La Región

Caso Perassi: con el foco del juicio puesto en la casa de una acusada

El marido de la mujer sindicada como quien practicó el aborto buscó explicar la presencia de medicamentos en el hogar.

Viernes 12 de Abril de 2019

La hipótesis central de la suerte corrida por Paula Perassi es que desapareció tras practicarse un aborto clandestino que salió mal, impulsada por su amante, Gabriel Strumia, quien no deseaba la llegada de un hijo ajeno a su círculo familiar. La audiencia de ayer en la que se juzga a nueve personas por este misterio colocó el foco en la figura de Mirta Ruñisky, la mujer acusada de interrumpir ese embarazo en su casa de Timbúes. En un primer testimonio un testigo que se consideraba importante, Ricardo Lugo, ex yerno de la mujer, dejó en claro que no le consta que en casa de Ruñisky haya tenido lugar el aborto de Paula. Hacia el final José María Dadamo, el esposo de Mirta, afrontó durante diez minutos las intensas preguntas de los querellantes, que apuntaban a demostrar que en la casa se practicaban abortos.

Ricardo Lugo vive en Timbúes, tiene 31 años y una nena de 5 años que es nieta de Mirta Ruñisky. Asumió que con la hija de Mirta, madre de su hija, tiene una relación conflictiva. Afirmó que de la historia que se examina en el juicio su único conocimiento fue a través de la prensa. Admitió asimismo que la relación con su suegra era mala, difícil, "con altas y bajas".

El martes pasado había comparecido en el juicio como testigo Nicolás Vázquez, que como Ricardo Lugo fue yerno de Mirta Ruñisky, por estar en pareja con otra de las hijas de la mujer. Durante la etapa de instrucción del caso, Vázquez declaró que había escuchado que Paula Perassi se había hecho un aborto en casa de su suegra. Pero hace tres días refutó tal cosa con firmeza: afirmó que lo que había dicho no era por haberlo sabido, sino por boca de terceros, y que no le constaba. También desconoció que esas declaraciones iniciales, que le hicieron releer y tenían su firma en el expediente del caso, fueran suyas.

Ruñisky está hoy sindicada como la mujer que le practicó el aborto fatal a Paula luego de que fuera vista por última vez el 18 de septiembre de 2011. Actualmente no tiene relación con su suegra. En 2014 estaba separado de su mujer y no le permitían ver al hijo. Fue ese año en que se presentó en Asuntos Internos de la policía para declarar que Paula se había hecho un aborto en la casa de Ruñisky. "Me enteré por terceros, Roberto Bonetto, un remisero que trabajaba enfrente de donde lo hacía yo, y Ricardo Lugo (ex yerno de Ruñisky) me contaron que había una chica desaparecida y que Mirta era responsable, pero no me consta", afirmó entonces el testigo.

A Lugo ayer el fiscal Donato Trotta le mencionó a Nicolás Vázquez. Le preguntó si conocía que éste tuviera inconvenientes con Mirta Ruñisky. Replicó que sí tenían inconvenientes. "El creía que Mirta metía cizaña entre ellos. En un momento él me dijo que tenía la manera de cómo destruir a Mirta y me invitó a que lo acompañara, a lo que yo me negué. El me dijo que ya me iba a enterar de lo que iba a hacer". El fiscal preguntó en qué consistía acompañarlo. "En acompañarlo en su venganza", dijo Lugo.

En la atmósfera de la audiencia quedó flotando la idea de que esa venganza de la que hablaba Lugo fue la denuncia de que el aborto de Paula se realizó en lo de su ex suegra, versión que Vázquez dejó rubricada en un acta pero negó hace tres días. Por su parte, Lugo ayer no dijo que hubiera sabido de tal cosa. Nadie en el juicio tampoco se lo preguntó.

Vázquez había dicho en la instrucción que se había enterado de la presencia de Paula en lo de Ruñisky por dos personas: Ricardo Lugo y Roberto Bonetto, un remisero de Timbúes que estaba citado para ayer pero finalmente no compareció dado que no fue encontrado por los organizadores del juicio.

El esposo

La segunda parte del desafío tendiente a probar o descartar que Paula se practicó el aborto en la casa de Timbúes fue la citación a José María Dadamo, el marido de Mirta Ruñisky, de profesión transportista de cargas generales. Está a cargo de los cinco hijos de su mujer, dos de los cuales son discapacitados, desde que ella está presa hace tres años.

La palabra de Dadamo fue el campo de batalla entre acusación y defensa. Los primeros trataron de demostrar que algunos medicamentos hallados en la casa de Ruñisky, en especial el Oxaprost, son una evidencia de que allí se practicaban abortos.

Dadamo tiene múltiples afecciones de salud acreditadas que expuso en la audiencia. Refirió en especial una gastritis crónica y problemas de rodilla. Por ese motivo adujo que tomaba Oxaprost que si bien se usa en prácticas abortivas actúa también como analgésico y antiinflamatorio, es decir, aplicable para alguna de las patologías del marido de Mirta.

"Yo tuve un ACV en 2004, estoy anticoagulado porque tengo arritmia. Tomo pastillas para la presión. Soy alérgico a las abejas y tengo que inyectarme Decadrón porque se me cierra la garganta. El médico me enseñó a inyectarme yo solo. Mirta no se anima ni a apretarme la panza porque tiene miedo", contó Dadamo mirando de frente a los jueces del tribunal.

Los querellantes que representan a la familia de Paula se mostraron decididos a sacar provecho de la presencia del testigo en la idea de que serviría a los fines de probar, al menos, que en la casa de Ruñisky se hacían abortos. Uno de los abogados quiso saber si era cierto que en el allanamiento de su casa en 2014 se secuestraron pastillas Oxaprost, si para esa fecha él tenía problemas de rodilla y si él las consumía. A todo Dadamo respondió que sí. Frente a eso le preguntaron si sabía que consumir pastillas vencidas podía traer problemas de salud. El marido de Mirta replicó que sí. Enseguida le mostraron las cajas secuestradas en la casa que vencían en 2012. Para la querella tal cosa debilitaba el argumento del testigo. También se valieron del interrogatorio para establecer que no tenía mucho sentido comprar el Oxaprost para una gastritis o dolor de rodillas cuando hay medicamentos genéricos para el dolor mucho más económicos.

Un capítulo muy impresivo, que suele verse en los juicios fue el estrago que implica para una familia tener a uno de sus miembros preso. Dadamo contó con mucha convicción el descalabro que supone la presencia en la cárcel de Mirta, que tiene cinco hijos, dos de ellos con una discapacidad plena. Cuando un defensor le pidió detalles empezó refiriendo sus problemas de ingresos que se acentuaron desde 2011.

"Es un desastre. Me agregué el doble de trabajo. A mi patrón le pido más viajes por la situación económica. Pero es un desastre en la familia porque al faltar Mirta para atender a los chicos se nos descompaginó todo". Al tocarle el turno Daiana, hija de Mirta de 29 años, empleada de comercio en San Lorenzo, ratificó los dichos de Dadamo. Le preguntaron cómo repercutió en sus vidas la detención de su madre. "Mi mamá era ama de casa y cuidaba a mis hermanos, dos de los cuales son discapacitados. Se rompió todo. Nos arrebataron todo. Ya no existe el domingo familiar. Ibamos a la casa de mi abuela. Desde que ella no está nada existe".

en la audiencia. Mirta Ruñisky es la mujer de Timbúes en cuyo domicilio se hallaron comprimidos de Oxaprost.

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