La ciudad

Preocupan los circuitos de las economías del delito en los barrios

La comisión de Seguridad del Concejo analizó ayer junto a referentes de la Pastoral Social la degradación en el tejido social de la ciudad

Martes 23 de Marzo de 2021

Referentes de la Pastoral Social de Rosario expusieron ayer en el Concejo sus análisis sobre la situación social de la ciudad, a la que calificaron como “dramática”. Viviana Wille Bille, directora de esa agrupación de la Iglesia Católica, y Tomás Mingardo, referente de los jóvenes, transmitieron sus preocupaciones ante la comisión de Seguridad y remarcaron que de acuerdo a su relevamiento la violencia, las balaceras y las heridas en el tejido social tienen raíces más profundas. Tras el encuentro, el presidente de la comisión, el concejal Roy López Molina, señaló que “una de las grandes preocupaciones está centrada en los circuitos de las economías del delito, y sobre esos recorridos la Municipalidad tiene incumbencia y herramientas para poder controlar, actuar y cortar esa cadena”.

En la reunión la Pastoral exhibió un diagnóstico de la situación, que había anticipado en el documento “Basta de violencia”. Allí había destacado que además de las preocupaciones por la violencia, se verificaban en la cotidianeidad causas más profundas.

Los invitados a la reunión de la comisión describieron la manera en que, desde el territorio, las organizaciones que dependen directa o indirectamente de la Iglesia Católica de Rosario notaron una degradación muy grande del tejido social en Rosario, desde sus comedores, los merenderos, las escuelas y las parroquias.

Estos miembros de la Pastoral plantearon que se está dando un fenómeno de “empobrecimiento”, con mucha gente que en los últimos años, mes a mes, va cayendo en una situación de marginalidad. También pusieron sobre la mesa los grandes problemas de las adicciones y de las economías del delito.

Remarcaron cómo la marginalidad y las adicciones se emparentan con la violencia, y también marcaron como círculo vicioso las economías del delito en los barrios. “Todos saben dónde se venden bicicletas, celulares, chatarra y repuestos para autos, todo robado. Ahí debe avanzar la Municipalidad en controlar esta realidad común en los barrios”, solicitaron los integrantes de la Pastoral.

Tejidos sociales dañados

“Lo que nos transmitió la Iglesia nos ayuda a establecer una mirada mucho más profunda sobre esta situación. A ver un poco más de lo que se expresa en la superficie como violencia. De ahí surgió la necesidad de un trabajo conjunto con la Iglesia, porque es el último tejido social que resiste en muchos lugares, frente al avance del narcotráfico y la violencia”, destacó el concejal López Molina.

Y puntualizó: “Hay que tratar de quebrar la competencia desigual que muchas veces el mercado de la droga genera en los barrios, ante la gran cantidad de pibes que están buscando trabajo. Hay que acompañar en ese proceso, porque el narcotráfico es cien veces más rentable que una changa o un trabajo formal”.

Y amplió: “El Estado tiene que acompañar esta situación, porque se están acentuando los desequilibrios. Y queda claro que quien más responsabilidades y herramientas para actuar tiene es el Estado, sobre todo en materia de adicciones, de recuperación de adictos y de acompañamiento a los clubes de barrio”.

Ante este diagnóstico, hay que armar una agenda de trabajo conjunta, de acciones concretas, porque está bueno compartir una mirada, pero eso debe llevar a resultados concretos”, sugirió el presidente de la comisión.

Y precisó: “La Municipalidad tiene instrumentos mal usados de los fondos de lucha contra las adicciones, y para la intervención en economías del delito, a través del control de habilitaciones de comercios en los barrios, en las ventas informales y en la utilización de redes sociales para vender cosas robadas”.

López Molina destacó que “es bueno que la Iglesia haya detectado este gran problema que representa el circuito de economías del delito. Y la Municipalidad, por tratarse del ámbito de su competencia, tiene directa influencia, y para ellos es más fácil detectar las zonas críticas. Tiene la posibilidad de cruzar información, analizar las condiciones de habilitación y de clausurar”.

“Dejar que prosperen las economías del delito es lo que vuelve deseable el negocio. Hace falta un trabajo conjunto sobre la oferta y la demanda de los productos del delito. Y una campaña muy importante que diga: «No compres robado»”, subrayó el concejal.

“La respuesta debe ser social”

Ante el angustiante nivel de necesidades que revela el tejido social en la ciudad de Rosario, el concejal Roy López Molina destacó que “acordamos un programa de trabajo conjunto para que la respuesta no sea solo policial, y sea social, integral, que permita poder sacar los chicos de la marginalidad y las adicciones, para acercarlos a la educación y el deporte”.

El presidente del bloque Cambiemos resaltó que “la mayoría de las víctimas de asesinatos en los barrios de la ciudad son jóvenes de hasta 24 años que muchas veces cayeron en las redes que tendió el narcotráfico y las llamadas disputas territoriales o ajustes. El Estado tiene que desarmar eso y brindar contención, con las herramientas que dispone. Hoy es sumamente urgente, por el presente y el futuro de todos nuestros chicos”.

López Molina enfatizó que “la pandemia expuso y profundizó la realidad social con crudeza”. Y remarcó que “las estadísticas oficiales nos permiten ver que la violencia armada está presente y con mucha fuerza en los territorios en los que no están satisfechas las necesidades básicas. Por eso, cuando la Iglesia alerta sobre la situación en los barrios, es imperioso sentarse a discutirlo juntos y ponerse a disposición”.

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