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El eslabón más débil de la pandemia

La estructura productiva santafesina posee una importante dispersión territorial, que depende de diversas cadenas de valor que configuran su mapa económico.

Sábado 13 de Junio de 2020

La estructura productiva santafesina posee una importante dispersión territorial, que depende de diversas cadenas de valor que configuran su mapa económico.

Un extenso entramado de 51.562 empleadores privados —registrados- componen la demanda laboral provincial. La mayoría, el 70,6 por ciento, corresponde a firmas dedicadas a la prestación de servicios, el 15,7 por ciento dedicadas al sector secundario y, el restante 13,6 por ciento, a la actividad primaria.

En términos generales, la mayoría de ellas se agrupan en Rosario (40.2 por ciento), el departamento La Capital (13,8 por ciento), General López (6,9 por ciento) y Castellanos (6,1 por ciento).

Si bien a nivel jurisdiccional persiste la preeminencia de las empresas del sector servicios, ésta estructura puede presentar significativas diferencias. En algunos departamentos como los de 9 de Julio, Casero, San Cristóbal, San Javier y San Martín, más del 30 por ciento de los empleadores privados relevados corresponden a la actividad primaria. En forma similar, en los departamentos Belgrano y San Lorenzo la participación de empresas dedicadas a la actividad secundaria asciende a más de un quinto del entramado empresario.

También en el sector terciario se advierten casos extremos: tanto en La Capital como en los departamentos Iriondo y Rosario se acentúa la participación de empresas del sector servicios que ocupan —al menos— 75 por ciento del total de empleadores privados registrados.

Un fenómeno a señalar es la elevada ponderación del empleo industrial en determinados departamentos: tanto en Belgrano, Constitución, Las Colonias y San Lorenzo donde prevalece el empleo en las industrias por encima de los restantes sectores. Esta proporción puede llegar, en el caso de Belgrano, al 60 por ciento del total de puestos de trabajos formales.

Hasta aquí puede observarse, una primera conclusión y se relaciona al sesgo de actividades terciarias (servicios y comercio) en los principales centros urbanos. Situación que genera una señal de alerta en ciclos recesivos por cuanto suelen ser sectores muy "elásticos" a los cambios.

Al detener el análisis en el principal núcleo urbano, el aglomerado Gran Rosario, se puede observar que 19.951 empresas dan trabajo a unas 245.466 personas, en empleos "formales". De ellas el 70 por ciento son microempresas que contratan sólo al 11 por ciento del total de trabajadores, en tanto que, 317 grandes firmas emplean al 42 por ciento de los trabajadores. En el medio, el restante 47 por ciento de los trabajadores se emplean en un amplio espectro de pymes.

Los departamentos La Capital, General López y Castellanos le suceden en cuanto a la cantidad de empleadores registrados acumulando entre las cuatro jurisdicciones consignadas dos tercios del total de empresas privadas santafesinas.

En resumen, una segunda conclusión refiere a que el número de empresas que proveen empleo se concentran en pymes y grandes empresas dado que el mayor número de firmas son micro y poseen baja tasa de empleabilidad.

Al aproximar los efectos de la pandemia en los sectores económicos no puede obviarse el empleo informal. También llamado empleo "no asalariado", el concepto, con sus matices, caracteriza un puesto de trabajo que posee cualidades distintas a los que ofrece los "formales" tales como, aportes a la seguridad social, obra social, etc.

En virtud de ello, el sector informal, adquiere una significativa relevancia. Máxime en tiempos como los actuales. Así, la estructura ocupacional, de éste segmento, engloba una serie de puestos que incluyen a 182.400 trabajadores en el gran Rosario, 58.000 personas en el Aglomerado Santa Fe, y más de 54.300 personas en Villa Constitución-San Nicolás que se distribuyen en distintos tipos de tareas, tales como: trabajadores de la construcción edilicia, de obras de infraestructura y de redes de distribución de energía, agua potable, gas y telefonía; trabajadores de la producción artesanal industrial, de la producción agrícola, ganadera y forestal; vendedores y trabajadores de comercialización de bienes y servicios; conductores y operadores de maquinaria de transporte y almacenaje; vendedores ambulantes; trabajadores de vigilancia y prevención, entre las más importantes desempeñadas por varones. En tanto que, entre las mujeres, los puestos que describen la informalidad laboral lo integran: trabajadoras del servicio doméstico; vendedoras y trabajadoras de comercialización de bienes y servicios; trabajadoras de la producción artesanal e industrial; de servicio de limpieza no doméstica; trabajadoras de la salud, sanidad y ecología; de gestión administrativa; vendedoras ambulantes; trabajadoras de la educación, entre las más relevantes.

Esto nos lleva a arribar a una final y tercera conclusión: existe un núcleo laboral -y sólo considerando tres centros urbanos- superior a 290.000 personas que se hallan en situación de alto riesgo. Adicionalmente, y en los mismos tres aglomerados, en la prepandemia, se encontraban 76.000 personas buscando activamente empleo (o desocupadas), cifras que describen los actores más afectados en la crisis del Covid-19 y sus impactos "estadísticos" se manifestarán en un futuro próximo.

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