Opinión

Que el agua potable llegue a todas las escuelas

Derecho de Jarras. Rige en Rosario desde 2016 y empieza a copiarse en otros sitios, pero aquí todavía necesitamos que su reconocimiento se haga masivo.

Viernes 29 de Marzo de 2019

En el contexto de generar mayor conciencia mundial del agua se realizó días pasados el Primer Conversatorio del Derecho de Jarras de Agua en toda la vida urbana. Fue Organizado por la Cátedra del Agua (UNR) y el Centro Interdisciplinario del Agua (CEIA) UNR. Este encuentro pedagógico, en el ámbito del Ágora de los Habitantes de la Tierra por la Audacia para una Nueva Humanidad, se propuso como un dispositivo abierto, plural y dialógico para pensar crítica y propositivamente acerca del Derecho de Jarras de Agua, una creación jurídica, sociológica y ambiental de la Dirección de la Cátedra del Agua de la UNR, que permite a la ciudadanía poder acceder a agua potable libre y gratuita en bares, restaurantes y otros servicios gastronómicos, espacios verdes, plazas, plazoletas, espacios recreativos, supermercados, recitales y eventos deportivos, en las canchas de todo deporte, en lugares públicos y privados, en entidades públicas y privadas de atención al público, en las escuelas de toda urbanidad y ruralidad.

Actores de localidades argentinascomo Bariloche, Buenos Aires, Cepeda, Comodoro Rivadavia, Esquel, Funes, Santa Fe, San Lorenzo, Venado Tuerto y desde ya Rosario; brasileñas como Belo Horizonte, Río de Janeiro, San Pablo, Petrópolis, y chilenas como Coronel, Osorno, Santiago de Chile y Coyhaique, entre otras, están adhiriendo y buscando, en algunos casos, replicar este derecho.

Desde su sanción en 2016 y plena vigencia en Rosario, el Derecho de Jarras continúa aún con ciertas resistencias minoritarias en su aplicación y ejercicio. ¿Es el agua una mercancía? ¿Subsiste una naturalización de su escasez social? ¿Cuáles son las percepciones de la ciudadanía? ¿Cómo extender el Derecho de Jarras a toda la urbanidad del Agora de los Habitantes de la Tierra? ¿Qué implica su necesaria construcción, extensión y replicación? Con estas inquietudes, se convocaron en dicho conversatorio a debatir autoridades académicas, representantes de comunas y gobiernos locales, autoridades de entidades y organismos públicos, titulares de negocios gastronómicos y de la cámara empresarial respectiva, investigadoras e investigadores, periodistas, profesores y profesoras, artistas y público en general. También estuvieron autoridades del Enress (Ente Regulador de Servicios Sanitarios) de Santa Fe.

Se concluyó, entre otras cuestiones, que son necesarios nuevos escenarios de convivencia. Por ello necesitamos el Derecho de Jarras de Agua en las escuelas, calles, caminos, lugares de encuentro en lo público. Espacios desmercantilizados y gratuitos para todas las personas. La naturaleza, la cultura y la sociedad, que hasta ahora se han gestionado de manera separada, se pensaron en el conversatorio de manera holística. Desde esta perspectiva es que conceptualizamos el agua como bien común y derecho humano para que podamos empezar a vislumbrar que hay derechos y bienes que están fuera del mercado. Naturalizar que el agua es para pocos y escasa , o que no tomar agua es mejor porque significa que el consumidor tiene dinero para otras bebidas. es caer en la violencia de mercado. Necesitamos el Ágora para todas las personas. Que lo público, pacífico y amable diluya la violencia de mercado.

La peor violencia es la del mercado. Porque se naturaliza en los cuerpos y luego en las conductas. Y también porque son invisibles. Su pedagogía violenta invade las mentes por las mercancías y necesidades ficticias devenidas falsamente en necesarias. Los deseos superficiales son formateados en imprescindibles. Y los chicos en las escuelas no pueden acceder a bebederos de agua potable. Lo realmente necesario no se ve y la salud tampoco. En agosto de 2018 informó SUTEBA que un 75 por ciento de las escuelas de Buenos aires no realizan análisis físicos químicos del agua, un 69 por ciento no realiza análisis bacteriológicos y un 50 por ciento no realizan limpieza de tanques.

En los últimos tiempos se han construido más de 2.128 escuelas con un total de 10.258 aulas que albergan a 701.960 personas. En Santa Fe existen 4.872 escuelas y en Rosario 840. Huelgan los comentarios sobre el impacto poblacional, en especial sobre niñas y niños que en muchos casos no acceden a agua potable en bebederos. Es decir en lugares, aptos, sanos, limpios y agradables, fundamentalmente para las niñas. Las escuelas no pueden ser reproductores de violencia del mercado y de clase, depender de si se tiene dinero para acceder a bebidas mercantilizadas porque el agua potable, libre y gratuita no está garantizada. En la Argentina hay 63.041 establecimientos de enseñanza, entre primaria, secundaria y terciaria superior. La cantidad de bebederos aptos, sanos, limpios y accesibles para agua potable es muy baja. El derecho humano al agua en las escuelas no está garantizado. Toda una paradoja.

La violencia de mercado nos convenció que es sano que las niñas y los niños en las escuelas estén consumiendo 600 calorías diarias, algo así como 15 chupetines, o que el agua sea vista como sinónimo de pobreza y estigmatización social. Recordemos que en la infancia, de lo que se consume casi el 50 por ciento es líquido. Si esta consumición es de altas calorías, queda claro lo perjudicial que es para los chicos. La ausencia de bebederos de agua potable en los patios de las escuelas, la falta de este Derecho de Jarras de Agua escolarizado, genera violencia por la desigualdad. Qué niña va a tomar agua si los sanitarios no están en condiciones. Quién a ésa edad se va a exponer pidiendo un vaso de agua cuando los demás con dinero pueden acceder a otras bebidas. Qué distinto sería si hubieran muchos bebederos con agua sana en todas las escuelas y en todos sus patios. Liberar el agua potable en el Ágora de todas las escuelas es permitir que nos alejemos, en algo por lo menos, de la violencia de mercado. Es el asombro lo que produce conocimiento y salud, no la desidia y la comodidad de lo dado.


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