Difícil escribir algo sobre papá sin la carga inevitable de la subjetividad fundamentalista que la misma relación implica. Supongo que a la hora de hablar de "papás" hay cientos de conceptos que nos unen a todas las hijas y al mismo tiempo particularidades incomparables. Yo agradezco el padre que tengo, sé que lo volvería a elegir una y mil veces más. Lo amo, hoy, ayer y siempre. Admiro su tremendo y "kamikaze" amor por la vida que lo lleva a levantarse todas y cada una de las veces que lo golpeó. Admiro su capacidad de disfrute, más allá de las circunstancias. Admiro su cruel honestidad, que hace que sea imposible no tener el pecho amplio y saliente cuando hablo o hablan de él. Y le doy gracias por enseñarme eso, eso que no tiene precio y que uno va a llevar toda la vida como herencia. Admiro su capacidad de profundo respeto aún con las cosas que él no comparte ni haría jamás, pero está ahí, al pie del cañón acompañando siempre.




























