Antes de fin de año, la provincia proyecta entregar las 630 viviendas de la nueva urbanización que asoma en zona norte, lindera a barrio Rucci. Las casitas, la mayoría de dos dormitorios en una planta, se sortearán entre las 13 mil familias de la base de datos de la Secretaría de Hábitat.
Las obras se extienden desde el cruce de Circunvalación y la autopista a Santa Fe. En un triángulo conocido como ex Villa Olímpica, nombre dado en 2012, cuando Rosario aspiraba a ser candidata a los Panamericanos de 2019. Un desafío con el que se quedó Lima (Perú).
Ahora esa "mini ciudad deportiva" aparece como una pequeña ciudad en construcción. Una avenida de doble mano divide los obradores de las dos empresas (Dycasa y Dinale) a las que se adjudicaron tres licitaciones para levantar 370 viviendas.
El conjunto es parte de otro proyecto más ambicioso: el plan habitacional Rosario Norte, unas 23 hectáreas de lotes donde se proyectan 630 viviendas.
Todas están ejecutadas con el mismo prototipo: unos 64 metros cuadrados cubiertos divididos en cocina comedor, dos dormitorios y un baño. Y por ley, el 10 por ciento están adaptadas para garantizar la autonomía de personas discapacitadas. Además, estiman que la construcción de viviendas sociales demanda entre tres y cuatro puestos de trabajo.
Setenta/treinta
El nuevo barrio demandará una inversión de $589 millones, y es el primero en el marco del convenio firmado con el gobierno nacional. La modalidad de financiación incluye fondos de Nación y provincia —en un porcentaje de 66 por ciento y 34 por ciento, respectivamente— por el cual el Estado central solventa las viviendas y la provincia aporta suelo urbano con servicios.
El secretario de Hábitat destacó que "Santa Fe fue la primera provincia que cumplió con todos los procedimientos para que la Nación autorice la construcción" y adelantó que "hay otros proyectos en proceso de aprobarse".
Para el funcionario, la construcción de casas no sólo busca solucionar el acceso a la vivienda, sino que también es generadora de trabajo: se calculan entre tres y cuatro puestos de empleos por inmueble, por lo cual las 600 casas de zona norte generarán unos 2.000 trabajos.