Si el boom en una época fueron las planchitas de pelo y el alisado japonés, hoy esa tendencia parece haber quedado opacada por los rulos. El pelo con volumen y rizos al estilo de los ochenta está de vuelta ganando cada vez más lugar en las pasarelas de moda y también en las calles. El fenómeno viene creciendo de la mano de negocios que se especializan en su lavado, corte y tratamiento, generando una propuesta diferente en peluquerías dentro de Rosario.
Este es el caso de Cristián Cuts Studio, una marca especializada en cabellos con rulos que abrió sus puertas calle Mendoza 3001 hace dos años. Pese a su corta historia en la ciudad, su peluquero y dueño, Cristián Otero, trabaja con una amplia cartera de clientas que acuden a él por sus conocimientos a la hora de tratar este tipo de cabello, tanto desde sus técnicas como por los productos que aplica que son específicos para ondas y rizos.
“Me formé con el maestro en este sector: ‘Rulo King’, un peluquero que da cursos en todo el país y enseña la técnica para trabajar cabellos rizados y sacarle todo su potencial. Somos solo tres locales de este tipo en Rosario que seguimos sus pasos y nos concentramos de forma casi exclusiva a los rulos", señaló Cristián, quien confesó que el 90% de sus clientas se concentran en este segmento y solo unas pocas curiosas de pelo lacio lo contactan.
Inicios en la profesión
Los comienzos de Cristián en peluquería se dieron 20 años atrás, cuando decidió incursionar en el arte de las tijeras pensando en una nueva salida laboral que lo alejara del rubro gastronómico en donde se desempeñaba. Empezó como ayudante de peluqueros y de a poco fue escalando hasta atender a clientes propios, pero siempre como empleado.
El primer salto lo dio cuando pasó del sector unisex al mundo de las barberías que unos años atrás fue furor en la ciudad. De la mano de reconocidas cadenas, este segmento experimentó un auge y se multiplicaron los negocios que ofrecían corte de barba y cabello en hombres, anexado a un servicio “premium” que incluía bebidas, entretenimiento y otras atenciones en sus locales.
Cristián formó parte de la reconocida firma de barberías Salón Berlín, que fue la elegida para participar de la boda de Lionel Messi y Antonella Rocuzzo. Esto le dio la oportunidad de atender al astro del fútbol en su día especial, un hito en su carrera que sin dudas terminó de afianzarlo en la profesión. Sus ansias de crecer hicieron que en pandemia decidiera dar un nuevo salto, especializándose en rulos y pelo afro.
“Antes de la cuarentena estaba trabajando en un reconocido salón de belleza de la ciudad y en una oportunidad me tocó cortarle el cabello a la mujer del dueño. Ella tenía rulos y cuando le hice el corte se mostró disgustada por el resultado, realmente me tocó el ego porque hacía mucho tiempo no me pasaba que criticaran mi trabajo y ahí empecé a pensar en formarme para aprender más sobre este cabello”, indicó Otero.
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Cristian Otero junto a una de sus clientas en su peluquería de calle Mendoza al 3000.
Foto gentiliza Cristian Cuts Studio
El arte de enrular
Aprovechando el cierre de locales y la menor actividad en el sector, decidió tomar un curso con el maestro de los bucles, Max Quiroga, quien creó su insignia profesional bajo el nombre de Rulo King. A partir de cursos online y masterclass presenciales bajo su tutoría, Cristián delineó su nuevo perfil peluquero y se lanzó con la apertura de una tienda propia en abril del 2021. Algo interesante es que el local elegido para su propuesta aloja a peluquerías desde hace más de 40 años, siendo un clásico del barrio Echesortu.
“Era una peluquería antigua que yo mismo remodelé”, contó Otero, quien la equipó con todo los insumos necesarios para sacar de los bucles su “máximo potencial”, como le gusta decir. Su portfolio incluye productos específicos para el pelo rizados, pero también otros genéricos que ayudan a regenerar la fibra capilar y lucirla más sana e hidratada.
La diferencia con respecto al pasado, donde tratamientos como la permanente de rulos eran furor entre jóvenes, es que hoy se trata al cabello desde una óptica natural, con productos con una menor cantidad de químicos. En este sentido, hizo una comparación entre la permanente y el alisado donde, a través de un proceso artificial, se busca cambiar la estructura del pelo, su ADN, lo cual termina siendo, en sus palabras, muy dañino.
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“Creo que en pandemia creció una tendencia por dejar el pelo tal cual como es, mucha gente dejó de alisárselo porque no salían a la calle, muchas señoras dejaron de teñirse y también volvieron a usarse las canas, me parece que no es tanto una moda sino un movimiento de aceptación de uno mismo", consideró Otero.
El especialista mencionó que en el mundo de los bucles hay diferentes tipos de cabello, los cuales se clasifican en números: 1, 2: 3: 4, de acuerdo a su forma, siendo el 3 y el 4 cabellos rizados, común en mujeres afrodescendientes. También en letras: A, B y C, dependiendo el grosor y su porosidad. El corte y los productos que se apliquen variarán según esta medición, permitiendo un trabajo personalizado y alejado de técnicas estándar, como se suelen aplicar en peluquerías tradicionales.
A su vez, Cristián remarcó que mantiene un precio fijo según el servicio elegido por la cliente, el cual no varía a pesar del largo del pelo. Un corte se ubica en los $5 mil y se pueden anexar otros tratamientos como hidratación por $5 mil extra o tintura por $6 mil. También comercializa en su local productos de distintas marcas especializadas en rulos para seguir el cuidado desde sus casas, aunque aclaró que no vende por internet.
“Uno desde esta profesión lo que puede hacer es darle una geometría al pelo, pero es importante siempre tomarse el tiempo de hablar con la persona, explicarle el trabajo, darle tips para que pueda cuidar su cabellera y aprender a manejarla, saber sus gustos, sus deseos y explicarle cómo va a lucir luego del corte, que tenga toda la información necesaria", indicó Otero.