La ciudad

Una rosarina necesita ayuda para llegar a las Olimpíadas de la Juventud

Baila breack dance y es una de los cuatro preseleccionados en el país. Para competir, antes debe pasar una eliminatoria en Tokio

Jueves 25 de Enero de 2018

Hasta ahora la "b-girl" rosarina Serena Paredes es, a sus 17 años, una de los cuatro adolescentes preseleccionados de toda Argentina para participar en la inédita categoría de "baile deportivo" en los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se harán en Buenos Aires en octubre próximo. Pero para llegar a esa instancia le falta pasar por un último "filtro", en mayo, donde sólo quedarán dos bailarines de break dance para representar al país. El problema es que esa competencia se llevará adelante en Tokio, Japón, y Serena no tiene plata para pagar el pasaje. Toda su familia de zona oeste —su papá albañil, su mamá modista y comerciante, sus tres hermanos— hace lo posible por juntar unos pesos, pero está claro que necesitará algo más. Serena pide ayuda.

   Consciente de que en las últimas olimpíadas los jóvenes mostraron escaso interés por la mayor competencia deportiva mundial, el Comité Olímpico Internacional hace dos años decidió incluir nuevas disciplinas. Y para los próximos Juegos, que se realizarán en Tokio entre el 24 de julio y el 9 de agosto del 2020, sumó cinco deportes: escalada, skateboarding, béisbol, karate y surf.

   Con ese mismo espíritu, atraer a las nuevas generaciones, también se decidió sumar el break dance, bajo el nombre de "danza deportiva", pero por ahora sólo para los Juegos Juveniles que tendrán a Buenos Aires como sede del 6 al 18 de octubre.

   Para esa competencia, los recién llegados a la grilla de 32 deportes serán —aparte del break dance— la escalada deportiva, el karate y el patinaje de velocidad sobre ruedas.

   De allí que, a diferencia de otros deportes tradicionales, el break dance, considerado uno de los cuatro pilares de la cultura hip-hop, cuenta con escaso reconocimiento oficial y, por ende, magros apoyos económicos.

Vocación

A sus 17 años, para Serena no hay imposibles por ahora. Adora bailar —quiere "vivir del baile"— y donde encuentra un "pisito" adecuado —plazas, playones, escenarios, esquinas, lo que sea— se anima a armar esas piruetas con las que su cuerpo aprendió a hablar de otra manera cuando tenía 13: flip flap, 1990s, air tracks, wind mill o molino.

   Se la conoce como "b-girl", bailarina de break dance, así como a los chicos se los llama "b-boys". Todo producto de la cultura hip hop, nacida a fines de los años 60 como un movimiento de contracultura urbana en el Bronx (Nueva York), con especial protagonismo de jóvenes afroamericanos e hispanos.

   "Mi hermano escuchaba rap (otro de los pilares del hip hop) y a mí me empezó a gustar. Una vez fuimos a Córdoba con mi familia, yo tenía apenas 8 años, y unos pibes me empezaron a enseñar a bailar en una plaza. Pasó el tiempo y hace unos años vi a un grupo en (en el programa de TV) Talento Argentino que llegó a la semifinal, el RO Breakers. Me volví loca. Hoy pertenezco a RO", cuenta Serena de un tirón.

   Su familia confía en ella, en su capacidad y su deseo. "Porque a mí lo que me gusta es bailar, que el cuerpo se exprese en libertad", dice la chica, alumna además de la Técnica 5.

   Así fue como hace unos meses un ex compañero que se mudó a Buenos Aires se enteró de que los Juegos Olímpico de la Juventud este año incorporarían al break dance por primera vez en la historia. "Y ahí nomás me propuso que me presentara", dice Serena. Así fue como se preparó, grabó un video y lo envió al comité de selección.

   "De Rosario primero entramos dos, un chico y yo. En total del país éramos diez. Ahora quedamos cuatro", detalla. El número volverá a achicarse con una tercera etapa eliminatoria, en la que sólo deberán quedar "un b-boy y una b-girl". El problema es que, para tener esa chance, habrá que llegar hasta Tokio.

   Aunque los números son preliminares, Serena estima que el pasaje rondará los 30 mil pesos. Toda la familia, que vive en barrio Triángulo, está juntando peso sobre peso. Pero son tiempos duros y los esfuerzos no alcanzan.

   "La verdad es que necesitaría un espónsor o que el Estado me dé una mano", dice la adolescente. Aunque parezca mentira, también un espacio fijo donde entrenar a diario.

   "Cuando me mandaron el mail diciendo que me aceptaban para competir, salté, grité y puse música. Ahí nomás arranqué a bailar", recuerda con emoción. Pero quizás eso sea sólo el comienzo: dependerá de si logra llegar a Japón.

   Si alguien quiere colaborar para que Serena encuentre esa oportunidad puede llamar al (0341) 156-052715. O comunicarse con ella por Facebook (Serena Paredes) o Instagram, en bgirl—sere.

Bailarines de tango buscan apoyo
La b-girl de zona oeste no es la única adolescente rosarina que pide ayuda para competir fuera de su tierra. Hay otros chicos, Joaquín y Celeste, que fueron invitados a participar en el Festival Folclórico Internacional Nuestras Raíces, con sede en Iquique, Chile, para bailar tango. "La estadía la tenemos paga y el gobierno provincial nos ofreció hacerse cargo del 60 % de los pasajes", contó ayer Maira Fernández, la mamá de Joaquín. Aun así, con una pensión por discapacidad como único ingreso, necesitan cubrir el resto para poder llegar al encuentro del 2 de febrero.
   Apremiada por el tiempo con que el domingo pasado le llegó la invitación a Joaquín, de 14 años, el lunes Maira envió una carta al gobernador Miguel Lifschitz y la intendenta Mónica Fein.
   Al día siguiente desde la provincia le respondieron que apoyarían la participación del adolescente y su compañera de baile en el festival. La promesa fue que les pagarían el 60 % de los 39 mil pesos que cuestan los tres pasajes.
   Para ayudarlos se puede llamar al (0341) 153-020816, o contactarla por Facebook (Maira Fernández).

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