DIEZ AÑOS SIN PAULA PERASSI

La mujer que salió a hacer un mandado y no apareció nunca más

Paula Perassi dejó su casa de San Lorenzo el 18 de septiembre de 2011 y aún sigue sin ser hallada. Un caso complejo, con una  investigación que arrancó mal desde el principio

Sábado 18 de Septiembre de 2021

Una mujer desaparecida, embarazada de seis semanas. Un cuerpo que literalmente desapareció de la faz de la tierra, y que nadie pudo hallar pese a las incesantes búsquedas. Una investigación que arrancó mal desde el principio y un proceso judicial que empezó con el viejo sistema procesal y culminó con el nuevo. Condenados, absueltos, vueltos a imputar, una presunta “estructura desaparecedora”, y al final, dos sentenciados a la espera de una revisión por parte de la Corte Suprema de la provincia. Se cumplen diez años de la desaparición de Paula Perassi, la joven de 34 años que el 18 de septiembre de 2011 salió de su casa para no volver nunca. Después de todo el tiempo transcurrido, y a pesar de las decisiones judiciales, queda en la sociedad de San Lorenzo, donde vivía la mujer, y para toda la región un regusto amargo, además de una pregunta que nunca obtuvo respuesta: ¿Dónde está Paula? Si bien el caso está además en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde los abogados de la familia presentaron un último recurso, los padres de la víctima siguen buscando “sus huesos”. Porque además, y para colmo, aunque hay condenados por su desaparición, para la Justicia nunca quedó acreditado que Paula Perassi esté muerta.

En palabras de la fiscal María Eugenia Iribarren, "lo que pasó con Paula Perassi es lo que todos queremos saber. Las condenas que se obtuvieron fueron porque se logró la certeza de que hubo privación ilegítima de la libertad, que es lo que quedó acreditado, pero la gran deuda con la familia y con la sociedad es saber qué pasó después de su desaparición".

El caso Perassi tuvo características que lo hicieron prácticamente único. Además de ser una de las grandes causas de los últimos tiempos, tuvo la particularidad de que se juzgó la muerte de una persona cuyo cadáver nunca fue hallado.

Existen muy pocos antecedentes de un caso así en democracia. Uno de ellos es el de Erica Soriano, asesinada y desaparecida por su pareja, Héctor Daniel Lagostena, el 20 de agosto de 2010. Ocho años más tarde, el hombre fue condenado a 22 años de prisión por ser el autor de un crimen sin cuerpo. Lagostena fue castigado por el delito de homicidio, ya que cuando cometió el crimen no existía la figura del femicida, que contempla una prisión perpetua.

Otro antecedente fue el de Miguel Bru, un estudiante de periodismo desaparecido el 17 de agosto de 1993 luego de haber sido detenido y torturado en la comisaría 9ª de La Plata. El caso llegó a juicio en 1999. El 17 de mayo de ese año, la Justicia condenó a los policías Justo José López y Walter Abrigo a prisión perpetua por tortura seguida de muerte, privación ilegal de la libertad y falta de deberes de funcionario público. El cuerpo nunca apareció.

Por último, está el caso de Daniel Solano, un joven trabajador salteño desaparecido el 5 de noviembre del 2011 cuando salió de bailar en un boliche conocido como Macuba, el último lugar donde se lo vio con vida. Siete policías fueron condenados a prisión perpetua el 1° de agosto de 2018 por el homicidio agravado por alevosía por ser cometidos por funcionarios públicos.

Otra característica del caso Perassi es (o lo fue hasta el momento del juicio oral) la imputación a miembros de la policía por supuesta implicación dentro de un entramado que, al menos como lo planteó la querella reiteradamente, habría participado en un presunto encubrimiento sistemático. El caso se agravó además por tratarse de una mujer en estado de gravidez, ya que la víctima cursaba un embarazo, se presume que producto de la relación con uno de los acusados, a la postre condenado. Sin embargo, y como se verá, la participación de la policía en el plan desaparecedor nunca se dilucidó, y los uniformados fueron absueltos y liberados.

La principal hipótesis que sostuvo tanto la Fiscalía como la querella, es que Paula fue víctima de "un plan desaparecedor" orquestado por los acusados. En ese sentido se posiciona a Gabriel Strumia, entonces de 41 años y amante de la víctima, como el que la convenció para que saliera de su casa el 18 de septiembre de 2011, cuando fue vista con vida por última vez. Luego, siempre de acuerdo a la idea del caso planteada por la Fiscalía y la querella, Paula fue llevada contra su voluntad en un auto por Strumia y un secretario a la localidad de Timbúes, donde le practicaron un aborto clandestino contra su voluntad, circunstancia que le causó la muerte.

Si bien el caso tuvo idas y venidas, finalmente la hipótesis de la desaparición de Paula fue aceptada por la Justicia, no así la de su muerte, el aborto y ni la conspiración policial.

La última vez

El domingo 18 de septiembre de 2011, Paula Perassi recibió una llamada telefónica en su casa a las 20.46. A las 21.30 salió con el pretexto de buscar la tarea para uno de sus hijos. Nunca regresó. Poco después de salir de su casa, su teléfono se apagó a las 22.10 y nunca más se encendió. Así lo contó su madre, Alicia Ostri, quien la llamó en ese horario y le dio el buzón de voz. Ya no habría más contacto de Paula con el mundo, físico, virtual ni de ninguna índole.

La mujer de 34 años estaba casada con Rodolfo Ortiz y tenía dos hijos varones, Lucas y Agustín, de dos y seis años. Con el transcurrir de la investigación salió a la luz que ella mantenía una relación sentimental con Gabriel Strumia, un empresario de Puerto San Martín, de 41 años, y que estaba cursando las primeras semanas de embarazo fruto de este vínculo.

Pero eso se conocería mucho después. Como en que las proximidades al domicilio de Paula, el día que desapareció, el Nextel 880 de Strumia fue captado a las 20.48 al realizar una llamada a su casa. La antena que lo captó ese día es la correspondiente al domicilio de Paula Pereassi, y fue captado moviéndose hasta esa casa. Strumia tuvo apagado su celular entre las 20.48 y las 21.54, para luego encenderlo y llamar a su propio hogar.

Al día siguiente de la desaparición de Paula, su marido radicó una denuncia y allí comenzó una investigación que incluyó entrecruzamientos de llamadas, redes sociales y el testimonio de una médica de Rosario que confirmó un embarazo, en ese momento, de seis semanas.

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Paula Perassi, la mujer desaparecida en San Lorenzo.

Paula Perassi, la mujer desaparecida en San Lorenzo.

Paula había recibido la confirmación de su embarazo en el Sanatorio Británico, de Rosario, cuatro días antes de desaparecer. Los entrecruzamientos de las líneas telefónicas realizados con posterioridad en el marco de la investigación revelaron un aumento considerable de las comunicaciones entre los amantes.

La mujer mantenía vía internet una comunicación muy fluida con un amigo, José Luis Freijomil. De estas charlas surgió que ella quería conservar su embarazo, que tenía miedo de hacerse un aborto y que su amante quería que se llevara a cabo. Que existía entre ellos una relación desigual, ya que ella era una joven mujer de 34 años embarazada y madre de dos hijos, frente a la situación de él. Así quedó aclarado en los informes psicológicos que dieron cuenta de una capacidad de manipular los hechos y una fortaleza diferente a la que tenía Paula. Para Strumia, la única opción era el aborto, como lo concluiría años después la Justicia, aunque el hombre siempre negó saber del embarazo. Paula, si bien en un principio había accedido para conservar su relación amorosa, llegado el 17 de septiembre se arrepintió y decidió continuar. Pero todo esto se sabría también después, y los defensores del amante aseguraron que nunca se comprobó ni que Strumia supiera del embarazo, ni que la hubiera presionado.

Amante en la mira

A las pocas semanas de la desaparición, la pesquisa llevaba a Strumia, quien fue demorado e interrogado por la policía. El hombre negó primero la relación sentimental, pero luego terminó por admitirla. También fue interrogado uno de sus empleados, Antonio D.

Por aquel entonces, se confirmaba que la misteriosa llamada tras la cual Paula había abandonado su casa se había hecho desde un locutorio cercano, pero cuando se requirieron las imágenes de las cámaras de seguridad del lugar, la filmación estaba borrada. Fue una de las primeras y tantas irregularidades que tuvo una investigación tardía, y que generaron las suspicacias de que allí podía haber una maniobra de encubrimiento.

Posteriormente, gracias a perros rastreadores se pudo establecer que la mujer estuvo en una parada de ómnibus de Puerto San Martín sobre la ruta 11. También con los canes se detectó que estuvo en un bar de ruta 11 y Mitre, en Timbúes, donde un testigo la reconoció y dijo haberla visto allí con Díaz. Algunas de estas pistas serían descalificadas años más tarde en el juicio que el 2 de mayo de 2019 dejó libres a todos los imputados.

La causa quedó en principio en manos del entonces juez de Instrucción Nº12 de San Lorenzo, Eduardo Filocco, pero ya en ese momento Alberto Perassi, padre de Paula, advertía que Strummia sabía "mucho más" de lo que contaba, y llamaba a "apuntar allí toda la investigación".

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Alberto Perassi se encadenó varias veces a los Tribunales de San Lorenzo.

Alberto Perassi se encadenó varias veces a los Tribunales de San Lorenzo. "Que me digan dónde está", fue siempre el reclamo.

Alberto Perassi comenzó así la incesante búsqueda de su hija y ya en diciembre de 2011 se encadenó frente a los Tribunales de San Lorenzo en reclamo de Justicia y desconforme con la investigación. Dos meses después, Perassi volvió a encadenarse ante la sede judicial y el caso comenzó a tomar una trascendencia nacional, pese a lo cual el juez Filocco mantenía el expediente caratulado como "averiguación de paradero". Y lo hizo nuevamente el miércoles 15 de abril de 2015, para exigir concretamente al juez Juan José Tutau que diera lugar al pedido de la Fiscalía para la detención de nueve personas presuntamente implicadas en la muerte de su hija, entre ellas cinco policías. Pero eso es posterior.

Recién en octubre de 2012, Filocco procesó y detuvo a Strummia y a Antonio D., empleado y hombre de confianza del amante, por "homicidio simple", aunque los abogados de la familia Perassi reclamaban que debía encuadrarse el caso en "violencia de género e institucional", en referencia al escaso ahínco de la policía en la pesquisa. No obstante, a los dos meses el magistrado dio marcha atrás con ese dictamen y les dictó la falta de mérito. En tanto, comenzaron a realizarse multitudinarias marchas en San Lorenzo en reclamo de justicia.

Un vuelco  

La causa dio un vuelco cuando los fiscales Ramón Moscetta y Donato Trotta solicitaron en abril de 2015 al juez Juan José Tutau, a quien había pasado la causa, la detención de nueve personas, sobre la hipótesis del crimen y una red de encubrimiento, ya que incluía a cuatro civiles (Strummia, su esposa Roxana Michl, Antonio D. y una partera, Mirta R.), tres efectivos policiales (Gabriel G., Aldo G. y María G.) y dos altos jefes de la fuerza (Jorge K. y el ex jefe de la Agrupación Cuerpos Adolfo Daniel P.). Las identidades completas no se publican porque todos estas personas, aunque fueron imputadas y sometidas a juicio, terminaron absueltas. Para la Justicia, no fueron culpables de nada.

La figura que se les imputaba a los civiles era "aborto sin consentimiento seguido de muerte" y "privación ilegítima de la libertad agravada", y a los policías, "encubrimiento" del crimen e "incumplimiento de sus deberes".

La hipótesis era que la víctima fue llevada por la fuerza a la casa de la abortera en Timbúes donde se consumó el hecho. También se estableció que el día anterior a su desaparición Paula había contactado un médico con la intención de practicarse un aborto, pero el profesional le había advertido que a causa de una afección, en caso de realizarlo sufriría una hemorragia que pondría en riesgo su vida. De ahí se presumía el trágico final de Paula, y que su cuerpo fue hecho desaparecer y aún no ha sido hallado pese a los numerosos operativos del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Para la Fiscalía, el ocultamiento del cuerpo y los posteriores desvíos de la investigación fueron posibles por la participación de los policías de la Unidad Regional XVII.

Todos, excepto Antonio D., fueron detenidos por Tutau días después y el 19 de mayo de 2015, les dictó el procesamiento, embargo de bienes y prisión preventiva.

Nueva vuelta judicial

Pero el caso vivió una nueva vuelta de tuerca cuando el 19 de agosto de ese año el camarista Adolfo Prunotto Laborde les revocó la prisión preventiva y concedió la libertad a los ocho imputados. En ese fallo, en que Prunotto dejó los tribunales aplaudido por los acusados, sus abogados y familiares, el juez afirmaba que la labor del anterior magistrado, Eduardo Filocco, había sido “una basura". Y a su vez, le pidió a Alberto Perassi que pidiera "disculpas”.

Prunotto Laborde explicó que tales investigaciones de la primera parte del expediente, conducidas por Filocco, fueron analizadas por "toda una Cámara completa" que resolvió "unificarla", y que a su entender, tal procedimiento respondió a que esa labor resultó "una basura".

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El matrimonio Perassi, cuando el juez Prunotto Laborde liberó a todos los acusados.

El matrimonio Perassi, cuando el juez Prunotto Laborde liberó a todos los acusados.

Por esos días, la lucha de Alberto Perassi era reconocida por la Legislatura provincial y el caso tenía trascendencia nacional. Esta pelea llevó a que la Corte Suprema de la provincia anulara, el 3 de marzo de 2016, la liberación de los procesados, cuestionando el fallo de Prunotto Laborde.

No obstante, recién en mayo de 2016 el camarista Carlos Carbone ordenó la prisión efectiva de los tres civiles y el policía Adolfo P., y el arresto domiciliario de los otros cuatro efectivos. El jefe de la Agrupación Cuerpos luego también sería beneficiado con el arresto domiciliario.

“Desmadre”

Meses después, en agosto de 2016, el camarista Carbone revocó el sobreseimiento que el juez Filocco les había dictado a Strummia y su empleado de confianza en la primera de las causas que se abrieron, en aquel caso por homicidio simple. En esa oportunidad, Carbone hizo una severa crítica al desarrollo de la causa a la que definió como un "desmadre".

Carbone volvió a emitir un fallo el 23 de noviembre de 2016 cuando revocó el sobreseimiento de Antonio D., y le repuso la imputación de aborto sin consentimiento seguido de muerte, lo que llevó a su arresto en enero de 2017.

Un mes después, en febrero del 17, cuando habían pasado más de cinco años de la desaparición de Paula, el juez Tutau envió la causa al Juzgado de Sentencias de Rosario. Dos meses más tarde, la jueza de trámite de Sentencia Nº 5, María Isabel Más Varela, resolvió que el juicio fuera oral y público, pese a que la causa se había tramitado en el antiguo sistema penal escrito. La fecha estimativa se puso entre febrero y mayo de 2018, pero hubo que esperar un año más para que el juicio comenzara. (Continuará).

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10 años sin Paula Perassi

Especial 10 años sin Paula Perassi

1- La mujer que salió a hacer un mandado y no apareció nunca más

2- Un cuerpo que fue buscado, sin éxito, hasta en la profundidad de la tierra

3- Sin pruebas que convencieran a los jueces, todos absueltos

4- Para la Justicia, se demostró quiénes la desaparecieron, pero no que esté muerta

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