Opinión

Sarampión: el paso del riesgo a la realidad

En alerta sanitario. En diez países de América hay casos confirmados. El virus es muy contagioso y no tiene tratamiento. La estrategia sanitaria es clara: con vacunación no hay brote.

Miércoles 04 de Abril de 2018

Hace tiempo venimos alertando sobre el riesgo de importación de casos de sarampión en Argentina. En 2016, celebramos con mucho orgullo que las Américas se convirtió en la primera y única región del mundo libre de sarampión.

La semana pasada, la Organización Panamericana de la Salud emitió un alerta informando que durante los primeros tres meses de 2018, ya eran 9 los países que notificaron casos confirmados: Antigua y Barbuda, Brasil, Canadá, Estados Unidos de América, Guatemala, México, Perú y Venezuela. Ahora nuestro país se suma a esa lista. Se confirmó un caso de sarampión en una bebé de 8 meses de vida.

Hace tiempo venimos diciendo que las vacunas son solidarias, un derecho y una responsabilidad social porque benefician a quienes las reciben y, en forma indirecta, a quienes no acceden a la vacunación o tienen contraindicaciones.

La explicación es simple: si los que podemos nos vacunamos, se interrumpe la circulación del virus y protegemos a los más vulnerables. Como esta bebé de 8 meses, demasiado pequeña para recibir la vacuna, que dependía de la inmunidad colectiva o efecto rebaño para no enfermar.

El virus del sarampión es muy contagioso y no tiene tratamiento. Es una de las principales causas de muerte en niños menores de cinco años, especialmente menores de 12 meses, principalmente en países o poblaciones de escasos recursos. Sus complicaciones pueden ser neumonía viral, sobreinfección bacteriana y encefalitis.

En este contexto podemos preguntarnos ¿cuáles son los motivos por los que alguien decide no vacunarse o no vacunar a sus hijos? La respuesta es difícil y los motivos diversos. Si hubiera que elegir uno, sería porque no tenemos casos de sarampión autóctono desde el año 2000 y en 1998 se registró la última muerte por esta causa. Los padres de niños pequeños no vivieron los brotes de esta enfermedad, no vieron las complicaciones, las internaciones, las muertes. Entonces, la percepción del riesgo baja y se subestima al sarampión.

En nuestro país, la mayoría de la población confía en las vacunas y adhiere a la vacunación. El motivo por el cual no se vacunan es mucho más doloroso e injusto: barreras económicas, sociales y hasta del mismo sistema de salud que les impiden acceder a esta herramienta clave de prevención.

Nuestro país cuenta con uno de los calendarios nacionales de vacunación más completos de la mundo. La vacuna triple viral, que protege contra el sarampión, paperas y rubéola, gratuita y obligatoria, debe aplicarse a los 12 meses y al ingreso escolar. A pesar de esto, las coberturas de vacunación no llegan a niveles óptimos en forma sostenida, generando año tras año niños susceptibles de enfermar y aumentando progresivamente el riesgo de tener un brote de sarampión.

La buena noticia es que como el único reservorio de esta enfermedad es el ser humano y existe una vacuna segura y eficaz el sarampión se puede controlar, eliminar y hasta erradicar. A diferencia de otras enfermedades, la estrategia sanitaria es clara: si hay vacunación, no hay brote.

Hoy es necesario pasar a la acción para que Argentina continúe libre de sarampión. Las alertas epidemiológicas se repiten y el riesgo es concreto: se pueden enfermar muchas personas y las más vulnerables enfermar y morir. ¿Qué podemos hacer para dar respuesta y que las alertas no sean tan solo la noticia del día? Las recomendaciones son claras y nos involucran a todos.

Como sociedad, dar el debate, respetuoso, concienzudo, entender que se trata de un tema de salud colectiva, que vacunarse es una responsabilidad social. Como padres y madres, informarnos, todos con las vacunas al día, niños y adultos. Como profesionales de la salud no subestimar al sarampión, puede ser grave, estemos alertas para notificar los casos sospechosos, controlemos que nuestros pacientes tengan los esquemas de vacunación completos para la edad.

Tomémonos el tiempo para explicar de manera clara por qué debemos vacunarnos; hoy circula mucha información errónea que puede generar dudas infundadas. Como medios de comunicación, difundir información basada en la evidencia, consultar fuentes confiables. Como Estado, ejercer el rol rector, generar consensos, informar en forma oportuna, generar recomendaciones basadas en la situación local, y sobre todo, garantizar el acceso a las vacunas.

En cada rincón del país, a cada comunidad, a pesar de cualquier obstáculo o dificultad y con la convicción que las vacunas nos igualan, que son nuestro derecho. Solo así le vamos a poder ganar al sarampión.

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