"No sé por qué se demoró tanto en hablar del tema, dicen que no quieren estigmatizar a los que supuestamente agredieron al chico, pero ellos siguen viniendo al colegio y él está en su casa. No es justo", dijo una mamá del colegio Los Arroyos, que pidió absoluta reserva de su identidad. La mujer que habló con La Capital se refirió así a la denuncia de abuso a un menor por parte de tres compañeros del colegio Los Arroyos del Opus Dei (avenida Real 9350, Fisherton Norte).
El caso se conoció públicamente este lunes y había quedado silenciado a cal y canto desde hacía unas seis semanas. El padre de la víctima, un adolescente que cursa el primer año, no solo denunció el hecho en el colegio sino que pidió la intervención del Ministerio de Educación.
Pero desde la dirección de Gestión Privada, Rodolfo Fabucci solo se expresó: "Estamos en un proceso de investigación sumaria y no vamos a realizar declaraciones por indicaciones de nuestro departamento jurídico. Son todos menores los involucrados y vamos a respetar la integridad de todos los niños".
La respuesta es por demás de prudente y pertinente. Pero lo que no se explican muchos padres, madres y docentes es por qué en todas las semanas posteriores al hecho no se habló del tema en la escuela. Y por qué el menor que denunció haber sido abusado dejó de asistir al colegio, pero los otros tres menores continuaron yendo a clases.
Las cámaras de seguridad del colegio detectaron a los adolescentes ingresando al baño del colegio en momentos previos a una clase de gimnasia, cuando se habría producido el abuso. La situación fue comunicada por la víctima a su psicóloga y a sus padres.
En mensajes de Whatsapp de padres y madres el hecho salió a la luz y se convocó respaldar a la familia del niño vulnerado. Por lo tanto, las autoridades, interpeladas, difundieron un comunicado en el que detallaron el procedimiento aplicado ante el caso.
De esto no se habla
Los Arroyos es uno de los colegios del Opus, organización reconocida como el ala más rica y conservadora de la iglesia católica (los otros son Mirasoles y Los Senderos). Los tres colegios tienen conexión con la Universidad Austral. De hecho, muchos de los estudiantes pasaron por las aulas tanto escolares como universitarias para seguir la tradición y hay padres del colegio con cargos en esa casa de estudios.
Los Arroyos aglutina a una comunidad de alto poder adquisitivo: la cuota supera los cien mil pesos mensuales. Y no solo no tienen reuniones plenarias como en todos los colegios, tampoco se permite la agremiación de sus docentes.
Y a nivel pedagógico no se brindan clases de Educación Sexual Integral (ESI): un derecho que tienen todos los niños, niñas y adolescentes del país. Y que debe brindarse –por ley- en la totalidad de las escuelas públicas y privadas en sus tres niveles: inicial, primaria, secundaria.
La ESI es un recurso pedagógico resistido por los grupos más conservadores de la sociedad, pero ha sido una herramienta pedagógica muy válida al momento de prevenir y detectar abusos sexuales. Sin embargo, no se aprobó aún en Santa Fe.
Por el contrario, en este colegio del Opus, se habla de sexualidad en las áreas "Fe y vida" o "Creados para amar" donde se desarrollan temáticas como "somos cuerpo y somos alma", "ser hombre y ser mujer", "El amor auténtico", "contaminación sexual en la sociedad", "anticoncepción", "aborto" e "ideología de género".
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"En esta escuela no se avala otro método anticonceptivo más que el natural, por eso no es raro que las familias sean muy numerosas y se ve muy mal el hecho de que dos personas del mismo sexo se enamoren", dijo un papá que pidió reserva de identidad y aclaró que muchos dicen por lo bajo en el colegio "mejor no te metas".
Otra mamá dijo: "No sé por qué se demoró tanto en hablar del tema, dicen que no quieren estigmatizar a los que supuestamente agredieron al chico, pero ellos siguen viniendo al colegio y él, pobre, está en su casa. No es justo". Es más. "El curso de todos los involucrados -dijo- hasta hace pocos días estuvo de viaje, pero el chico que habría sido víctima de abuso no fue".
En un comunicado, Los Arroyos informó que "el día miércoles 9 de agosto por la tarde se tomó conocimiento de la situación y el mismo día" se convocó a la familia del alumno que manifestó ser vulnerado, para comenzar a trabajar en el esclarecimiento de lo que pasó".
"En todo momento hemos estado en contacto con las autoridades ministeriales y hemos atendido a sus recomendaciones según la normativa vigente", se sostuvo. Y finalmente en otro párrafo se advirtió que "el esclarecimiento de la situación está todavía en proceso".