Roxana Michl, la mujer de puerto San Martín condenada a seis años y medio de prisión acusada de partícipe secundaria en la desaparición de Paula Perassi, podría quedar en libertad. Esto es lo que se definirá este miércoles, a las 9, en una audiencia que tendrá lugar en los tribunales de San Lorenzo, y donde los abogados de la acusada volverán a formalizar el pedido de libertad por haber permanecido ya en prisión las dos terceras partes de su condena. Una petición similar se había hecho en diciembre pasado, pero la Justicia la rechazó porque todavía no se habían cumplido los plazos previstos por la legislación para otorgarle tal beneficio. Michl está presa al igual que su esposo, Gabriel Strumia, quien fuera amante de Paula Perassi y terminó sentenciado a 17 años de cárcel.
La audiencia responde a la solicitud de los abogados defensores de la acusada, Narela y Fernando Sirio, quienes pedirán la libertad de la mujer por haber cumplido ésta las dos terceras partes de su condena.
Cabe recordar que Michl fue condenada a 6 años y medio de prisión efectiva el mismo día que su marido, el 30 de diciembre de 2020, por ser considerada autora secundaria del secuestro que posibilitó la siguiente desaparición de Paula Perassi.
La mujer de Puerto General San Martín había pasado más de tres años presa, previo a su condena en 2020, y debió volver a la cárcel.
Para volver sobre la última parte del enmarañado proceso judicial que llevó a estas condenas, basta recordar que el 28 de noviembre de 2019, el tribunal compuesto por y Gustavo Salvador (presidente) Carolina Hernández y Javier Beltramone (este último votó en disidencia) condenó en fallo dividido a Gabriel Strumia y a su esposa Roxana Michl. Al primero lo sentenció a 17 años de prisión por considerarlo responsable del delito de privación ilegal de la libertad coactiva, agravada por tratarse la víctima de una mujer embarazada, y a la esposa, a seis años y medio por el mismo delito como partícipe secundaria. Los camaristas, sin embargo, no hicieron lugar en ese momento al pedido de prisión preventiva, y les impuso a los condenados la obligación de comparecer semanalmente en la Oficina de Gestión Judicial de San Lorenzo, la prohibición de abandonar el país y la de modificar domicilio sin conocimiento del Ministerio Público de la Acusación.
No obstante, a fines de 2020, las condenas fueron revisadas y ratificadas por el Tribunal conformado por José Luis Mascali, Bibiana Alonso y Gabriela Sansó, quienes determinaron que el matrimonio debía volver a la cárcel. Apelación mediante, el lunes 17 de mayo de 2021, la Cámara Penal confirmó la prisión preventiva de Strumia y de su esposa. El camarista Carlos Carbone ordenó que el condenado a 17 años de prisión y su mujer siguieran tras las rejas a la espera del fallo de la Corte que analiza la sentencia condenatoria, a pedido de la defensa.
El caso
Paula Perassi tenía 34 años cuando el 18 de septiembre de 2011 salió de su casa, presuntamente a buscar una tarea para uno de sus hijos, y no apareció nunca más.
Su ausencia dio inicio a una serie de investigaciones que arrancaron mal desde el principio. Finalmente, ocho años después se desarrolló un juicio que tuvo características exclusivas: además de ser una de las grandes causas de los últimos tiempos (junto con el juicio a la banda de Los Monos y el de la tragedia de calle Salta), tuvo la particularidad de que se juzgó la muerte de una persona cuyo cadáver nunca fue hallado.
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Paula Perassi salió de su casa el 18 de septiembre de 2011 y no regresó nunca más. Fue imposible hallar su cuerpo.
El caso se agravó además por tratarse de una mujer en estado de gravidez, ya que la víctima cursaba un embarazo producto de la relación con uno de los acusados, el luego condenado Strumia. Es que a poco de la desaparición de la mujer, se sumo de su romance con el empresario de Puerto San Martín, y que cursaba un embarazo de seis semanas, confirmado para ellas poco antes de su desaparición.
Después de aquel fatídico 18 de septiembre de 2011, el cuerpo de Paula fue buscado sin éxito por tierra, por agua, en una cava, en un bosque, en fincas privadas y hasta en un horno de ladrillos. Hubo pistas que se perdieron, y algunas búsquedas resultaron tardías.
Después de idas y venidas, detenciones, imputaciones, falta de mérito, nuevas acusaciones, el caso llegó a juicio oral. El jueves 21 de marzo de 2019 cuando el Centro de Justicia Penal de Rosario se convirtió en escenario del proceso oral por la desaparición de la joven. Nueve imputados, cuatro de ellos civiles y cinco policías se sentaron en el banquillo de los acusados en un juicio en el que, se esperaba, comparecerían 180 testigos, que terminaron siendo 72, en una causa única (pese a las diferentes imputaciones y posibles condenas).La hipótesis era que Paula había salido de su casa por la llamada de un amante, y trasladada a la localidad de Timbúes, donde la habían sometido a un aborto que ella no deseaba. Las complicaciones en esa intervención habrían llevado a su muerte, con lo que se había orquestado un "plan desaparecedor".
A los civiles se los acusaba de aborto no consentido seguido de muerte y privación ilegítima de la libertad, entre otros cargos. A los policías se les achacaba, entre otros, los delitos de encubrimiento, sustracción y destrucción de pruebas, falsedad ideológica de instrumento público, incumplimiento de los deberes de funcionario. Las condenas podían ser muy diferentes: a los primeros delitos les cabía un máximo de reclusión perpetua, para los segundos, hasta 16 años de prisión.
El 2 de mayo de 2019, el el tribunal integrado por los jueces Griselda Strólogo (San Lorenzo), Mariel Minetti (jueza penal de Casilda) y Alvaro Campos (juez penal de Cañada de Gómez), resolvió absolver a todos los acusados, considerando las “deficiencias investigativas que no logran acreditar con certeza" la hipótesis acusatoria.
Luego vendrían las revisiones, la condena a Strumia y Michl, la orden de prisión y todo lo que siguió hasta este pedido de excarcelación.