El Mundo

Perú: Castillo enfrenta a su partido a horas de asumir la presidencia

En un congreso de Perú Posible, el presidente electo debió soportar presiones y amenazas del líder Vladimir Cerrón, quien impulsa una línea de izquierda radicalizada

Domingo 25 de Julio de 2021

El presidente electo del Perú, Pedro Castillo, quien asumirá el miércoles, mantuvo un duro enfrentamiento interno en su partido, Perú Libre. Durante un congreso de la organización política realizado en Lima este domingo, advirtió que su gobierno “responderá al pueblo y no a un partido”, y además anunció que renunciará al sueldo presidencial para seguir viviendo con su salario de maestro rural, y que buscará reducir a la mitad las remuneraciones de congresistas y ministros.

La mayoría de su bancada decidió respaldarlo ante el ala de izquierda radical del líder del partido, Vladimir Cerrón. Castillo no tiene partido propio, y fue postulado por Perú Libre, una agrupación de izquierda con afinidades con el chavismo venezolano y contactos con el ala política del grupo terrorista Sendero Luminoso. Ayer, Cerrón advirtió que la llegada a la Presidencia es un logro del partido y que es solo un paso en la búsqueda del poder. Castillo, desde la campaña para la segunda vuelta que lo llegó a la Presidencia, abandonó esta línea y se presentó como un reformista moderado.

Refiriéndose al título de su participación en el encuentro, “Expectativas, objetivos y metas irrenunciables del gobierno de Perú Libre”, Castillo advirtió: “Y esas cosas irrenunciables como lo que se ha dicho, primeramente, e invoco a la bancada, que llegando nosotros a asumir ya oficialmente este mandato vamos a renunciar al sueldo presidencialista. Vamos a conducir los destinos del país con el sueldo de maestro, con ese sueldo que vengo de la escuela. Y vamos a proponer inmediatamente al Congreso solicitando que el sueldo de los ministros y los congresistas bajen a la mitad”. “Eso lo tenemos claro, para eso estamos acá”, remarcó. El anunció recibió aplausos aunque no satisfizo a todos. Desde mucho antes hay un pulso instalando entre quienes se identifican con la apertura política que proclama Castillo y quienes quieren un gobierno de izquierda dura. “¡No al sectarismo, no al sectarismo!”, fue uno de los gritos que acompañó la alocución de Castillo.

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Antes, Vladimiro Cerrón, líder indiscutido de Perú Libre, había advertido que el partido debía “corregir al gobierno si se desvía del camino” y que seguía en el esfuerzo de “hacer una revolución y enfrentar a quienes se le oponen”. “En las tareas más difíciles tiene que estar el partido. Si el gobierno dice: "Vamos a pelear por una Asamblea Constituyente y necesitamos ir a un referéndum", es el partido el que tiene que conseguir las firmas para llevarlo a la práctica. Si el gobierno está amenazado, compatriotas, es el partido el que tiene que organizar la resistencia. Y si el gobierno se desvía, camaradas, es el partido el que tiene que rectificar la línea”, manifestó Cerrón. Y agregó: “El partido ha ganado solo el asiento de Palacio (por la Presidencia de la República), tenemos que construir el poder. Todavía no hemos ganado nada, empezaremos recién la tarea de construir ese espacio de gobierno de poder. Como dicen, tenemos una condición especial, que es este triunfo electoral, pero no es haber triunfado todavía sobre el sistema”. Como se ve, Cerrón considera al sistema democrático como un mero instrumento para sus objetivos revolucionarios, y no como un conjunto de normas e instituciones que deben respetarse.

En su alocución, Castillo agradeció “el apoyo de Perú Libre” en la campaña, pero dijo que “no estaba obligado a seguir posiciones radicales”, que la Constitución se cambiará “si el pueblo lo pide”, que está hablando con todas las fuerzas políticas dispuestas a dialogar, que no puede aceptar planteamientos de un solo partido y que no puede designar funcionarios en el gobierno solo por ser de Perú Libre.

Partidarios de Cerrón consideran que la organización tiene legitimidad para exigir presencia en el gobierno, y que se negaría al electorado lo prometido si no se consideran los planteamientos de la agrupación, que “es la oportunidad para hacer cambios de fondo” y que “Perú Libre podía considerar como traición” alejarse de sus postulados y hasta evaluar acciones opositoras. Claramente, estos sectores duros de Perú Libre olvidan que esos votantes que exigen la agenda radical son los del 19% de la primera vuelta y no los de poco más del 50% de la segunda, en la que Castillo se impuso a la derechista Keiko Fujimori por escasos 44 mil votos.

La mayoría de los congresistas electos de Perú Libre se reunieron con posterioridad en otro lugar y decidieron respaldar a Castillo. Además, acordaron apoyar para la mesa directiva del Parlamento, que aún debe elegirse, a la congresista Betssy Chávez, pese a que la carta de Cerrón es su hermano Waldemar. Chávez se había llegado durante la mañana al departamento en que se aloja Castillo. Ante la prensa, Chávez declaró: “No vamos a traicionar al pueblo. El pueblo ha votado por Pedro Castillo, por una bancada que tiene que respaldar al gobierno y la organización política entendemos será la estructura para realizarlo. Nosotros vamos a trabajar de la mano con la ciudadanía, no nos vamos a someter a ningún líder político, ni siquiera a nuestra propia organización política”, aseguró. La parlamentaria que responde a Cerrón, Silvana Robles, replicó que Castillo tiene como “función el Ejecutivo. La bancada ha sido elegida por un partido y el partido tiene un ideario”.

Este enfrentamiento verbal público ocurrió a menos de 72 horas de que Castillo asuma la Presidencia de la República ante el Congreso. El conflicto ya nada larvado entre el presidente y su partido sumará problemas a una gestión que, como todas en el Perú, partirá con el severo condicionante de tener una minoría en el Congreso. La bancada de Perú Posible es de solo 37 legisladores en un Parlamento unicameral de 130. Y a este número deberán restárseles los legisladores que sigan alineados con Cerrón.

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