Opinión

Perú: Castillo inicia su vía crucis

El presidente electo tendrá en su propio partido a uno de sus peores adversarios

Lunes 26 de Julio de 2021

Pedro Castillo se prepara a asumir finalmente la Presidencia del Perú este miércoles. Pero no será un inicio pacífico. Llegará a la juramentación en medio de una confrontación abierta con Perú Libre, el partido de izquierda dura que lo llevó de candidato pero que no le responde. A las enormes dificultades que esperan a Castillo se sumarán así las luchas internas en su partido. El ha optado, luego de la primera vuelta del lejano 11 de abril, por virar hacia una línea moderada reformista, alejada de la izquierda radical con la que se alineaba hasta aquél momento. Así logró pasar del 19% de votos a algo más del 50% en el balotaje del 6 de junio.

Pero este cambio provocó que el caudillo de Perú Libre, Vladimir Cerrón, presionara de manera creciente a Castillo durante estos meses. Esta presión derivó este fin de semana en advertencias y hasta amenazas vertidas por Cerrón y otros referentes del partido durante un congreso de Perú Libre. Cerrón exigió al mandatario electo profundizar su programa revolucionario. Y lo amenazó de manera explícita.

El cuadro político que se presenta en Perú es así, según todo parece indicar, el de la continuación de la inestabilidad en la que el país vive sumergido desde hace años.

El economista moderado, en duda

Hasta hace pocos días se daba por descontado que el economista Pedro Francke sería el ministro del área y que varios de su equipo podrían ocupar otras carteras. Francke es un reformista moderado que trabajó con el presidente Alejandro Toledo, entre otros antecedentes. Ahora su nombramiento está en duda, porque Perú Libre no lo quiere, prefiere a un economista radical de su riñón.

A horas de la ceremonia de jura y asunción, el gabinete de Castillo es un misterio, pese al tiempo de que dispusieron Castillo y su equipo ante la enorme dilación que se produjo entre la segunda vuelta, el 6 de junio, y su consagración oficial, el lunes 19 de julio. Si Francke es finalmente ministro, Cerrón quiere que su candidato sea al menos viceministro, para "hacer contrapeso", una fórmula que augura una gestión complicada y tortuosa.

Un drama extra para un presidente que asumirá con minoría reducida en el Congreso (37 bancas sobre un total de 130 de un parlamento unicameral). En Perú el Congreso se elige completo cada 5 años, en forma simultánea con la elección presidencial de primera vuelta. Este mecanismo tiene mucho que ver con la crónica crisis política en la que vive el país. De hecho, el fenómeno Castillo es un producto directo de la caída del presidente Pedro Pablo Kuczynski en marzo de 2018. El mandatario renunció antes de ser destituido por el Congreso. De este episodio deriva la actual situación y la sorpresiva fortuna política de Castillo, quien era hasta marzo-abril un desconocido para la mayoría de los peruanos.

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Enemigo interno. Vladimir Cerrón, secretario general y líder de Perú Posible, será uno de los mayores problemas que enfrentará Castillo

Enemigo interno. Vladimir Cerrón, secretario general y líder de Perú Posible, será uno de los mayores problemas que enfrentará Castillo

Durante el congreso de Perú Libre del domingo, Cerrón optó por disparar artillería de grueso calibre y marcarle la cancha al presidente electo. Para Cerrón, ante todo, el partido debe “corregir al gobierno si se desvía del camino” y se debe seguir en el camino de “hacer una revolución y enfrentar a quienes se le oponen”. Agregó: "Si el gobierno está amenazado, compatriotas, es el partido el que tiene que organizar la resistencia. Y si el gobierno se desvía, camaradas, es el partido el que tiene que rectificar la línea”, amenazó Cerrón.

El caudillo izquierdista se explayó sobre su doctrina, claramente incompatible con la democracia constitucional. “El partido ha ganado sólo el asiento de Palacio (por la Presidencia de la República), tenemos que construir el poder. Todavía no hemos ganado nada, empezaremos recién la tarea de construir ese espacio de gobierno de poder. Tenemos una condición especial, que es este triunfo electoral, pero no es haber triunfado todavía sobre el sistema”. Como se ve, Cerrón considera al sistema democrático y a la Presidencia de la República como un mero instrumento para sus objetivos revolucionarios, y no como un conjunto de normas e instituciones que deben respetarse.

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Por cierto, quedó muy lejana la primera vuelta del 11 de abril. Pero aquella primera vuelta dio una certera radiografía del voto núcleo de Castillo, así como el de Keiko Fujimori. El diario El Comercio, de Lima, presentó unos días después un detallado análisis comparativo de las regiones que habían votado a los dos candidatos que luego disputaron la segunda vuelta. "Las provincias en las que ganó Pedro Castillo enfrentan brechas sociales más grandes que el resto del Perú, pero con mejoras sostenidas en los últimos años. La tasa de pobreza en las provincias donde lideró Perú Libre cayó a casi la mitad entre 2007 y 2018, de 55% a 28%, pero aún es más alta en comparación con las localidades que eligieron a Keiko Fujimori o a algún otro candidato", explicó el diario limeño. En suma, las zonas más postergadas son las que más acortaron la brecha en estos años, pero siguen al fondo del ránking nacional.

En general, Castillo logró tanto en primera como en segunda vuelta el respaldo de las zonas más pobres del Perú, mientras Fujimori, y en la primera vuelta otros candidatos, se llevaron los votos de las regiones que más han crecido con el modelo económico instalado en los años 90 por Alberto Fujimori y respetado por los presidentes democráticos que lo sucedieron: una economía abierta, de mercado, sin una pesada intervención estatal.

Castillo y Perú Libre podrían optar, empujados por Cerrón por el "modelo Evo", una mezcla de radicalismo y pragmatismo muy alejado del fenomenal fracaso chavista. Tal vez con el asesoramiento del actual presidente boliviano, el economista Luis Arce, padre del modelo económico de Evo, Castillo podría probar esta línea intermedia. Pero ya no estamos en 2006, cuando Evo falsamente "nacionalizó" el gas (presentó como tal la reformulación de contratos con las multinacionales, algo muy diferente). Hoy no alcanza con los altos precios de los bienes primarios para plantear un proceso distributivo radical. Es precisamente la crisis de este modelo por un exceso de gasto público el que está detrás de la caótica salida de Evo en 2019 luego de una fallida re-re-relección con fraude electoral incluido. Argentina es otro ejemplo de que el boom de commodities, que solventaba en los primeros 2000 una expansión exponencial del consumo (pero con escasa inversión) hoy ya no alcanza, aún con la soja de nuevo en torno a los 500 dólares.

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Sobre las mineras en el Perú, muy cuestionadas no solo por Castillo, hay que decir que emplean relativamente poca gente, de modo que no pesan mucho en las regiones donde se instalan pero inevitablemente producen daño ambiental. Los del lugar ven esto último y no registran las divisas e impuestos que dejan las mineras en Lima.

Mientras en la poco poblada provincia argentina de San Juan un proyecto minero puede "rendir" en términos políticos locales porque los puestos bien remunerados que genera, junto a las regalías, son valoradas por la población local, esto no sucede en el interior peruano. El rechazo prevalece sobre la percepción de los beneficios.

Pero la minería aporta un 10% del PBI del Perú y el 60% de sus divisas, el 16% de la inversión privada y 19% de los tributos pagados por empresas, según la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (datos de 2019). Así que nadie puede desechar a la minería (y a los hidrocarburos), pero sí se puede revisar el balance entre lo que se llevan y lo que dejan estas empresas. Es esto lo que planteó Pedro Francke. En sucesivos reportajes, ha detallado su diálogo con el sector minero y según dice las mineras han entendido la necesidad de "repartir mejor" los beneficios.

Problemas políticos antes que económicos

Pero, como evidencia la ruptura frontal con su partido, los problemas para Castillo serán ante todo políticos y no económicos, como no lo fueron para sus predecesores inmolados uno tras otro por la picadora de carne que es la vida política peruana. Perú Libre tendrá una bancada chica, 37 asientos, y sus aliados no le alcanzan para lograr la mayoría. Este lunes acaba de perder la primera batalla: se conformó la Mesa Directiva del Congreso y fue para la oposición. Un pequeño anticipo de lo que vendrá. Castillo vivirá entonces como casi todos los presidentes peruanos, bajo la presión del Congreso y la amenaza de que le inicien un proceso de juicio político.Este periodo presidencial puede ser muy inestable y muy corto”, advirtió al diario La República la abogada y reconocida periodista Rosa María Palacios. Recordó un dato clave, que fuera del Perú muchos no conocen: el gabinete que nombrará Castillo debe pasar por el examen del Congreso. Al estilo estadounidense, el Legislativo tiene poder de revisión y eventualmente de veto de los designados. La vida como presidente será difícil para Castillo desde el primer día. Como lo ha sido para todos sus predecesores. En este contexto, su prometida reforma constitucional parece un sueño demasiado lejano. Tal vez sea mejor así.

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