La ciudad

Viajes y buenos recuerdos, el secreto para vivir 100 años

Pirucha Morales ya es una joven centenaria que vive en Rosario y entre cervezas negras y cigarrillos, desanda jugosas anécdotas.

Lunes 10 de Junio de 2019

Pirucha Morales es una joven mujer de cien años. Viajera, lectora y activa, aún vive sola en un ámbito impecable con fotos y recuerdos que recrean, en pasado y presente, su gran amor: la familia, hoy compuesta por sobrinos y sobrinos nietos que le cantaron el feliz cumpleaños en una cálida cena en el bar del teatro El Círculo, con fotos en el foyer incluidas. Una historia de vida que acerca pistas de un siglo en el que las mujeres conquistaron derechos.

En el ascensor del edificio hay un cartel que anuncia al resto del consorcio su cumpleaños. María de las Nieves, Pirucha, prende un cigarrillo antes de la entrevista y varios más después. Delgada, con buen corte de pelo y movimientos vivaces, se dispone para la charla en la mesa de la cocina donde, por tradición familiar, hay flores frescas cada semana. Allí cuenta que come sabroso, nada de sin sal, no toma ni aspirinas, huye de los médicos y nunca le falta una cervecita negra bien fría.

Su sobrino Eduardo y su esposa Gabriela completan la reunión aportando datos y referenciando fotografías, una de las pasiones de la cumpleañera, que tiene mapamundis gigantes de distintos continentes en las paredes del departamento. En ellos sigue evocando sus viajes por los canales fueguinos, Europa, Nueva York y hasta Sudáfrica, donde no logró que la llevaran a ver los leones de cerca. "A mi todo lo salvaje y lo primitivo me encantaba", enfatiza.

El repaso de anécdotas trae un dato histórico. Pirucha participó en el empadronamiento de mujeres que se realizó en Rosario después de que la ley 13.010, impulsada por Eva Duarte, dispusiera el voto femenino en las elecciones del 11 de noviembre de 1951. La tarea que le tocó en suerte como carga pública se realizó en lo que por entonces era el Batallón de Comunicaciones 121. "Una risa, porque me enviaban todas las extranjeras, que no sabían ni hablar castellano", recuerda. Y aunque en aquel momento no dimensionó que estaba haciendo historia, destaca el derecho al voto femenino.

Para Pirucha, los espacios actuales están muy bien ganados por las mujeres, aunque suele poner un "regular, porque a veces se exceden, con eso siempre tuve mis reparos".

Fútbol y TV

Se define como "medio solitaria", maneja sus días según se siente, es de Boca, le gusta mirar fútbol y noticias sólo como para saber y conocer; pero nada más, no atraen su atención.

Nació en Salto Grande (Santa Fe) y de muy joven se trasladó con su familia a Rosario y sus actividades eran acorde a los cánones que por ese entonces marcaban los mandatos paternos.

"Admiraba a mis padres, para mi eran sagrados, María Ester Martínez Taborda y Telmo Macedonio, que era amigo de Lisandro de La Torre, quien venía a mi casa", cuenta Pirucha y dice que la vida de una adolescente en las primeras décadas del siglo XX, "era muy seria, eran días de mucho respeto y responsabilidad para la familia". Igual se las arreglaba para manejar su libertad en ese entorno, como sus visitas adolescentes a una estancia de Leones (Córdoba), administrada por sus tíos, que le avisaban con un telegrama cuando había yerra y ella partía en tren.

El recuerdo de esos días vienen una y otra vez en la charla, imágenes potentes de sus largas cabalgatas, la llanura que parecía inmensa y la felicidad de haber conocido en esas jornadas camperas a un Atahualpa Yupanqui joven, que por ese entonces recorría el país con su música y que señala con orgullo en una de las fotografías. "Es él", dice y aclara que fue su ídolo musical y que durante aquellos años seguía sus presentaciones radiales.

Ahora disfruta de sus dos sobrinos y nueve sobrinos nietos y de sus recuerdos, con los que se codea a diario, entre sus objetos cargados de un sentido capaz de atravesar el tiempo.

Voraz lectora y muy activa, vive sola rodeada de las fotografías de sus periplos por distintas partes del mundo

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