Existen rubros que se reinventan constantemente con facilidad y otros que pareciera que no pueden reformularse demasiado, hasta que alguien tiene una idea creativa y lo logra. Eso fue lo que pasó hace aproximadamente cinco años cuando dos familias del rubro avícola de Santa Fe encontraron un nicho sin explotar dentro del universo de las pollerías y crearon un nuevo segmento de alimentos a base de proteína de pollo sin aditivos, ni químicos, ni suplementos.
Se trata de Chicken Fit y Chickening, dos propuestas locales que ofrecen productos tan novedosos para la industria que prácticamente no tienen competencia ni siquiera a nivel nacional. Ambas marcas dialogaron con el suplemento Negocios para contar sobre sus esquema de trabajo y los artículos que comercializan.
Alimentos derivados de los pollos
“Todos nuestra producción tiene menos de cinco ingredientes. La idea es que sean alimentos reales, saludables y nutritivos”, explica Agostina Quadrini, creadora de Chicken Fit. Deportista de alto rendimiento desde pequeña e hija de una familia dedicada a la avicultura en Villa Constitución, Agostina se crio en la pollería familiar y siempre estuvo muy atenta a su alimentación. En el 2019, cansada de comer filete de pechuga para sostener su dieta sin carbohidratos, a base de carnes y verduras, le pidió a su madre que le preparara medallones solamente con pechuga, claras de huevo y pocos condimentos para darle sabor.
Sin saberlo estaba creando el primer producto de su marca: “Yo iba al supermercado y lo que encontraba eran propuestas muy industriales, rellenas de harina y arroz para crear volumen y mucho saborizante a pollo porque los hacen con pedazos de muslo o alita”, agrega. Sus medallones fueron un boom de inmediato entre sus amigos deportistas y muy pronto se los estaban pidiendo también en las dietéticas que frecuentaba en Rosario.
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Foto gentileza Chikening
“Para poder comercializar la mercadería en la ciudad tuvimos que hacer todos los trámites exigidos y contratamos ingenieros en alimentos. Ahí empezó a tomar forma el proyecto como una marca independiente”. Hoy Chicken Fit tiene una planta de elaboración, etiquetado y distribución de 150 mt2 en Villa Constitución, un local en el centro de Rosario y un e-commerce. Entre sus distintos canales de comercialización, venden unos 7500 productos mensuales.
Respecto al éxito de su negocio, Agostina dice que los clientes que consumen Chicken Fit tienen las mismas exigencias alimenticias que ella, por eso ha ido expandiendo el universo de la marca ofreciendo otras soluciones sin TACC y para dietas cetogénicas que comprende de pastas y postres con precios que comienzan en los $6000 hasta $16000. También, entendiendo que la vida diaria de sus clientes a veces les impide cocinarse, ha desarrollado un segmento de viandas y otras producciones especiales, por ejemplo para fechas patrias, siguiendo los mismos lineamientos.
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Agostina Quadrini, creadora de Chicken Fit.
Foto gentileza Chicken Fit
De la granja a la casa sin escalas
Luciano Lager es el titular de Chickening junto a Hernán Pozza. De familia productora avícola desde hace 45 años, en el 2020 Luciano buscó hacer su propio camino armando un proyecto independiente de pollería premium: “Queríamos hacer nuevos desarrollos aggiornados a lo que el consumidor actual demanda, que es comer nutritivo con la practicidad de cocinarlo rápidamente”, comenta.
En el caso de Chickening, el emprendedor buscó diversificar los productos clásicos de una pollería tradicional: “Se acostumbra a ofrecer el pollo entero o trozado. Nosotros veíamos que podíamos brindar una variedad más amplia como lomitos simples o rellenos, hamburguesas o albóndigas”, continúa.
La premisa de la marca es la de ofrecer alimentos fáciles de cocinar y con una trazabilidad completa del animal desde su nacimiento. “Al ser productores controlamos el 100% de la cadena. A mí me piden una milanesa y además de saber qué lote es, puedo decirle al cliente en qué tanda de producción se hizo, en qué granja estuvo el animal, qué comió, cuándo ingresó y de dónde viene”, explica. Con estos lineamientos Luciano también logra despegarse de otros artículos masivos que hay en las góndolas del supermercado: “Nuestros productos solo dicen pollo, sin nombres raros, ni aditivos o ingredientes X que el consumidor desconoce, como los que hay en las góndolas”.
Hoy Chickening produce unos 8000 alimentos mensuales que rondan los $3000 a $6500 pesos y se comercializan a través de las ventas en los dos locales propios, las tiendas distribuidoras y los pedidos de WhatsApp. Este último canal de venta funciona eligiendo la oferta de un catálogo online y se entrega a todos los barrios de la ciudad con un sistema de delivery propio con camionetas brandeadas.