Hace 8 perdió la pierna derecha en un accidente de moto. Vende tarjetas de colectivo en un puesto del centro, tiene un hijo de 19 años y se casó hace pocos meses. "El deporte me ayudó a sobrellevar esta pérdida. Estuve un año encerrada, hasta que arranqué con básquet en Newell's, luego empecé a nadar en Pececitos (club Nueva Era) y ahora pruebo con el vóley que me entretiene mucho. Engordé 30 kilos desde el accidente, pero me casé con el hombre que conocí antes de eso y con el que estamos juntos hace diez años. Perdí y gané cosas y estoy viva", dijo.

También vendedora de tarjetas es Vilma Sepúlveda, de 52, quien llegó al vóley sentado por Cristina. Dice que el cáncer se quedó con su pierna izquierda cuando tenía 23 años. "Tengo un hijo de 28, los mismos años que pasaron desde que me dijeron que debía operarme. Estoy casada y tengo dos nietas. ¿Por qué vengo a practicar? Porque me da energía", aseguró.

Desde la vecina Roldán se suma a los entrenamientos Juan Herrera, de 24 años. Le dicen el Torito porque a pesar de su tetrafocomelia (afectación congénita de los cuatro miembros) tiene una potencia inusitada. "Hace tres años que estoy en la selección nacional de natación y 5 en la de rugby, juego de llevador de pelota. Trabajo como actualizador de webs y hago deportes, terminé la secundaria y me dediqué a jugar a todo. Ahora al vóley", dice el padre de Morena de 1 año y casado con Agustina, una mujer "convencional", aclaró. Es que no hace falta aclararlo: estos deportistas sólo juegan sentados.

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