La ciudad

Se siguen sumando pacientes a la salud pública y refuerzan las guardias

Admiten que la crisis está dejando a muchos sin obra social. Se estima que por semana se abren unas 12 nuevas historias clínicas en cada dispensario

Jueves 13 de Septiembre de 2018

La creciente demanda en la red pública y la agudización de la crisis socioeconómica obligan al municipio a reforzar el trabajo de Salud en los territorios, más concretamente en los centros barriales, así como a definir prioridades en atención primaria y fortalecer las guardias hospitalarias. Si entre octubre y marzo pasado ingresaron al sistema casi 21 mil nuevos pacientes, para el semestre siguiente —abril-septiembre— "se espera una tendencia similar", adelantó ayer el secretario de Salud del municipio, Leonardo Caruana. Como muestra de los números finales (aún en confección), el funcionario recordó que en algunos centros barriales se abren unas 12 historias clínicas a la semana que, al ser familiares, representan a unas 48 personas: al mes equivalen a 192. Si se calculan seis meses, la cifra daría más de 1.100 pacientes nuevos por centro. Y en la ciudad hay 80, de ellos 50 municipales.

Caruana contó que "en muchos barrios vulnerables de la ciudad, las historias clínicas siguen captando población sin cobertura de salud por pérdida de sus obras sociales o que comparten esa prestación con la salud pública por los costos de algunos coseguros y reacomodamientos de la economía familiar en un contexto de crisis".

Al menos en algunas zonas, cada centro llega a incorporar 10 o 12 nuevas historias clínicas, lo que se multiplica por cuatro pacientes promedio. Al mes, entonces, esos centros suman más de mil personas para atenderse.

Las cifras definitivas de Salud Pública aún no están, pero con una mirada conservadora se estima que en el último semestre puede haber ingresado a la red sanitaria municipal, de mínima, la misma cantidad que lo hizo en el período el anterior, unos 21 mil.

La pregunta es inexorable. ¿Con qué recursos?

Caruana afirmó que con una "planta de personal estable" cercana a los 5 mil empleados, la clave pasa por "tratar de trazarse prioridades" y "atender lo que no puede dejar de asistirse". Un "eje" compartido por todo el gabinete social.

Refuerzos

Eso supone profundizar el trabajo en el territorio —"entendiendo que en un contexto de crisis hay que reforzar la atención primaria"— y trabajar muy coordinadamente con los equipos de los centros de salud, "apoyarlos desde las estructuras más centrales, garantizar que estén los medicamentos más usados, valorar incluso las situaciones que se pueden dar en las salas de espera para evitar riesgos", puntualizó Caruana.

El último punto no es menor. Porque "hay que tener en cuenta que los problemas de salud en contextos económicos difíciles pueden desencadenar hechos de violencia", sostuvo, una realidad que llamó a "tratar de evitar con cercanía", tanto en los centros como en las guardias hospitalarias, ya que "cuando la gente vive de changas va al médico cuando puede", y por eso crece la demanda allí y bajan las consultas programadas.

Caruana aseguró que, pese a la crisis, en el ámbito de la Salud Pública sigue habiendo "horas extras y extensión horaria". Incluso frente al "impacto" de los mayores costos en material descartable y medicamentos ligados al precio dólar.

Y por supuesto, afirmó, seguirán planteando "la indelegabilidad" de prestaciones de la Nación en materia de salud, por ejemplo en provisión de vacunas, anticuerpos monoclonales, prestaciones a personas discapacitadas, programa Incluir Salud, diálisis y medicamentos para patologías poco frecuentes".

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