Aunque todavía falta para que la bajante del río Paraná llegue a sus récords
históricos, los clubes con playa sobre la costa ya prohibieron bañarse a sus socios. En lo que hace
a los balnearios públicos, la rambla Catalunya clausuró dos sectores de acceso a las aguas y La
Florida uno sobre la punta sur. Otros que están en complicaciones son los navegantes porque en
numerosos clubes y guarderías tampoco es posible sacar las embarcaciones.
El río se mantuvo ayer y el domingo en la misma altura para Rosario: 1,23 metro.
Pero todas las previsiones apuntan a que seguirá bajando hasta marzo próximo, a menos que llueva lo
suficiente a lo largo de su cuenca.
Pero a hoy el panorama ya pinta complicado, sobre todo porque es verano y la
bajante dificulta, o directamente impide, las actividades náuticas, deportivas y recreativas que
son clásicas en Rosario.
Para tener una idea: los clubes que poseen playa sobre el Paraná (Náutico
Avellaneda, Rosario Central y Regatas) ya les prohibieron a sus socios bañarse en el río por la
riesgosa proximidad con el canal, que baja la cota abruptamente.
Por suerte, aclararon desde esas instituciones, quedan las piletas como
opción.
En las playas públicas también se cerraron algunos sectores. En la rambla
Catalunya, se trata de las áreas ubicadas a la altura de los bares Caracolas y el Cartuja, donde
quedaron expuestos desagües pluviales que cuentan con conexiones clandestinas de cloacas.
Según explicó el guardavidas a cargo del balneario, Sergio Nanni, se llegó a esa
decisión "preventivamente" por los monitoreos que se repiten tres veces al día: a las 9, las 12 y
las 19. Los dos sectores vedados al público quedaron cercados por cintas de seguridad y vallados
municipales.
También en La Florida se cerró un sector sobre la punta sur. El jefe de
guardavidas, Leo Manino, sostuvo que la medida se tomó "por seguridad" y aclaró que, de todos
modos, el balneario sigue abierto.
Bien guardadas. Si la situación ya es complicada para los bañistas, lo es
todavía más para quienes cifraron sus expectativas veraniegas en disfrutar del río y las islas con
una embarcación y ahora no pueden ni sacarlas de las guarderías.
De hecho, buena parte de los embarcaderos de Rosario tiene dificultades para
mover las naves, o simplemente ya no logra hacerlo. Entre los más afectados figuran el Yacht Club,
el Náutico Avellaneda y la guardería Centro.
"La situación es de terror: tenemos cerrada la caleta y con una retroexcavadora
intentamos que al menos todas las embarcaciones queden a flote", graficó un empleado de Náutico
Avellaneda, donde se guardan unos 120 cruceros y veleros. Al menos las lanchas, alrededor de 90,
todavía pueden salir gracias a que existe un sistema de tráilers.
La guardería Centro es otra que está paralizada desde el 1º de enero y las 300
embarcaciones que alberga quedaron varadas. Un empleado fue gráfico al explicar cuál es la reacción
frecuente entre quienes guardan allí sus barcos. "Se arman unos quilombos bárbaros", dijo.
En el Club de Velas las únicas que logran moverse son las embarcaciones chicas,
porque las otras quedaron paradas.
Por ahora las guarderías que continúan operando sin mayores dificultades son
Botar, en la zona norte, y el Club Náutico Rosario, en el centro. Y al lado de éste, el Club
Náutico Obras Públicas y Puerto (MOP) sigue funcionando, aunque con inconvenientes.
Pese a las complicaciones, desde Prefectura confiaron en que la prudencia de los
navegantes siga jugando a favor, ya que hasta ahora no hubo que salir a socorrer embarcaciones
baradas.
Aun así, el jefe de Operaciones, Sergio Charles, provisoriamente al frente de la
fuerza, volvió a pedir a los navegantes ser "muy precavidos" y recordó que algunos arroyos de las
islas pueden llegar a tener apenas 20 centímetros de agua.