"Lo que estamos sintiendo sigue siendo inexplicable; no se lo deseo a ningún funcionario. Aunque a veces pienso que alguno tendría que vivir una cosa así para entenderla, no se la deseo a nadie". La frase de Sandra Amez, esposa del chofer Aníbal Pontel, resume acaso el sentimiento de impotencia que viven familiares de las víctimas del accidente de la ruta 33, donde hace un mes chocaron dos coches de la empresa Monticas, con el saldo de 13 personas muertas y más de 40 heridos. Una catástrofe que aún enluta a localidades como Casilda y Zavalla, sobre todo a esta última, mucho más pequeña y que lloró a más vecinos muertos. Justamente allí, ayer, se llevó a cabo una marcha de silencio para recordar a las víctimas.
En la Justicia, mientras tanto se siguen recogiendo testimonios, no hay imputados, aunque ya se descartó el error humano de los choferes, y todavía esperan la llegada de expertos que determinen el motivo del reventón de la goma izquierda de uno de los vehículos, que precipitó la tragedia.
Y en tanto esto ocurre, cuatro empresas ya se presentaron para cubrir los recorridos que hacía Monticas, empresa a la que la provincia le quitó la concesión para circular en trayectos interurbanos, y la Nación hizo lo propio con los interprovinciales. Eso sí, como consecuencia política, la tragedia se llevó puesto a un funcionario: el entonces el subsecretario de Transporte Automotor, Gustavo Peirano, fue reemplazado por Héctor Zanda.
Fue el viernes 24 de febrero, cerca del mediodía, cuando dos coches de las empresas Monticas y Metropolitana (está última propiedad de la primera) chocaron de frente en el kilómetro 779 de la ruta 33, a la altura de Pérez,y generaron la mayor tragedia vial del sur de Santa Fe. Allí murieron 12 personas, a las que se sumaría con los días una más, una adolescente de 15 años. Las imágenes desgarradoras de la tragedia sacudieron al país.
Aníbal Pontel, de 53 años, vivía en Rosario y manejaba el coche de la Metropolitana, al que se le reventó el neumático de la rueda izquierda. Trabajaba allí desde hacía siete años. Joana Fernández, de 20 años, perdió la vida mientras volvía de Rosario donde había ido a ver a su pequeña hija de un año y medio, internada con problemas pulmonares. También de Zavalla eran Juan Burzacca, de 82 años; Juana Ferreyra, de 69, aunque había nacido en Corrientes; Gustavo Zouza, de 48; Jorge Fargioni, de 62, y Joge Ledesma, de 58. Todos perdieron la vida. La misma suerte corrieron Gabriela Márquez, 25 años, de Casilda, profesora de inglés que trabajaba como docente en varias instituciones educativas de Casilda y la zona, y de la misma ciudad, Cintia Albornoz, de 38, y Natalia Angiorana, de 31 (nacida en Mar del Plata). A ellos se sumaron Sergio Chena, de 72 años, nacido en Rosario pero residente en Pujato, y Marcelo Machado, de Fray Luis Beltrán, quien trabajaba en Pérez.
Todos ellos dejaron sus vidas en aquella ruta. Pero en la lista de heridos había una chica de apenas 15 años, estudiante y futbolista, Gianella Fernández, que después de debatirse entre la vida y la muerte falleció el 2 de marzo en el Heca.
Sandra Amez, esposa de Pontel, tiene una hija de 15 años, Brenda. "Ella lo está viviendo como algo de terror", contó la mamá a este diario, mientas espera que "se avance en la investigación, porque parece que estuviera todo parado". La mujer contó que permanentemente su esposo le hablaba de las malas condiciones de los coches en los que tenían que viajar, y de las condiciones precarias de trabajo.
Ariel Souza es hermano de Gustavo, chofer del Monticas que también murió en el siniestro. Quebrado, el hombre de excusó de hablar. "Con mi hermano vivíamos pared de por medio; hace un mes que no lo escucho", se limitó a decir, y pidió "disculpas".
Marcha
Ayer, el jefe comunal de Zavalla, Guillermo Rajmil, y el decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR con sede en esa comuna, Guillermo Montero, junto con agrupaciones estudiantiles, vecinales y políticas participaron de la marcha de silencio que recorrió el trayecto entre el Parque Villarino y la plaza principal de Zavalla para recordar a las víctimas del accidente y en reclamo de justicia y sanciones.
La movilización comenzó a las 11 frente al edificio universitario y en su trayecto pasó también ante las escuelas que funcionan en el parque Villarino y en otro sectores de Zavalla. sumando adhesiones. .
"Considerando el día laborable creo que la movilización fue muy importante, con una columna nutrida, de una cuadra de extensión", expresó ayer a LaCapital el decano de Agrarias, quien destacó la presencia del Centro de Estudiantes, referentes de la comunidad como el ex párroco Rafael Romero, que viajó a la localidad para solidarizarse; familiares de las víctimas, choferes de la empresa Metropolitana, involucrada en el accidente y representantes de la ONG Prohibido Olvidar.
Montero recordó a Jorge Ledesma, un no docente de su facultad que fue una de las víctimas fatales de la colisión, y señaló que un docente y ex decano de esa casa, Hugo Alvarez, recién ayer salió de terapia intensiva luego de las graves heridas sufridas, mientras que otra no docente sobreviviente sufre problemas psíquicos considerables tras el hecho. "Ya lo hizo la Coad y ahora vamos a impulsar que el Consejo Directivo de la facultad y el Consejo Superior de la UNR se presenten como querellantes", advirtió.
Durante la marcha se determinó que los distintos sectores vuelvan a movilizarse el próximo 13 de abril.
Cabe recordar que, entre otras instituciones, las distintas administraciones de la facultad de Zavalla elevaron durante años numerosos reclamos por los pésimos servicios que, desde hace mucho, prestaba la empresa Monticas. En tal sentido, Montero señaló que los nuevos servicios de emergencia también presentan falencias, "ya que existe un solo trasbordo entre Pérez y Zavalla, cuando los servicios de la 35/9 que los traen son tres, con lo que la demanda de los pasjeros sobrepasa largamente la prestación y genera demoras"
Producción: Marcelo Castaños y Ubaldo Guido Mauro
Silencio. La población de Zavalla marchó calladamente para mostrar su dolor y su necesidad de justicia.