Pandemia

Los adultos mayores y el aislamiento social

Cuarentena. La pandemia demanda creatividad para asistir a la gente mayor que sufre los efectos del aislamiento social impuesto para el combate contra el Covid-19.

Miércoles 06 de Mayo de 2020

En nuestra sociedad actual hay valores e ideas que aparecen muy exaltadas y sobrevaloradas: juventud, modernidad, productividad económica, rendimiento sexual, saber tecnológico, y todo eso ligado al mundo de los jóvenes. Pero esa no es la realidad ni la verdad: el saber, la pasión, la curiosidad, el entusiasmo, la creatividad, el amor, el deseo no tienen edad. Forman parte de la esencia de nuestra humanidad, lo que nos lleva a renovarnos y a que cada día sea una oportunidad para vivir y convivir con otros.

Esto es evidente en la cotidianeidad, cuando vemos gente grande activa y muy lúcida participando de espacios sociales y culturales. Durante el proceso de envejecimiento (cómo en cualquier etapa de crecimiento) se producen una serie de cambios en las distintas áreas (social, orgánica y psicológica) que requieren un esfuerzo psíquico de aceptación y adaptación.

Hay cambios en las capacidades funcionales, en los sociales que asumimos y en la autopercepción de la identidad.

Muchas personas mayores son totalmente autoválidas y viven solas, y en este momento histórico que estamos atravesando de pandemia mundial están pasando la cuarentena solos en sus casas, lo cual pone en juego sus recursos subjetivos y afectivos para el afrontamiento de esta difícil etapa.

Pero muchas veces surgen necesidades, inquietudes, dificultades que hacen muy complejo el manejo de lo cotidiano.

Surge a partir de esto una iniciativa muy interesante e innovadora de parte de una colega psicóloga que me pareció muy interesante para compartir y dar a conocer. Se trata del Abot Projet, que se origina como una iniciativa de dispositivo grupal para el acompañamiento de adultos vía whatsapp ante el aislamiento obligatorio.

"Es un modo de vincularnos diariamente, sostenernos y socializar en este tiempo de aislamiento", comenta la piscóloga Marina Singer creadora de este espacio con el apoyo de la Asociación Israelita de Beneficencia, Kehilá de Rosario.

"Cuando se estableció la cuarentena obligatoria, pensé ¿cómo van hacer los adultos que se encuentren solos para sobrellevar este momento? ¿Cómo estar cerca pero de manera remota? Allí surge la búsqueda de los contactos telefónicos de personas que podrían estar interesadas en participar del ‘espacio grupal' y comenzar a contactarnos. Al principio éramos pocos y la mayoría no nos conocíamos, luego los mismos integrantes fueron aportando teléfonos de sus allegados y hoy ya somos más de 35 miembros de tres ciudades que incluyen: Concordia Córdoba y Rosario, participando de esta iniciativa", cuenta la autora del proyecto.

"En el grupo de whatsapp son variados los temas que se tratan, nos presentamos, comentamos dónde y cómo vacunarse según el calendario de Pami, cómo hacer una videollamada con la PC, recordamos nuestro origen, celebramos la festividad de Pesaj, compartimos recetas de comida típica, y hasta nos asesoramos sobre títulos de libros y series. También recibimos audios explicativos realizados por especialistas (médicos, odontólogos, kinesiólogos, ecologistas) sobre cómo cuidar el medio ambiente, a nosotros mismos; cómo mantenernos activos y cómo prevenir el contagio del Covid-19", explica Singer.

"Las respuestas emocionales del grupo han variado: aparece la apatía, el desgano, la incertidumbre o la tristeza y también las risas ante algún comentario o el agradecimiento por la compañía", añade.

"Este formato de acompañamiento entre pares, con características de horizontalidad no reemplaza la terapia individual ni la grupal. Es un modo de alivio y contención emocional grupal, ante éstas circunstancias que acentúan cuestiones emocionales de vulnerabilidad y desamparo. Se activa por medio de mensajes y audios instantáneos de whatsapp y nos permite seguir vinculados", amplía Singer.

Todos estamos pasando esta situación nueva, desconocida y que nos convoca a crear nuevos modos de adaptación y de repuesta y participación colectiva. La población adulta mayor no ha sido una prioridad en los grupos sociales ni en los sistemas y servicios de salud, menos en cuánto a su bienestar anímico emocional. Entonces resulta muy valioso desde las instituciones mirar y alojar a nuestros adultos, escucharlos, "leerlos" pensar en sus necesidades, acompañarlos, sostenerlos y construir "espacios" para que ellos se desarrollen en cercanía con otros.

Podemos concluir diciendo qué al haber actualmente mayor esperanza de vida y disminución de la natalidad, se está produciendo un aumento de la población de adultos mayores en general en casi todos los países del mundo.

El envejecimiento de la población puede considerarse un éxito de las políticas de Salud Pública y del desarrollo socio-económico, pero también constituye un reto para la sociedad en su conjunto, que debe adaptarse a esta realidad para mejorar al máximo la salud integral y la capacidad funcional en todas las áreas de las personas mayores, así como su participación social y su seguridad integral.

Este es el gran desafío que se nos presenta, para lo cual es muy importante aumentar la capacidad creativa de abordaje por parte de los profesionales de la salud en general y de la salud mental en particular, también de la sociedad toda para enfrentar las problemáticas de esta población. Es momento de seguir pensando estrategias de abordajes integrales que impliquen el aumento de la calidad de vida de los individuos de esta franja etaria.

Consideramos que el dispositivo propuesto por la colega Marina Singer es un ejemplo del camino que debemos seguir transitando para que el mundo sea un mejor lugar para todos y todas.

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