Ovación

"A un asistente le tiraron con un hormiguero y suspendí el partido"

El árbitro rosarino por adopción Andrés Gariano debutará este sábado en primera en Patronato-Aldosivi. Cuenta su experiencia en las ligas del campo, el VAR que se viene y reconoce la imposibilidad de dirigir a los equipos de la ciudad.

Sábado 19 de Diciembre de 2020

Andrés Gariano, 35 años, nació en San Carlos de Bariloche, pero desde los 3 años vive en Rosario, por lo se siente "un rosarino más”. Este sábado será un día muy especial, ya que tendrá su debut como árbitro de primera división en el partido entre Patronato y Aldosivi. En la charla con Ovación contó sus inicios como árbitro, la implementación del VAR que se viene en el corto plazo y advirtió que primero trata de dialogar con los jugadores para después recurrir a las tarjetas. Además reconoció la imposibilidad para los jueces de la ciudad de impartir justicia en el clásico rosarino por cómo se vive la rivalidad a nivel de la sociedad entre los hinchas de Central y Newell’s. Anécdotas, un montón. Sueños e ilusión también.

¿Qué es lo más raro que te pasó en una cancha dirigiendo un partido?

Lo más raro fue un día que veo al asistente corriendo y sacándose la camiseta por el medio de la cancha y no sabía lo que le había pasado. Le habían tirado un hormiguero encima. Entonces tuvimos que parar el partido, no pudo seguir y debimos suspender. Fue en el campo en la liga de Alcorta. Por las picaduras de hormigas mi compañero no podía seguir. También hay anécdotas lindas.

Tenés como jueza asistente a Gisela Boso, ¿cómo es trabajar en una cancha con una compañera mujer en un ambiente tan machista como el fútbol?

Somos amigos y colegas. Vive acá en Rosario. Dentro del terreno de juego no se distingue el género. Ella es muy profesional. Le costó mucho porque es una sociedad muy machista y el fútbol también lo es. Le sigue costando hoy en día pelear contra eso, pero demuestra sus condiciones en la cancha con su desempeño partido a partido. Es muy buena asistente, profesional y muy compañera dentro y fuera de la cancha.

¿Cómo ves al VAR y su implementación en Argentina?

Estoy haciendo el curso de VAR (video arbitraje). Es una herramienta muy útil. Al ser nueva en este país la queremos implementar y hay que capacitar a los árbitros. Hay que achicar los tiempos de revisión. En el VAR siempre que busquemos el elefante y no la hormiga vamos a andar bien. El año que viene se podría implementar el VAR en Argentina. Acá hay mucha picardía y creo que será muy útil.

¿Los árbitros rosarinos podrán alguna vez dirigir a equipos de la ciudad o incluso un clásico?

Lamentablemente acá vivimos con un fervor de los hinchas que te identifican con un equipo y no te perdonan. Nosotros en esta ciudad tenemos dos equipos muy importantes, que son los dos más grandes del interior, un clásico importantísimo, una rivalidad hermosa y lamentablemente en la calle te cruzás con hinchas de Central o Newell’s y te puede llegar a pasar algo. En Buenos Aires es otra la realidad. Lo que no entiende la gente es que uno es un profesional. Ni hablar de llegar a dirigir un clásico de acá, depende de la sociedad y la sociedad no demuestra que avancemos en ese sentido.

¿Cómo fue el inicio de tu carrera como árbitro?

En el 2004 comencé a estudiar para profesor de educación física y había un curso paralelo de árbitro de fútbol. También hice un curso de vóley. Empecé a dirigir infantiles con el fútbol y me incliné por este trabajo. En el baby fútbol arranqué en el 2005 y en 2007 debuté en primera división en las ligas del campo.

¿Cómo era dirigir a los chicos en el fútbol infantil?

A los chicos más que nada se los dirige haciendo docencia. Y soportando a los padres que querían tener al nuevo Messi en la cancha. Te gritaban barbaridades o le exigían al nene que le pegue una patada al nueve o que juegue de cuatro bien abierto. Un nene de cinco o seis años no puede jugar así. Hay que hacer mucha docencia, el nene se choca, se golpea, llora y le enseñás a sacar un lateral. Es una linda etapa para formarlos.

¿Los chicos disfrutan de jugar así?

Veía que el nene disfrutaba hasta cierto momento y después como que se cansaba de cumplir con los tiempos y el reglamento. Entonces los chicos hasta los seis o siete años buscan el juego como algo de diversión y cuando comienza a tener cierta competencia y se juega por los puntos a partir de 8 años se pasa a otra etapa que le queman la diversión. Hablo más como docente.

¿En las ligas del campo es complicado dirigir?

Es durísimo. La liga del campo me dio toda la experiencia que hoy puedo reflejar en las canchas que me toca dirigir. Me formé como árbitro en el campo, en cuanto a carácter y temperamento. Y después técnicamente y físicamente uno mejora por estar en la élite del fútbol argentino. En el campo el alambrado es de un metro y medio, de la línea de banda al alambrado son 40 centímetros y te pueden agarrar de la camiseta o tirarte agua caliente. Los jugadores al principio como no te conocen te apuran, te aprietan, pero uno formó un carácter para poder crecer como árbitro.

¿Tenés la fama de ser duro y recto?

Sí. Yo dialogo hasta que se puede, después empiezan a salir las tarjetas. Claro que si hay una falta de amarilla o roja al minuto cero es amarilla o roja. Pero casi siempre con el jugador que empieza nervioso trato de hablarlo y llevarlo para el lado del juego limpio.

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