Opinión

Todo lo que se mueve será autónomo

El futuro. Todas las encuestas indican que más del 80 por ciento de los siniestros viales tienen su origen en el conductor humano. Los defensores de la tecnología aplicada a la industria automotriz afirman que se reducirá en un 90 por ciento el costo en vidas humanas.

Miércoles 01 de Marzo de 2017

Un fantasma recorre el mundo. No es el fantasma del comunismo que predijeron Marx y Engels en el siglo XIX, sino el desempleo que amenaza a millones de personas en todo el planeta. Varias son las tecnologías disruptivas que apuntan en esa dirección. Una tecnología disruptiva es una innovación que deja obsoleta a una tecnología previamente establecida, generando un enorme impacto en la industria existente o directamente reemplazándola por una nueva industria. La computadora personal, el correo electrónico y los smartphones son claros ejemplos de tecnologías disruptivas.

Se predice que todo lo que se mueve será autónomo: autos, taxis, camionetas y colectivos en rutas y ciudades, camiones en todos los caminos, embarcaciones en ríos, mares y océanos, drones y taxis aéreos en el cielo, vehículos de transporte en fábricas y almacenes, y hasta los juguetes de los chicos se moverán de manera autónoma.

La Sociedad de Ingenieros del Automóvil (www.sae.org/autodrive) diferencia seis niveles de manejo automatizado: el nivel 0 corresponde a una ausencia total de automatismos y el conductor se "encarga" de toda la tarea; el nivel 1 caracteriza a la mayoría de los autos nuevos por la presencia de algunos sistemas automáticos no vitales tales como el control crucero de velocidad y los frenos antibloqueo (ABS); el nivel 2 implica cierto grado de manejo autónomo (autopiloto del vehículo Tesla en autopistas) pero el conductor debe estar permanentemente alerta para tomar el control del vehículo en cualquier momento; el nivel 3 implica vehículos completamente autónomos pero con un conductor que debe estar alerta y próximo al volante y pedales para reasumir el control cuando una circunstancia extraordinaria así lo requiera; el nivel 4 implica automatización total, no se requiere conductor humano, pero aún se podría intervenir en alguna situación de muy baja probabilidad; el nivel 5 se caracteriza por la autonomía total y el vehículo carece de elementos que puedan ser utilizado por un conductor humano.

La industria automotriz tradicional (Ford, GM, VW, Toyota, etc.) se debate entre la evolución, la revolución o la disrupción. Prefieren la evolución: pasar del nivel 2 al 3 y luego al 4 en intervalos de varios años entre niveles. Pero se enfrentan con dos temibles competidores: Silicon Valley y China pretenden saltar directamente al nivel 4 o al 5. Google, Apple, Uber, Lyft, Tesla son empresas innovadoras, con amplios respaldos financieros y absolutamente convencidas de (volver a) cambiar el mundo. Los chinos, con Baidu a la cabeza, comprenden que solo la disrupción los podrá ubicar como primera potencia mundial, y la impresionante cantidad de papers sobre aprendizaje profundo (deep learning) que están publicando apunta claramente en esa dirección.

Si todo lo que se mueve será autónomo, es fundamental conocer las ventajas y las desventajas de una tecnología tan disruptiva. No tengo espacio para realizar un análisis exhaustivo con su correspondiente fundamentación, pero al menos intentaré hacer una breve descripción de los pros & cons.

La principal ventaja radica en la disminución de los accidentes viales. Todas las encuestas indican que más del 80 por ciento de los siniestros tienen su origen en el conductor humano. Los defensores de la tecnología afirman que se reducirá en un 90 por ciento el costo en vidas humanas y en millones de dólares los costos materiales debido a la disminución de los accidentes viales. También se salvarán las vidas de miles de peatones, ciclistas y pasajeros de transporte público. Es un argumento intenso y difícilmente rebatible.

Aún no está claro cuál será el modelo de negocios que prevalecerá, pero varios apuestan por la desaparición del auto particular y su reemplazo por una especie de "taxi autónomo" que será llamado desde un smartphone. Otros pronostican un esquema de vehículos autónomos compartidos (carpooling, car sharing). En cualquier caso, invito al lector a calcular cuánto se ahorraría por mes en términos de cuota para la compra del vehículo, impuesto automotor, seguro, cochera, estacionamiento medido, combustible, taller mecánico, repuestos, etc., etc., etc. Sin lugar a dudas, un montón de sueños demorados se podrían cristalizar con esa cantidad de dinero mensual.

Otras ventajas: si se reduce significativamente el número de autos particulares y se los reemplaza por pequeños vehículos eléctricos, disminuye en todo el planeta el consumo de combustibles fósiles, la contaminación ambiental y sonora, la emisión de gases de efecto invernadero, las congestiones de vehículos y el consumo excesivo de metales y plásticos. Los estacionamientos públicos y privados serán reemplazados por espacios verdes, bauleras, nuevas construcciones y caminar por la ciudad volverá a ser una experiencia muy agradable. Al no tener que manejar, un viaje largo lo aprovechamos para dormir o descansar en el vehículo; al comienzo y al final de la jornada laboral, podríamos trabajar esas dos horas que actualmente consumimos en insultar a nuestros congéneres y en evitar chocar con esos inadaptados que miran su celular y no al camino. También podríamos conversar con nuestros hijos mientras el vehículo autónomo nos conduce hacia esa escuela lejana pero de nuestra preferencia. Los adultos mayores podrán moverse con más libertad y economía y no tendremos el riesgo de encontrarnos con un obcecado que se niega a reconocer que su vista y audición están por debajo del umbral de seguridad. Por supuesto que nos despreocuparemos del riesgo de robo, porque después de todo, el mercado de vehículos con propietario será relativamente reducido.

Vamos ahora por las desventajas, reservando las más importantes para el final. Inicialmente, el costo de los vehículos autónomos será muy superior al de sus equivalentes no autónomos. Las computadoras y los sistemas de recolección de información y control nunca podrán garantizar un funcionamiento 100 por ciento libre de error. Hay que realizar una impresionante cantidad de reformas y mejoras en las rutas y en las calles para evitar confundir a los sistemas automáticos. Los modos de manejo son muy diferentes entre países, y a veces entre regiones de un mismo país.

¿Cómo evitar que un terrorista lo cargue con explosivos y lo dirija de manera remota hacia un lugar de concentración masiva?, ¿quién es el responsable en caso de accidente vial?; más importante aún:¿cómo se programa el software cuando la única alternativa para evitar que el vehículo autónomo impacte contra un grupo de alumnos de primaria es realizar una maniobra que puede producir la muerte de los ocupantes del vehículo?, ¿cómo se lo programa frente a la posibilidad de impactar un cachorro?, ¿qué sucederá con los "tuercas", con los "amantes de los fierros", con aquellos para los cuales un vehículo es una extensión de su personalidad?

Reservo para el final la principal desventaja: si todo lo que se mueve será autónomo, inevitablemente millones de personas perderán su actual trabajo. En un momento donde las transacciones comerciales por internet, la automatización de las fábricas y la utilización creciente de algoritmos de inteligencia artificial en tareas humanas está presionando severamente a los índices de desempleo, una tecnología disruptiva de estas características es la peor noticia para un asalariado.

Una de las preguntas inevitables en este tema es la siguiente: "¿Cuándo podremos subirnos a un vehículo autónomo?". La respuesta está más relacionada con el dónde que con el cuándo: Uber ya realizó pruebas con taxis autónomos en Pittsburgh, Delphi en Singapur; nuTonomy en Boston; Uber intentó en San Francisco pero tuvo dificultades con la Dirección de Tránsito. Google reportó más de 2 millones de millas (1 milla = 1.609 km) recorridas alrededor de Silicon Valley; afirma que en 2016 sus vehículos recorrieron 635.000 millas (algo más de un millón de km) con solo 124 intervenciones humanas para el control de los autos. Experiencias similares se registran en Inglaterra, Holanda y Suecia.

Asumiendo que los problemas técnicos están relativamente resueltos, el foco está centrado en los políticos, en los sindicatos y en las empresas automotrices ya establecidas. Las regulaciones y los lobbies industriales y sindicales marcarán los avances y retrocesos en la inevitable llegada de los vehículos autónomos. Como contribuyente rosarino, confío en que la intendencia y el concejo municipal tengan en cuenta esta perspectiva al momento de analizar la construcción de nuevas cocheras subterráneas.

Darío Weitz

Profesor universitario

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS