Opinión

Rebelión en la granja K

Claves. Las adjetivaciones de Aníbal Fernández contra Cristina y el resto de posicionamientos en el kirchnerismo son la empírica comprobación del fin de ese espacio como alternativa de poder.

Jueves 16 de Noviembre de 2017

"Agitación desordenada y ruidosa". Eso expresa la expresión "zafarrancho". Eso es lo que está pasando en el peronismo a la hora del despoder. Pasen y vean.


El liderazgo unívoco, marcial, vertical de "la jefa" se terminó. Hay rebelión en la ex granja cristinista. Ahí está Aníbal Fernández, un producto típico del peronismo de estampilla que, durante 12 años, reportó a la nueva franquicia, que hoy está en caída libre: el kirchnerismo.

Las adjetivaciones de Fernández contra su ex jefa son la muestra pulimentada, empírica de la caída final de un espacio alternativo de poder. El kirchnerismo, como tal, nunca volverá a usufructuar las mieles del poder. El peronismo, se verá. Aníbal podrá ser muchas cosas, menos tonto. Se ve reflejado en los espejos que devuelven los rostros de Amado Boudou, Julio De Vido (y siguen las firmas). Es más, el escándalo alrededor de Fútbol Para Todos involucra a una larga lista de ex funcionarios, en la que sobresale el frustrado candidato a gobernador bonaerense.

La apelación casi tribunera de Fernández a la "lealtad" es una crítica que impacta de lleno en Cristina. La ex presidenta defenderá hasta el paroxismo a sus hijos, pero no hará lo propio con muchos de sus funcionarios. "Ella dice en la intimidad que a algunos los recibió sin beneficio de inventario", revela un ex funcionario que navegó en las segundas líneas del segundo mandato de la ex jefa del Estado.

Beneficio de inventario

Por contrario sensu, se llama "con beneficio de inventario" a cierto límite en la responsabilidad del heredero: sólo responde hasta donde estén valorados los bienes. Se debe reducir la titularidad de la herencia, de acuerdo a los bienes que la componen, no confundiéndose con los propios del heredero. Algo de eso advirtió Elisa Carrió hace ya varios años: "El problema de Cristina y de sus hijos será cómo justificar la herencia de Néstor Kirchner".

Pero hay que centrar la mirada en la caída política de la ex presidenta. Durante la crisis del menemismo, con Carlos Menem preso en una vivienda de Don Torcuato, buena parte del peronismo fue a su encuentro. Hasta Daniel Scioli, quien "siempre les cerraba los ojitos a todos" (Jorge Asís dixit) hablaba de bueyes partidos con el mandatario caído en desgracia. Diferente sería el caso de Cristina, quien genera otro tipo de sentimientos en el no kirchnerismo.

"El proyecto de reforma constitucional en Santa Fe podría incluir mecanismos de democracia directa y semidirecta con autonomía"

"No sólo genera otro tipo de cosas, sino que para el peronismo esta situación de Cristina es preocupante. Hay algunos compañeros que hasta podrían llegar a querer meterla presa, porque creen que de esa manera se despeja el panorama a futuro", comentó hace un tiempo a La Capital un ex diputado peronista que hoy trabaja en la actividad privada, en a ciudad de Buenos Aires.

El 2017 se irá con un fixture recargado de indagatorias, citaciones y sorpresas varias. Para mal de los involucrados, está naciendo en la Argentina la figura del arrepentido o, apenas, del confesor que involucra a los cómplices. Por estas horas, hay escenas de pánico íntimas en cenáculos no sólo políticos, sino también empresarios. Si (Julio) De Vido canta, otra que Gardel y Le Pera. Se lleva puesto a los coimeros, pero también a los coimeadores. A los empresarios de la obra pública que están en la guía desde hace décadas. A la creme de la creme del sector. Hablen con Julio.

En medio de semejante zafarrancho judicial, la política hace un ejercicio de finta en el oficialismo. Cambiemos ni necesita por estas horas salir a disputar el control de la agenda mediática. Las masivas concurrencias a Comodoro Py hacen las veces de editorial y, la verdad sea dicha, editorialistas oficialistas no le faltan al gobierno de Macri.

En medio de ese zafarrancho, los gobernadores opositores miran el centro del poder y se dan cuenta de que ya no les pertenece. Macri, como alguien escribió, les sacó primero los votos y ahora les sacará la plata. Imagine el lector qué hubiera pasado si con un peronismo fuerte, de pie, vitaminizadado, la Casa Rosada le direccionaba 65 mil millones de pesos a una gobernadora no peronista de la provincia de Buenos Aires.

Los recursos que irán para María Eugenia Vidal son también un reaseguro para Macri. La provincia de Buenos Aires es la clave para garantizar la continuidad de Cambiemos en el poder. Y allí sólo hay dos referencias políticas: el macrismo y Cristina. La perfecta demostración del desastre del PJ, del peronismo no kirchnerista: no tiene más votos en lo que fue, históricamente, su casa central.

Cristina cuenta los segundos para que llegue el 29 de noviembre: jurará como senadora y los fueros le darán alivio. Ya dijeron los senadores peronistas que, en caso de que llegue un pedido de desafuero, lo van a rechazar.

La falta de certezas en la política argentina, el sálvese quién pueda, termina con la ex presidenta elogiando a Pablo Moyano, con Aníbal repleto de reproches hacia su jefa y con Martín Lousteau anunciando que jugará en la interna de Cambiemos tras haber competido contra el macrismo hace pocos días. "Esto sí que es Argentina", diría Luca Prodan.

En Santa Fe, Miguel Lifschitz está a teléfono y WhatsApp abierto con los gobernadores peronistas, mientras define los nombres de reemplazo de los ministros que se irán dentro de pocos días del gabinete provincial.

No abandona el mandatario santafesino la idea de avanzar en el proceso de reforma constitucional. ¿Incluirá el proyecto la incorporación de mecanismos de democracia directa y/o semidirecta para Rosario, si es que viene la autonomía?

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