La Ciudad

Reflexiones de una "disca" por obligación y renga por opción

La activista de los feminismos y la inclusión Daiana Travesani hace esta tarde la presentación virtual de su libro

Viernes 04 de Junio de 2021

Fue como en las películas cuando la o el protagonista se despierta y está en otro cuerpo. Pero sin la parte cómica y con un final aleccionador. Pudo visibilizar a los otros, a los que incomodan o a los que llanamente son invisibles. Y la cobardía de un criminal, que el 26 de octubre de 2016 lanzó una botella por el balcón a la vereda del bar La Chamuyera en Corrientes al 1300, se convirtió en las militancias que resuenan en “Me proclamo disca, me corono renga”, el libro de textos, poesías e ilustraciones de Daiana Travesani, activista por los feminismos y la inclusión.

La “chica del botellazo”, como se la conoce popularmente, da rienda suelta a sus fantasías, certezas y enemistades si de normativismo, capacitismo o disciplinamiento se habla, en una novedad de la editorial Insomnes Publicadora que se presenta hoy a las 18:00 con modalidad virtual de acceso libre y gratuito a través del link meet.google.com/asm-iquw-agz.

Travesani reconoce que nunca fue tímida ni retraída, ni en la localidad santafesina de Gobernador Crespo donde nació en 1992, ni en Rosario, adonde vino a estudiar Ciencias de la Educación y volvió a nacer en 2016. Y que el botellazo que recibió en la cabeza y la dejó con secuelas de movilidad, le dio “popularidad”, acceso a los discursos públicos y a la prensa. Aunque también la obligó a construir una “nueva identidad”, primero en silla de ruedas y luego con bastones canadienses. Reconoce que su militancia feminista la proveyó de herramientas intelectuales para asumir una otra militancia: la feminisca.

Y hace escuela. “El normativismo con el que se nos cría” está direccionado a lo que “debe ser normal” para la sociedad, mientras que lo demás debe corregirse, mejorarse u ocultarse. “Los feminismos buscan romper con ese normativismo” y esperan convertirse en un espacio donde “pensar otras corporalidades e identidades que han sido relegadas a las sombras, al lugar del no ser, el no valer, de no existir”. Ese normativismo considera que “hay ciertas corporalidades que son más válidas que otras y que lo normal es la medida de lo que hay que aspirar”.

Una construcción social

Por otra parte, afirma que “la discapacidad es una construcción social” de rasgos negativos pero de aristas “muy diversas” y la propia palabra que la nombra es ofensiva pues niega las capacidades en su prefijo “dis”. A esa forma de discriminación se llama “capacitismo”. En contra de ese comportamiento social, Travesani se planta en una militancia “disca”, a la que gusta de denominar “militancia renga”.

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Créditos: PH Guillermo Pighin / Iluminación, Virginia Stiefel / Maquillaje, Victoria Strick / Estilismo: Javier Travesani.

Firme en sus convicciones, Daiana desconfía también de las miradas “meritocráticas” o “inspiracionales” sobre las identidades discas y sin prolegómenos suelta que hace su activismo “con orgullo. No fue de un día para el otro, me llevó mucho tiempo. Fue un proceso muy grande de deconstrucción”. Menciona como lastres el miedo a no ser normal y “a la sociedad que nos enseña que nadie quiere vivir una vida así, porque se la considera es una vida de mierda”.

“Al principio me impactó”, cuenta, “pero de a poco fui encontrándole la vuelta, y del dolor pasé a la lucha. Ya que no podía cambiarlo ni hacerlo desaparecer, pero sí podía elegir desde ahí qué hacer”. Y recuerda una máxima: “Como decía Carlos Jáuregui en una sociedad que nos educa para la vergüenza la mejor respuesta política es el orgullo. Así encontré en mis bastones, mi renguera, en mi identidad, mis mejores armas de lucha”.

El Frankenstein

Sobre “Me proclamo disca, me corono renga”, Daiana dice que es “un Frankenstein hecho de papel o digital porque finalmente son hojas. Le iba sumando cosas y no terminaba de cobrar vida, hasta que sentí que tenía alma”. Hasta que alguien le dijo al oído que había que terminar el libro alguna vez porque había que imprimir.

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Diseño de cubierta: DG Ángeles Diaz Saubidet - Estudio Blah.

El libro contiene relatos y poesías, propios y alguno ajeno, y ilustraciones de una gran producción estética, que fueron realizados entre 2017 y 2020, cuando se cerró la edición, pero sobre todo el testimonio de “la mutación” experimentada por la autora, de sus “pensamientos, identidades y militancias”.

La presentación de esta tarde se realiza con el auspicio de la Secretaría de Género y Sexualidades y Secretaría de Extensión y Vinculación, junto a la Dirección de Accesibilidad y Convivencia de la Facultad de Ciencia Política y RRII de la Universidad Nacional de Rosario, en el marco de la Semana Feminista #niunamenos.

Travesani cree que cuando “una puede apropiarse de los insultos y encontrar orgullo en esas palabras” genera una respuesta política inapelable, y no sin repensar la falta de accesibilidad urbana, las rampas mal construidas, los accesos al transporte, las veredas rotas, los ascensores diminutos, los baños con bañeras y los escalones por doquier, y hasta en plena pandemia y auge digital la ausencia de intérpretes de señas, subtítulos o tecnologías auditivas para personas ciegas en la web, reflexiona: “No fue mi elección que mi vida salga escrita en todos lados, pero fue un impulso para mi militancia disca. A lo mejor fue mi manera de procesar el dolor, sobre todo por la impunidad en la que quedó todo”.

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